Diego intenta meter a la carcel a Juan Ferrara

1562 Words
En mi cuenta bancaria ― hablo el abogado sonriendo con malicia, sin embargo, Diego estaba más que feliz al saber que le haría la vida imposible a Juan y obligar a Violeta para que se case con él. Por lo que Diego le deposita el dinero en la cuenta bancaria del abogado, las cosas al parecer estaban saliendo a la perfección y eso le había agradado a Diego, pues Violeta sería su esposa, ya sea por las buenas o por las malas. ― perfecto, Violeta será mi esposa, con tan solo este documento solo necesito esperar hasta la noche para por fin hacer miserable la vida de Juan Ferrara. Sin embargo, Marcelo trabajaba de restaurante en restaurante o bares, todo para sacar adelante a su madre le estaba yendo bien, pero había veces que la gente se comportaba grosera con él. Al llegar la noche Diego llego a la casa de Violeta, Eva lo recibió de la mejor manera, mientras que Juan solo lo miraba de manera molesta e indignante. ― Diego, querido que lindo que hayas llegado ¿A qué se debe tu visita? ― preguntaba Eva sonriendo, estaba emocionada y alegre que por fin haya llegado Diego a la casa. ― De seguro viene a buscar a Violeta, deja le llamo ― dijo Eva, pero Diego negaba con la cabeza. ― No se preocupe Eva, solo vengo a ver a Juan, tengo un asunto muy importante que atender con él ― dijo Diego mostrando el documento, por lo que ella decide dejarlo pasar sin antes servirle una taza de café. ― Señor Juan, vengo a hablar con usted de algo un tanto preocupante ― respondió Diego con una sonrisa. ― ¿Qué asunto? ― respondió Juan parándose de la mesa. ― Vayamos al estudio ― hablo Diego haciendo que Juan lo guiara hacia su estudio haciendo que su yerno dejara el documento sobre el escritorio. ― ¿Qué significa todo esto? ― preguntaba Juan mirando el documento. ― Significa que usted está desfalcando la empresa que mi padre levanto con tanto esfuerzo ― hablo Diego un tanto molesto. ― Yo no sé de qué me estás hablando, yo sería incapaz de un desfalco ― hablo Juan molesto por lo que Diego abre el documento ― Aquí está el desfalco señor, mire bien lo que ha hecho con mi empresa porque esto se paga con cárcel ¿Le queda claro? ― respondió Diego furioso. Por lo que Juan miraba el documento un tanto desconcertado, no podía creer que la empresa que tanto había levantado él con el papa de Diego terminara con un desfalco que supuestamente hizo. ― Eso no puede ser posible, yo jamás haría algo así es mi empresa sería incapaz de hacer un tipo de fraude ― respondió Juan, desesperado. ― Por favor no sea ingenuo, es usted un maldito ratero que ha robado la empresa de mi padre ― respondió Diego azotando las manos en el escritorio. ― ¡No soy un maldito ratero! ¡Yo jamás haría algo en contra de mi empresa! ― gritaba Juan furioso. ― Claro, un ladrón honrado, lo demandaré Juan Ferrara, juro que lo demandaré ― decía Diego furioso. ― Al menos que usted esté dispuesto a hacer una cosa más ― decía Diego sonriendo maliciosamente. ― ¿Qué clase de trato? ― respondió Juan levantándose del asiento. ― No lo meteré a la cárcel, eso sería desastroso para Violeta, pero a cambio de no meterlo a la cárcel quiero la mano de su hija, de esa forma salvaré la empresa ― hablo Diego sonriendo maliciosamente. ― olvídese de ese trato, no dejaré que mi hija se case con un patán como usted ― respondió Juan haciendo que Diego tomara el celular y llamara a la policía saliéndose del estudio, por lo que Juan tira todas las cosas del estudio maldiciendo por lo bajo, pues no pensaba que su empresa que con tanto trabajo levanto estaba desfalcada. Pasaron los minutos, Juan no le quería decir nada a su esposa, Eva no quería decirle que la empresa estaba desfalcada y estaba siendo acusado injustamente, él presentía que no era cierto que eso era una completa mentira, los policías llegaron, Violeta abrió la puerta quedándose extrañada al ver los policías parados frente a la puerta. ― Buscamos al señor Juan ferrara ― dijo un oficial haciendo que le pareciera aún más extraño. ― Es mi papá ¿Por qué lo busca? ― preguntaba Violeta aún más extrañada. ― Tenemos una orden de aprehensión en su contra ― dijo el oficial Violeta estaba por responder cuando de pronto Juan sale del estudio. ― lamento decir