Diego le paga a su abogado

1238 Words
Por lo que cuelgan la llamada, ya que ambos necesitaban distraerse sin pensar que Marcelo sentía que le faltaba un poco el aire, pasaron los minutos ambos se acordaron de ver en el parque, al llegar él fue a abrazar a Violeta pasar tiempo con ella platicando de su día a día se les hacía maravilloso por su parte Violeta estar con Marcelo era algo que disfrutaba comenzaba a amar sus pláticas su compañía sin importar que ambos fuesen de mundos muy diferentes. ― Me alegra estar a tu lado ― dijo Marcelo tratando de sonreír, por lo que Violeta le da un beso cerca de sus labios sin pensarlo. ― Marcelo que noto raro ¿Sucede algo? ― pregunto Violeta preocupada por él. ― No sucede nada tranquila ― le dijo Marcelo tratando de sonreír. ― Sabes que puedes contar conmigo ¿Verdad? ― dijo Violeta acariciando su mejilla. Por lo que él asintió, sin embargo, tenía miedo de que las clases sociales los separen, pero Marcelo lucharía por el amor de Violeta, se estaba enamorando tanto de ella que tenía miedo de perderla. Caminaron por el parque, pero Marcelo no dejaba de pensar en su padre, mientras que Violeta tenía miedo de que Diego cumpliera sus amenazas de que la separaran de ese músico al cual ella estaba amando profundamente. Al llegar la noche, Violeta llega a su casa, por lo que Eva la recibe molesta. ― Me han dicho que andas con ese músico muerto de hambre ¿Es verdad eso? ― preguntaba su madre furiosa. ― Si no tengo por qué negarlo ― hablo Violeta enfrentando a su madre. ― Te exijo que dejes a ese músico de quinta ― dijo su madre ordenando. ― Además, eres novia de Diego que no se te olvide ― respondió su madre haciendo que ella negara con la cabeza. ― Yo no soy novia de nadie, no dejaré a Marcelo mama menos por Diego que lo único en que se ha dedicado es a menospreciarme ― dijo Violeta, molesta. ― Diego es una buena persona, ha demostrado cuanto te ama ― dijo su madre defendiendo a Diego. ― Él no es lo que parece, Diego no sabe amar como Marcelo me ama a mí, él me cuida, me protege, en cambio, él solo se dedicaba a criticarme ― hablo Violeta defendiendo a Marcelo. ― Ese músico como tú lo llamas sabe lo que es el amor, lo que de verdad es amar, él no miente, no crítica, todo lo que hago me siento en paz con él, en cambio, con Diego me sentía más asfixiada ― explicaba Violeta, las sensaciones que Marcelo le trasmitía... ― Escúchame bien, terminarás con ese músico de quinta ¿Me has escuchado? No puedo permitir que nuestro apellido se denigre con alguien que no es de nuestra clase ― hablaba su madre de forma autoritaria. ― Lo siento mama, pero no puedo hacerte caso ― respondió Violeta subiendo las escaleras molestas. ― ¡Violeta! ― gritaba su madre furiosa, pero ella no quería escucharla más, por lo que se encierra en el cuarto. Sin embargo, Marcelo había llegado a casa pensando en su padre, pero sabía que era lo mejor que ella había hecho. ― Tranquilo fue lo mejor ― respondió Marcelo en sus adentros. Puesto que Diego azotaba las copas de Whisky en su habitación, estaba cansado de Violeta, de sus arranques, de sus caprichos, pero lo hacía por una sola razón, su dinero por él se casaría con ella y le dirá que la ama solo para quedarse con la empresa y quitarse de en medio a Juan Ferrara el papa de Violeta... Los días pasaron Violeta no le había dicho que fue a ver a Diego, no le quería decir nada para no preocuparlo o mejor dicho no le quería decir que su madre estaba en contra de su relación. ― Te daré donde más te duele Violeta pagaras por cambiarme por ese músico de quinta ― susurraba Diego mientras se tomaba la última copa de licor. Mientras veía la foto de Violeta, aquella mujer que era su novia, ahora era novia de otro, juro hacerla sufrir o mejor dicho dañarla hasta verla suplicando por ayuda. ― Violeta te noto distraída ¿Todo está bien? ― preguntaba Marcelo haciendo que ella asintiera, no le quería decir que Diego insistía en verla. ― Si todo está bien no te preocupes ― le dijo Violeta sonriendo o al menos eso trataba sonreír. ― Bueno hermosa, ven que tengo una sorpresa ― hablo Marcelo sonriendo un poco. ― ¿Qué sorpresa? ― preguntaba Violeta esbozando una pequeña sonrisa. ― Ven mi amor ― dijo Marcelo vendándole los ojos, quería llevarla a una terraza que el mismo había rentado preparo, la cena era algo sencillo, pero era algo significativo. El camino para Violeta resulto un tanto tedioso, ya que ella no podía ver nada hasta que ya habían llegado él, le quita la venda que tenía en sus ojos al ser descubierta su mirada, ella se quedó sin habla, todo estaba hermoso pétalo de rosa marcando el camino velas en la mesa donde estaba la cena servida. ― Marcelo, esto es encantador ― hablo Violeta tratando de sonreír haciendo que él agarrara su mano caminando hacia la cena que el mismo había preparado. Ella estaba agradecida, jamás había pensado vivir un amor así, aunque su madre estaba llamando por teléfono, ya que ella no estaba de acuerdo en la relación de su hija con Marcelo. ― Algo tenemos que hacer para separar a Violeta de ese muerto de hambre de Marcelo ― respondió Eva mientras se tomaba la taza de café que tenía en sus manos. ― Eva deja a Violeta tranquila, ella no volverá con Diego Salazar, no después de lo que le hizo ― respondió Juan haciendo que ella solo rodara los ojos. ― No entiendo cómo puedes apoyar esa relación donde va a echar a perder nuestra reputación como familia con Diego, teníamos todo asegurado, era de una familia digna ― respondió Eva un tanto furiosa. ― Claro, se me olvidaba que solo te interesa lo material y no te das cuenta de los sentimientos que tiene Marcelo por ella ― dijo Juan negando con la cabeza. ― Yo no sé por qué lo defiendes tanto no es más que un muerto de hambre ― hablo Eva haciendo que Juan se fuese de la sala donde estaban, pues él ya no soportaba más que estuviese hablando de Diego o mejor dicho que quisiera que Diego se quedara con Violeta. Pasaron los días y Diego le había llegado al fin el desfalco de la empresa, él no podía estar más feliz viendo el documento falso donde notificaba que Juan había estado robando dinero, aquello fue un golpe de suerte mientras que el verdadero documento había sido destruido. ― Perfecto, con esto voy a destruir a Juan y a su hijita ― dijo Diego sosteniendo el documento falso. Por lo que le llama por teléfono a su abogado que era de la empresa. ― Me pareció perfecto el trabajo que has hecho, donde quieres que te deposite el dinero ― respondió Diego sonriendo. ― En mi cuenta bancaria ― hablo el abogado sonriendo con malicia, sin embargo, Diego estaba más que feliz al saber que le haría la vida imposible a Juan y obligar a Violeta para que se case con él.
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