Narra Mía —¿Ya casi terminaste de hacer los recados? —fue un mensaje de Cristian. Suspiro, pero ni siquiera todos los suspiros del mundo pueden liberarme de los sentimientos que se agitan dentro de mí cada vez que interactúo con él. —¿Por orden de quién dijiste que estabas aquí? — pregunta el dueño de la tintorería donde estoy recogiendo algunos de los trajes de Cristian. —Cristian Blake— digo. Él levanta las cejas. —Oh, Cristian ¿Eres su novia? Sacudo la cabeza. —Él es mi jefe—el dueño asiente. —Bueno, dile que Tom te saluda. —Lo haré—digo con una sonrisa, pero preferiría que ya tuviera los malditos trajes. Me encantaría tomar un café con leche antes de que Cristian termine enviándome a hacer más recados. Ya tuve que ir a las diferentes tiendas de velas sólo para encontrar l

