― No me iré, yo te amo, eres mía Violeta y haré todo por reconquistarte ― hablo Diego haciendo que Violeta le diera una bofetada.
― Vete de mi casa ― hablo violeta tratando de que se fuera, pero él se negaba a irse tanto que decide besarla a la fuerza, por lo que ella quiso zafarse, pero no lo logra.
― No me iré Violeta, eres mi novia y también eres mi mujer ― respondía Diego besando a Violeta a la fuerza mientras que ella estaba gritando por auxilio, por lo que Juan entra rápidamente a la habitación de su hija dándole un golpe en la cara.
― ¡En tu vida que vuelvas a acercar a mi hija! ― hablo Juan furioso por lo que Violeta corre con su padre para tratar de detenerlo.
― papa no lo hagas por favor, no te comprometas ― respondía Violeta asustada.
― Lárgate de aquí Diego Salazar, lárgate si no quieres que yo te mate con mis propias manos ― dijo Juan furioso abrazando a su hija, puesto que Diego se va de la casa haciendo que Violeta llorara desconsoladamente.
Sin embargo, Eva sube para saber que eran los gritos que se habían escuchado.
― Juan, ¿Qué sucedió? ― preguntaba Eva un tanto desconcertada.
― No quiero a Diego Salazar en la casa escuchaste Eva ― respondió Juan furioso.
― De seguro que es otro de los berrinches de Violeta ― dijo Eva negando con la cabeza.
― ¡No son berrinches madre! ¡Tu querido yerno estuvo a punto de abusar de mí! ― respondió Violeta un tanto atormentada.
Por lo que su madre se quedó callada al ver que Violeta lloraba amargamente, pues, no se quería dar cuenta que Diego fuese capaz de tanto, estaba por hablar cuando habla Sabine por teléfono.
― ¿Diga? ― preguntaba Eva al otro lado de la línea, por lo que su madre se alegra al escuchar su voz.
― Hola madre ― dijo Sabine sonriendo.
― ¿Cómo estás, hija? ― preguntaba Eva sonriendo al escuchar la voz de su hija.
― Bien mama regresará de mi viaje en dos meses ― dijo Sabine sonriendo.
Por lo que Eva se alegra, al menos había una noticia buena, su hija vendría a la casa, sin embargo, Juan estaba furioso al pensar que no podía sacarlo de la empresa, ya que Diego era el socio mayoritario, solo esperaba la auditoria para sacarlo de ahí lo más pronto posible.
Sin embargo, Diego estaba tocándose la nariz después del golpe que le había dado Juan.
― Me las vas a pagar Juan Ferrara, te dejaré sin empresa y sin hija, así sea lo último que haga ― susurraba Diego tocándose el golpe que le había dado su suegro cuando de pronto su abogado llama por teléfono. ― Asunto Jiménez ― dijo Diego, estando de un humor que no se soportaba ni el mismo.
― Señor Salazar, el señor Ferrara, quiere hacer una auditoria por desfalco de dinero ― respondió el abogado, por lo que Diego maldecía por lo bajo.
― ¿Así que una auditoria? ― preguntaba Diego negando con la cabeza.
― Si el señor Ferrara lo solicito hace unas horas ― respondió el abogado un tanto inseguro.
― ¿Por qué tan inseguro? ― preguntaba Diego con una sonrisa, pues él estaba planeando algo para que aquella auditoria no se llevara a cabo correctamente.
― Señor Salazar, esa auditoria será nuestro fin si se dan cuenta del desfalco de la iglesia y no solo eso también del lavado de dinero más el departamento en el mejor lugar exclusivo ― dijo el señor Jiménez un tanto alterado.
― Calma señor Jiménez, esa auditoria fallara con un documento falso que demuestre mi supuesta inocencia ― contesto el señor Salazar haciendo que ambos sonrieran, pues ellos dos harían la auditoria al revés perjudicando de una vez a Juan Ferrara.
