Marcelo y Violeta

1347 Words
― Está bien Marcelo, nos veremos todos los días en el café donde tocas ¿Te parece? ― pregunto Violeta haciendo que él aceptara, pues ella iría a verlo tocar o mejor dicho cantar por primera vez en aquel café... ― Me parece ― dijo Marcelo dándole un beso en la mejilla. Por lo que Violeta tuvo que irse a su casa, ya que su familia la estaba esperando, pues desde la mañana no sabían nada de ella, sin embargo, Juan se quedaba en la oficina para sacar el trabajo pendiente cuando entra Diego fingiendo que estaba arrepentido por el mal trato que le hizo a Violeta. ― Señor Ferrara, ¿Puedo pasar? ― preguntaba Diego tocando la oficina de Juan. Por lo que Juan lo mira con rabia, pues a él no se le olvidaba que le había hecho a su hija, sin embargo, lo deja pasar. ― ¿Qué quiere señor Salazar? ― preguntaba Juan mientras veía los documentos. ― Pedirle perdón, me he portado un patán con su hija, la rabia me gano que no sabía lo que hacía ― dijo Diego fingiendo arrepentimiento. ― Yo creo que estás bastante grande como para saber qué hacer ¿No crees? No creo que lo hayas hecho sin querer ― dijo Juan de vuelta, por lo que Diego cierra sus puños discretamente. ― Sé que lo que hice no tiene justificación, señor Juan, yo amo a su hija más que a nada en el mundo, son tantos años de relación que tengo miedo de perderla ― dijo Diego haciendo su mejor papel de novio arrepentido. ― No sé qué pretenda que yo haga, no puedo meterme en las decisiones de mi hija, si ella quiere terminar con usted no puedo hacer nada al respecto ― dijo Juan dejando de lado sus papeles, no le creía a Diego ni una sola de sus palabras. ― Yo haré hasta lo imposible porque eso no suceda, señor Ferrara ― hablo Diego parándose, mostrándose arrepentido, mientras que Juan negaba con la cabeza. Pues no le creía nada de lo que decía Diego, para él se le hacía falso, no confiaba en el cómo lo hacía su esposa, que confiaba en él, mientras que Violeta caminaba por el parque tranquilamente recordando a Marcelo, pues estar con él le daba paz y tranquilidad aquella que ya no había sentido. Pasaron los días Diego no dejaba de mandarle rosas a Violeta, quien solo rompía las tarjetas, mientras que su madre estaba maravillada por esas flores. ― Hija Diego está mostrando que puede cambiar, debes de darle una oportunidad ― dijo su mamá viendo la tarjeta. ― No quiero saber de Diego, mama ― hablo Violeta agarrando su bolsa para ir a ver a Marcelo. ― Hay hija, él es un buen partido para ti, no debes de desaprovecharlo ― hablo su madre sonriendo mirando las flores. ― Se me olvidaba con quién estoy hablando, nos vemos después ― respondió Violeta agarrando su bolsa. ― ¿A dónde vas? ¿No crees que estás saliendo mucho? ― preguntaba su madre mientras que Violeta solo rodaba los ojos. ― ¿Y qué puedo hacer? Si todo el día que pasas alabando a Diego de lo maravillosa persona que es ― dijo Violeta cruzándose de brazos. ― En vez de salir debes de ir a hablar con Diego que te ama y casarte con él ― dijo Eva haciendo que ella solo negar con la cabeza. ― No iré con la mamá y si no te importa voy a salir nos vemos después ― hablo Violeta yéndose de la casa mientras recibía la llamada de Diego, pero ella solo colgaba las llamadas apagando el celular, sin embargo, toma un taxi para llegar al restaurante donde vería cantar a Marcelo estaba nerviosa se había acercado tanto al que tenía la sensación de estar enamorada al llegar ella sentía nervios las manos le sudaban jamás en la vida le había sucedido algo como tal, sin embargo, cuando lo escucha cantar ella se quedó impresionada al ver la voz que él tenía, pues solo él se le había ocurrido mezclar bachata con tango. Cuando que conocí yo nunca imagine que esto me va a suceder a mi alma logras entrar con tu sonrisa y mirar que de mi mente no te puedo borrar Nunca pensé amarte así con tantas fuerzas que yo hasta me olvidé de mí. Pues sin ti nada yo soy y como un loco, yo voy caminando hacia la nada Soy como un día sin sol aferrado al alcohol para arrancarte de mi alma No te veo al despertar, me pregunto donde estás Y no puedo descansar Yo creo que estaré bien De recuerdos viviré y en el alcohol me ahogaré Me duele mucho al pensar que ya no te vuelva hablar O ya no te vuelva a ver Pues sin ti yo viviré y en el alcohol me ahogaré Para arrancarte de mi alma Porque el que bebe no olvida, en cambio, recuerda con ansias de amar Te busco en mis sueños y me muero al pensar Que no te puedo encontrar Porque la vida es así de mí, todo yo te di Y no quieres regresar Solo quiero ser feliz y a tu lado estar No me desprecies mi amor Yo te quisiera olvidar y no beber nunca más Pero te amo con el alma Porque el que bebe no olvida, en cambio, recuerda con ansias de amar No te veo al despertar Me pregunto donde estás Y no te puedo encontrar Regresa pronto mi amor A tu lado quiero estar Yo no puedo descansar si tú no estas Nunca te olvidaré Mi vida no es igual Tienes mi corazón Sin ti nada es igual babi yo soy tuyo Regresa por favor Llora mi alma amor Babi Término de cantar Marcelo estaba contento de que Violeta se haya quedado después de tanto tiempo después de su trabajo le invito al cine ella sonreía podía ser ella misma no era como Diego que le criticaba hasta la manera en como se vestía él era diferente se sentía querida se sentía bien a su lado al llegar al cine ambos reían bromeaban nada era de color gris al contrario todo al lado de él era colorido feliz de estar a su lado pasaban las horas miraban la película era romántica y de la época de antes Marcelo lo podía notar, ya que era de blanco y n***o podía entender que ella amaba esas películas... Él no era tanto de ver películas, pero veía aquella película por ella por cumplirle sus caprichos, después de varias horas se fueron a caminar por el parque mirando las estrellas, puesto que era de noche, perdieron la noción del tiempo, pero no les importaba si a su lado ella se sentía tranquila después de tanto tiempo. Ella miraba a Marcelo su perfil, para ella le estaba resultando interesante y atractivo, le gustaba, disfrutaba su compañía, disfrutaban de las cosas hasta las más insignificantes, en cambio, con Diego era de palabras duras, le criticaba su manera de ser de vestir la llevaba a lugares caros, pero no servía de nada si todo el tiempo él estaba de mal humor. ― Ya es noche tengo que llevarte a tu casa ― le dijo Marcelo tomando la mano de Violeta, por lo que ella se pone de pie quedando a escasos centímetros haciendo que ambos besaran. Se decían que el amor solo se encontraba en los cuentos de hadas, se creía que un amor así no podía surgir de la nada, Violeta no huyo como aquella vez en el hospital, esta vez era distinto, era algo que apenas estaba naciendo en todo el camino, se fueron abrazando hasta llegar a casa de ella quien su padre la estaba esperando. ― Hija ― dijo Juan sonriendo a él, le hacía feliz ver a su hija feliz. Violeta sonríe y le presenta a Marcelo, él lo saluda educadamente, no era como su mamá que lo corrió cuando vino a dejarla la primera vez a su casa...
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