Maye Así que tenso mis músculos alrededor de él y presiono mis labios contra su oído. —Quiero sentir cómo te corres dentro de mí. Lanza un gemido ronco, sus músculos tensándose. Lo sostengo durante la fuerza de su liberación, mientras empuja con más fuerza contra mí, dejando marcas en la parte interna de mis muslos. Es la cosa más gloriosa que he experimentado jamás. Salvador, desecho de esta manera, desecho de la misma forma en que yo me he estado desmoronando durante semanas. Una pérdida total de control. Clavo mis dedos en la amplia extensión de su espalda como si pudiera retenerlo por la fuerza, fundirnos a los dos. Me está aplastando, pero creo que moriré si se mueve. —Mierda —susurra. Nuestros corazones retumban uno contra el otro, pecho contra pecho, su piel velluda contra mis

