Massimo Apenas pude recuperar el aliento de tan maravilloso orgasmo. Diane fue al baño que está dentro de mí oficina asearse, mientras yo me recomponia. Fui detrás de mí escritorio acomodé todo y le di paso a la persona que estaba detrás de la puerta. — Sr. Disculpe la intromisión, aquí el informe que pidió. — Vaya. — Miro el reloj en mi muñeca. — Así que les gusta trabajar bajo presión. Dame unos minutos para revisarla y que sigan trabajando. — Si Sr. — Por favor Sonia, trae un par de bebidas. — La chica se fue dejándome perdido en los papeles que tenia frente a mi, ahora tenía la mente más despejada. — Papii, rompiste mi bragas. — Seria. — Ahora no tengo nada que usar. — Mi mujer es hermosa, sonrio y le doy un guiño. ********** El día del evento llegó y con el otros afanes, estáb

