― Entiende que ella era mi pedestal para quedarme con su empresa, ahora gracias a tus estupideces no podre quedarme con la empresa ― dijo Diego furioso, pues para él eso era la ruina, pues él quería quedarse con la empresa.
Sin embargo, Marcelo esperaba a Violeta, quería verla de vuelta decirle que de verdad le gustaba mucho, su compañía miraba hacia el techo cuando de pronto la puerta se abre era ella quien le estaba sonriendo, aunque sea forzosamente después de todo lo que le había pasado en la mañana.
― Violeta, que bueno que pudiste verme ― respondió Marcelo sonriendo, ella no hablaba, temía que si hablaba ella se rompería en llanto. ― ¿Que tienes Violeta? Te noto triste ¿Pasa algo? ― preguntaba Marcelo tratando de saber que era lo que le pasaba.
― No me pasa nada, Marcelo, yo estoy bien ― hablo Violeta tratando de sonreír.
― ¿Segura? Puedes confiar en mí, puedes estar seguro de que jamás te defraudaré ― hablo Marcelo haciendo que ella le diera una caricia en su cabello.
― No te preocupes por mi Marcelo, yo estaré bien, trata de recuperarte, ¿Está bien? ― dijo Violeta tratando de sonreír.
― ¿Sabes que eres un ángel? ― preguntaba Marcelo haciendo que ella solo agachara la mirada, no se sentía de ánimos para recibir un halago.
― Tengo que irme Marcelo ― dijo Violeta despidiéndose. ― Nos vemos mañana ― respondió Violeta tratando de irse rápido, pero Marcelo la detiene del brazo.
― No te vayas ― respondió Marcelo sosteniendo su mano, por lo que ella agachó la mirada, quería soltarse, pero no podía.
― No creo que pueda quedarme ― hablo Violeta tratando de irse, pero él con la fuerza que tenía en su otro brazo la jala suavemente hasta abrazarla, ella quería llorar, por lo que lágrimas se aproximan.
― ¿Ves que nada estaba bien? ― preguntaba Marcelo calmando a Violeta. ― Lo único que necesitabas era un abrazo ― respondió Marcelo haciendo que ella soltara lágrimas sin decir que su novio, el que se suponía que era el amor de su vida, la engañara con cualquier tipa que se le cruzara en el camino.
Sin embargo, Violeta se separa viendo a Marcelo fijamente haciendo que él se perdiera en su mirada, eran de esos ojos color café que producía desvelos que podía ver un atardecer con ellos, estaban a punto de besarse cuando ella se separa abruptamente de él.
― Tengo que irme ― respondió Violeta agarrando su bolsa para irse.
― Violeta espera yo ― dijo Marcelo sin saber qué decir.
― Lo siento mucho ― respondió Violeta para irse de aquella habitación, por lo que Marcelo se pasó su mano por su cabello.
― ¿Qué me pasa? Por qué no puedo dejar de pensar en ella ¿Acaso me estoy enamorando? No, eso no es verdad, apenas la conozco, no puedo enamorarme ― decía Marcelo mirando hacia el techo pensando si de verdad estaba enamorado o solamente le gustaba.
Mientras que Diego pensaba que hacer para reconquistar a Violeta y así tener más acciones de la empresa de su padre.
― Cariño, verás que encontraras una solución ― dijo Michelle, mientras que Diego solo se paraba a dar vueltas por el departamento.
― Eso espero porque si no juro que te arrepentirás y te olvidas de tener estos caprichos no creas que gracias a mí saliste de ese bar de mala muerte ― dijo Diego haciendo que ella rodará los ojos.
― Y no sé qué olvide que yo puedo hundirte, tampoco me creas tan tonta, sé muchas cosas sobre ti y sí que atreves a dejarme, yo te hundiré y haré que el señor Juan te quite todas las acciones de la empresa ― dijo Michelle sonriendo victoriosa.
― Eres una ― dijo Diego haciendo que ella le diese una bofetada, por lo que él se va de la casa para buscar a Violeta, pues él no se daría por vencido tan fácilmente.
