—¿Que te vas? —Si. Esta tarde. —¡¿Qué?! —Lo siento por decírtelo así, yo... También fue una sorpresa para mí. —No me lo imagino. Mezo un poco a mini Bela (como suelo decirle) y vuelvo a mirar a Akira. —Sabes que no me iría si no fuera importante. Akira deja de doblar la ropa de mini Bela y se vuelve a mí. Me mira con tristeza por un tiempo prolongado, y luego me abraza con fuerza mientras me sacude, despertando a la pequeña pelirroja. —Ay, sabes que yo nunca de los nuncas te creería mentirosa, pero es que es tan... —Pronto. —Exacto. —Son las primeras semanas de tu sobrina, y no lo sé, es mi primera hija y tú eres mi mejor amiga. Quizás suene algo, o muy egoísta, pero quería que estuvieras aquí conmigo. Apoyo mi cabeza contra su cuerpo. —Yo también. Voy a extrañarl