que soy yo oficial ― respondió Juan haciendo que Violeta se sorprendiera. ― ¿Papa que significa esto? ― preguntaba Violeta un tanto desconcertada. ― Juan, ¿Qué sucede? Por qué te llevan preso ― preguntaba Eva desconcertada a punto de llorar. ― Llama a tu hermano que es abogado ― le dijo Juan dándole indicaciones a su esposa mientras le ponían las esposas. ― Yo después te explico mujer ― le dijo Juan haciendo que Eva llorara, mientras que Violeta la abrazara tratando de calmarla, pues había sido muy repentino que su padre estuviese en la cárcel. Una vez que se llevaron a Juan, Eva quiso llamar a Diego, pero Violeta la detiene. ― No le llames a Diego, madre ― respondió Violeta un tanto nerviosa. ― Él necesita saber lo que está pasando ― respondió Eva desesperada. ― Él no necesita saber nada ¿Entiendes? Nada ― hablo, Violeta molesta llamando a su tío que era abogado. Mientras que Diego sonreía triunfante al saber que Juan al fin estaría en la cárcel, pues de esa forma haría hasta lo imposible porque Violeta se casara con él, cueste lo que cueste. Pasaron los días y la situación de Juan era demasiado tensa, Eva llamaba a Diego en busca de ayuda, mientras que Violeta buscaba trabajo para pagar la cifra cuantiosa que su padre debía claro con la ayuda de Marcelo, que le ayudo a conseguir trabajo en uno de los restaurantes como mesera cosa que a su madre le pareció denigrante. ― Verás que todo saldrá bien, Violeta ― hablo Marcelo sonriendo. ― Eso espero Marcelo, mi madre le llama a Diego como si él fuese el único que puede resolver problemas ― respondió Violeta un tanto molesta, por lo que su novio la abrazaba. ― Encontrarás una solución amor, yo sé que lo harás ― le dijo Marcelo dándole ánimo a su novia que estaba pasando un momento sumamente difícil. ― Eso espero Marcelo ― respondió Violeta un tanto desanimada. Por otro lado, Héctor fue a visitar a su hermana Eva, quien lloraba desconsolada por su esposo Juan, que estaba en la cárcel por un crimen que no cometió al llegar toca el timbre. ― Héctor ― dijo Eva quitándose las lágrimas. ― Hola hermana, vengo a ver el caso de Juan ― dijo Héctor entrando abrazando a su hermana. ― Gracias de verdad llamé muchas veces a Diego, pero no me contesta ― dijo Eva desesperada. ― No contestará, hermana, él es un tipo despreciable ― dijo Héctor con repudio. ― Por favor no me vengas con eso ahora ― respondió Eva negando con la cabeza. ― Es la verdad, no entiendo por qué el afán de defenderlo, yo sé muy bien todo lo que hace y no dudo que esto sea parte de una venganza ― hablo Héctor seguro de lo que decía. ― Es la verdad, no entiendo por qué el afán de defenderlo, yo sé muy bien todo lo que hace y no dudo que esto sea parte de una venganza ― hablo Héctor seguro de lo que decía. Por lo que Eva decidió callar, pues no entendía por qué Diego tenía tan mala fama si para ella era un caballero el mejor partido que le había tocado a Violeta. Por otro lado, Diego seguía a Violeta sigilosamente, veía que ella estaba trabajando de lo que sea con tal de salir adelante y sacar a su padre de la cárcel, Marcelo la acompañaba y la apoyaba en todo lo que él podía, haciendo que él apretara los puños con fuerza. ― Maldito, muerto de hambre, la pagarás muy caro ― hablo Diego, de forma irritada al verlo cerca de Violeta, sin embargo, decide bajar para humillarlos, al llegar se sienta en una mesa llamando a Violeta. ― ¿Qué va a ordenar? ― preguntaba Violeta sosteniendo su libretita cuando ve a Diego. ― Hola hermosa, ¿Qué? ¿Por qué me vez de esa forma? ― preguntaba Diego furioso. ― ¿Qué haces aquí? ― preguntaba Violeta un tanto inquieta, no tenía idea que hacía en ese restaurante. ― Verte estar a tu lado ¿No entiendes que te amo con todo mi corazón? ― le dijo Diego poniendo sus manos sobre la mesa. ― Es mejor que te vayas, no quiero verte ― le dijo Violeta cruzándose de brazos. ― No me iré escucha, tú serás mi esposa ― le hablo Diego intentando pararse. ― Por ningún motivo seré tu esposa ¿Me has escuchado? Por ningún motivo lárgate y déjame tranquila ― le hablo Violeta molesta. Por lo que Diego, sin decir nada, se va del restaurante mirando a Marcelo de forma despectiva, pues no se quitaban la mirada de encima.
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