Al salir Diego de la casa fue rápidamente a una florería, haría hasta lo imposible para reconquistar a Violeta, no quería perderla menos quería perder las acciones que tanto trabajo había logrado, él estaba seguro de que lograría enamorarla mientras que Juan estaba investigando a Diego quería hacerle una auditoria para saber si el dinero que había estado faltando a la empresa él no se lo estaba robando...
― Señor Juan, le repito que esta auditoria puede llevarse tiempo ― hablo el abogado con el maletín abierto sacando papeles.
― No me importa cuánto tiempo se lleve en esta auditoria, lo que quiero este me investigue bien en donde ha ido en ese video ¿Te queda claro? ― respondió Juan sobre su escritorio, por lo que el abogado asiente mientras se paraba de la silla.
Sin embargo, no se daba cuenta de que ese abogado era el mejor amigo de Diego Salazar, el que lo estaba encubriendo de operaciones ilícitas, entre ellas desviar dinero de la empresa para así tenerla en la quiebra y de esa manera el quedarse con la empresa.
Por otro lado, Violeta se sentó en un parque pensando lo que había pasado en el hospital se sentía tan confundida sentía que su vida estaba de cabeza una parte de ella extrañaba a Diego de antes el que en un momento era detallista cariñoso tierno, pero aparecía Marcelo con una sonrisa encantadora que la hacía sentir tranquila ese músico que con su saxofón lograba calmarla no sabía que era lo que estaba sintiendo el porqué casi se besaba con el sí apenas lo conocía caminaba lentamente como si no quisiera llegar a casa como si quisiera desaparecer e irse lejos sin que nadie la buscara cuando de pronto la lluvia comenzó a caer fuertemente.
Puesto que Eva miraba por la ventana, le preocupaba su hija, quien no llegaba a la casa por lluvia, que estaba demasiado fuerte, caminaba de un lado a otro tomando su taza de té, tratando de calmarse cuando ella llega a casa, causando el disgusto de su madre.
― Violeta, ¿Dónde estabas? ― preguntaba su madre mientras trataba de calmarse.
― Caminando y ¿sabes? Quiero estar sola si no te importa ― dijo Violeta un tanto molesta subiéndose a su habitación cuando llama su hermana.
― Hola ― hablo Sabine saludando a su hermana a quien no le había hablado por mucho tiempo.
― Sabine tanto tiempo ― dijo Violeta sonriendo por fin algo bueno le estaba pasando en este día.
― ¿Cómo estás? ¿Sigues con Diego? ― preguntaba Sabine un tanto desconcertada.
― Tengo tantas cosas que contarte que no sé qué más hacer con mi vida ― respondía Violeta un tanto desconcertada.
― ¿Qué ocurre? Sabes que puedes contar conmigo ― dijo Sabine preocupada por su hermana, quien la oía triste, desolada, por lo que ella agacha la mirada.
― Espero que vengas pronto, hermana, necesito contarte muchas cosas de mi vida por momentos siento que todo se me está desmoronando ― hablaba Violeta, desconcertada, preocupando a su hermana, ya que nunca la había escuchado desolada ni triste pensaba que algo le pasaba y tenía que averiguar qué era lo que realmente le estaba pasando por lo que después de hablar por teléfono se acuesta en la cama cuando escucha la puerta abrirse era Diego, pues Eva lo había dejado pasar.
― Violeta ― decía Diego con las flores que le había traído para que lo perdonara.
― ¿Qué haces aquí? ― preguntaba Violeta con los brazos cruzados.
― Quiero hablar contigo lo que paso en la mañana ― hablo Diego haciendo que ella se riera sarcásticamente.
― por favor, Diego, no seas descarado vi las fotos ― decía ella furiosa.
― Lo hice porque ese día estaba borracho, no estaba en mis 5 sentidos ― decía Diego en su defensa. ― Yo te amo Violeta ― respondía Diego tratando de acercarse a ella.
― Quien ama, no engaña, no miente, no cambia como tú lo has hecho ― respondía Violeta mirándolo a los ojos esos ojos que antes eran su debilidad, ahora no sabía si lo eran o se estaba olvidando de ellos. ― Vete Diego vete por favor ― respondía Violeta, quería que se fuera.
― No me iré, yo te amo, eres mía Violeta y haré todo por reconquistarte.