― Está bien, señor Salazar, haremos todo para que él parezca el culpable ― dijo el abogado un poco más tranquilo, por lo que Diego sonríe.
Por lo que cuelga la llamada al saber que su plan poco a poco estará dando resultado lentamente.
― Esto no se quedará así Violeta, ¿Me pregunto qué harás si tu querido padre se va a la cárcel? ― dijo Diego sonriendo un tanto malicioso, pues se vengaría de esa familia, al menos de Violeta y de su padre. ― Haré lo que sea por tener de rodillas a esa familia para así quedarme con su empresa ― dijo Diego en voz alta, por lo que se sube a su carro yendo a su departamento.
Al día siguiente Marcelo estaba por salir del hospital después de todo ese tiempo él estaba perfectamente bien de salud por lo que se prepara para salir tomando su abrigo viejo un tanto adolorido por el brazo que lo tenía mal pensaba en Violeta prendiendo su celular no sabía si llamarla o simplemente esperarla más tarde sale del hospital esperándola en el área de la salida algo le decía que debía esperarla que debía quedarse paso un poco más de una hora y media ella no llegaba por lo que decide abrigarse bien e irse cuando de pronto escucha la voz que él quería escuchar.
― Marcelo ― hablo Violeta detrás de, él, por lo que él sonríe al escucharla.
― Violeta ― dijo Marcelo sonriendo al verla. ― Pensé que no vendrías ― hablo Marcelo siendo sincero con ella.
― Algo me decía que debía ir a verte ― hablo Violeta tratando de sonreír.
― Parece que el tiempo no está de nuestro lado, está comenzando a llover ven ― respondió Marcelo abrazando a Violeta haciendo que una corriente se disparara sobre ellos, aún no tenían en claro que estaban sintiendo el uno por el otro.
***Violeta***
Decidí ir a ver a Marcelo, una parte de mí me decía que no lo viera, que tal vez me confundiría en mis sentimientos, tal vez si tal vez no, pero había algo en el que hacía quererlo, verlo, quererlo, estar cerca de, él caminamos hasta llegar a una casa vieja, pero bastante acogedora no tenía tantos lujos como yo, pero tenía algo que ni Diego podría tener.
― ¿Quieres un café? ― preguntaba Marcelo mientras me sentaba en el sillón, por lo que me puse de pie de inmediato, no podía dejar que él estando convaleciente fuese a atenderme.
― ¿por qué no mejor yo hago el café? Estas, convaleciente, necesitas estar en reposo ― dije sonriendo un poco por extraño que pareciera mi tristeza se iba estando al lado de él.
Pero Marcelo se negaba, pero yo quería ayudarlo, por lo que después de tanto insistir se deja ayudar, sin embargo, la lluvia no cesaba tanto que la luz se había ido, ambos no quisieron hablar sobre el beso, sentía que no era necesario, pero una parte de ellos querían repetir ese beso Violeta miraba ese departamento cuando mira un cuadro.
― Es muy bonito el cuadro que tienes en la pared ― dijo Violeta mirando el cuadro con admiración.
― Puedo regalarte ese cuadro si gustas ― hablo Marcelo dejando su casa de café.
― Me encantaría, pero no a hoy me gustaría otro día ― respondió Violeta poniéndose de pie. ― Creo que es mejor irme, me deben estar esperando ― respondió Violeta mirando su reloj.
― Antes de que te vayas, ¿Puedo verte de nuevo? ― pregunto Marcelo deteniendo a Violeta del brazo haciendo que ella lo mirara a los ojos.
― No lo sé ― fue lo único que pudo responder Violeta.
― Déjame conocerte Violeta, al menos como un amigo ― dijo Marcelo tratando de convencer a Violeta, ella estaba un tanto renuente, sin embargo, algo dentro de ella hizo que aceptara verlo de nuevo.
― Está bien Marcelo, nos veremos todos los días en el café donde tocas ¿Te parece? ― pregunto Violeta haciendo que él aceptara, pues ella iría a verlo tocar o mejor dicho cantar por primera vez en aquel café...