capítulo 7

1331 Words
David ingresó a su despacho dispuesto a realizar las llamadas pendiente, el primero en llamar fue al detective Marcus, quien a su vez ers su amigo. —Jeison —dijo en cuento abrieron el otro teléfono. —Es chistoso como siempre pretendo alejarme de ustedes y sus chicharrones, pero siempre término en medio de ellos. —gruño el otro hombre. —Creo que la carrera de actor te pega más que la de detective, sinceramente nadie pensaría que estabas esposando a tu propio primo. —No seas pendejo—resoplo —El chico me dio hasta pena, ahora ya. ¿Enserio crees que ambos tenían una relación? Vamos, David. — resoplo Marcus. —Los vi con mis propios ojos — mascullo apretando los dientes. —Que fuerte... pero en fin, supongo que me llamas por la otra razón, ya que no me dedicó a desenmascarar parejas infieles. —Supones bien. Mientras habla con Jeison, vio una sombra por debajo de la puerta de su despacho, la ignoró, pero nuevamente la vio pasar. —Te marco después, hazme llegar la información. Gracias—no espero respuesta simplemente colgó. Se puso de pie y camino lentamente hasta la puerta, estaba pasando otra vez, sentía a una persona dentro de la mansión pero cada vez que estaba cerca esa presencia desaparecia. intentó no hacer ruido, se acerco a la repisa de la puerta y tomó la pistola que había dejado al entrar al despacho, abrió la puerta con mucho cuidado sin querer alertar a la otra parte. Mucha cosas raras habían Estado sucediendo en la residencia, y no sólo en la mansión sino en todo el complejo familiar. La sombra seguía allí, entonces decidio terminar de abrir de un sólo golpe la puerta. — ¿Quien eres y que haces en mi casa? —pregunto con voz fría. —El grito ahogado de la otra persona le indicó que no era alguien desconocido para él. — Kattia, por Dios —bajo el arma que apuntaban directamente a la cabeza de su esposa. —David... —ella tartamudeo. —¿Que estas haciendo? — pregunto mirando el leve temblor en el cuerpo de kattia. Sin embargo, ese tembló no dudó mucho y el ceño de su esposa se oscureció. —¿Que, que hago?¿Que más voy hacer? —lo pincho en el pecho con su pequeño dedo índice—No sabía que en esta casa no se puede caminar con libertad porque corres el grave peligro de ser asesinada a manos de tu propio esposo. —Estas mal interpretando todo —le agarro la muñeca deteniendo el movimiento acusatorio de ella—. Pensé que era algún intruso, somos una familia con una gran fortuna y más de un osado querrá burlar nuestra seguridad para hacer cualquier robo. Estoy preparado para todo —le explicó. La mirada de ella fue todo sospecha, pero no hizo otra pregunta referente al tema. —No tengo ropa, dejame regresar a mi casa y buscar mis cosas. Necesito que mi nueva prisión por lo menos, tenga mis pertencias. Fue una declaración con frialdad, David esperaba una declaración con respecto al arma que llevaba pero supuso que Kattia conocía muy bien los peligros que enfrentaban las personas poderosas. Él escudriño su rostro buscando otra emoción en ella, pero no encontró nada solo frialdad. —No regresarás a tu casa, tu madre se encargará de enviar todas tus pertenencias. El color rojo de la furia lleno el rostro de la mujer que lo desequilibraba. No estaba para otra ronda de sus insultos, así que simplemente dio un paso a tras y le cerro la puerta en la cara, pero si creía que Kattia se iba a quedar con eso estaba muy equivocado. Debió sospechar desde un principio en cuanto ella no hizo ningún movimento tratando de tirar la puerta ni lo insulto desde afuera. Sin embargo, David no espero que los vidrios de la ventana que se encontraba detrás de su escritorio se rompiera en miles de cristales que cayeron con un ruido cristalino en el suelo de su despacho. Instintivamente se tiró al suelo debajo de la mesa que era su escritorio, su estando nuevamente en alerta, hasta que vio a la mujer de pie con... ¿De donde rayos había sacado el palo de golf que sostenía? Ella lo señalo con dicha arma que supuso había utilizado para romper el vidrio del ventanal. —Nunca más —le gruño —Vuelvas a cerrarme la puerta en la cara, la próxima no me bastará con romper unas cuantas ventanas. Con la boca abierta por la incredulidad, David se la quedo mirando sin decir ninguna palabra, la realidad era no sabía cómo sentirse con respecto a su esposa y sus acciones, él sabia que Kattia tenía un temperamento fuerte, la mujer que de había convertido en su esposa tenía un carácter fuerte que le gustaba en los negocios, pero ella también era suave y calidad y muy femenina. Había esperado una pataleta de su parte, pero nunca tales acciones como romper una ventana y... su mirada se enfocó en una gota de sangre en el suelo. Se tocó la Mejia y sintió la humedad, miro sus dedos y comprobó que efectivamente era su sangre. El espejo de su baño le confirmó una pequeña cortada en el pómulo izquierdo. — Me corto —murmura consternado —Mi esposa me ha maltratado. Saco su celular y se tomó una foto, al igual que al desastre que ella hizo, luego se las envió por mensaje a Kattia; "Esto, querida mia, se llama m******o intrafamiliar y es demandable, tendré esto como pruebas y no tengo miedo de usarlas en tu contrata si vuelves a abusar de tu esposo con violencia" La respuesta de ella vino desde el otro lado de la puerta con un grito que lo hizo saltar involuntariamente. —¡Abre la puerta o la tumbo! Pero... pero ¿Que demonios la ha poseído? se preguntó sin poder creérselo. ¿y por qué rsyos se dejaba presionar de ella de esa forma? Él era el hombre de la casa, esta era su casa y ella era solo su esposa infiel. Con ese convencimiento salió del baño y le abrió la puerta, solo para encontrar a Kattia enojada y con el mismo palo de golf. Lo miro como disimulo y guardando las distancias, pero decidido. —Esa ventana cuesta cien mil dólares, los cuales me pagarás para mañana— le espeto. —¿Y quien me devuelve mi libertad? Esa vale más de cien mil dólares o cualquier fortuna del mundo —Vete —le ordenó—Vete, antes de que decida cobrarme la ventana por otros medios — la miro con intensión de infundir temor, su yo interior sonrió con satisfacción cuando ella dio un paso atrás. —No me amenaces —lo señalo con el palo de golf —No soy tan débil como crees. —Ya me di cuenta, la ventana que me tienes que pagar me lo ha dado a saber. Ahora vete estoy ocupado. En ese instante los empleados del servicio llegaron agitados al lugar, ellos se detuvieron en seco al ver la guerra de miradas que mantenían los señores de la casa. —Entren—le ordenó sin apartar la mirada de Kattia. —Y tu, vete —volvió a ordenarle. Golpeando el suelo ella no se fue, sino que ingresó al despacho, fue hasta el baño, salió, luego ingreso al otro cuarto, se demoró varios segundo para volver a salir y dirigirse a la biblioteca de libros, tomó dos hasta volver a pararse enfrente de él. Ella hizo todo eso mientras el la miraba con enojo y sus empleados limpiaban. Entonces ella nuevamente lo dejó sin palabras. —Toma —estrelló contra su pecho un mini maletín de primero auxilios —No es grave, puedes curarlo solo, ponte una curita después de limpiar el Corte. No quiero una demanda por dejarte morir desangrado. Pensó confundido.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD