Marcelo intenta conquistar a Violeta

1258 Words
Violeta sonríe y le presenta a Marcelo, él lo saluda educadamente, no era como su mamá que lo corrió cuando vino a dejarla la primera vez a su casa... ***Violeta*** Mi padre saludó a Marcelo, había sido amable con él, a decir verdad tenía miedo de que él le hiciera alguna grosería o algo, pero fue así, al contrario, fue bueno con él y eso me tenía tranquila, pero, por otro lado, tenía miedo de mi mamá sé que ella no aceptara a nadie que no fuese Diego. Marcelo se despide de mí de un beso en la mejilla, mientras que yo me metí a casa con mi padre, él no decía nada, él solo quería mi felicidad, aunque no fuese con Diego. Sin embargo, Marcelo caminaba lentamente hasta llegar a casa de su madre, quien la ve afuera, pues ella estaba muriéndose de frío. ― Mamá, ¿Qué haces aquí? ― pregunto Marcelo un tanto desconcertado. ― Hola hijo, fui a tomar aire, pero veo que está muy frío ― dijo ella tratando de esconder la realidad. ― ¿Eso es cierto mama? ― pregunto Marcelo haciendo que ella asintiera, tenía miedo de que él supiese la verdad que su esposo la había sacado para que no muriese de frío. ― Claro que si hijo No tengo por qué mentirte ― dijo su madre haciendo que Marcelo dudara un poco, por lo que decide abrir la puerta, pero al abrirla el esposo alza la mano como si diese una bofetada, por lo que Marcelo le detiene la mano. ― A mi madre no la tocas, ¿Me has escuchado? ― grito Marcelo enérgico. ― Ella es mi esposa y hare lo que quiera con ella ― dijo su padre, por lo que él le detiene la mano con fuerza. ― Suéltame si no quieres que te dé una paliza ― respondía su padre, por lo que Marcelo ríe sarcásticamente. ― Te recuerdo que ya no soy un niño al que maltratabas a tu antojo ― le dijo Marcelo enfrentando a su padre, por lo que entra a la fuerza a la casa donde había jurado no volver para ir por las cosas de su madre y llevársela con él. En estos momentos no le importaba dejar solo a su padre que se la pasaba de bar en bar sin preocuparse por la familia... Llevándose a su madre a su departamento que él había rentado, ella lo miraba un tanto desconcertada, pero a la vez estaba aliviada de que por fin se había alejado de su esposo gracias a Marcelo, quien era como un ángel para ella. Al llegar al departamento la deja en la habitación de huéspedes mientras que ella se quedaba en el sillón pensando en Violeta, en esa chiquilla que lo había enamorado tenía que confirmarlo, estaba enamorado de ella, de su personalidad en tan poco tiempo se estaba convirtiendo en lo más bonito que la vida le pudo dar. Sin embargo, Diego estaba en la cama mirando hacia el techo, tenía que hacer algo para que Violeta lo perdonara y quedarse con esa empresa que tenía que ser de él, la auditoria falsa no sería suficiente, él quería tomarla a ella. ― Algo tengo que hacer para recuperar la confianza de Violeta y hacer que ella me perdone ― respondía Diego mientras se tomaba un vaso de whisky. Mientras que Violeta recordaba la salida con Marcelo, había sido una cita de ensueño, nada había sido incómodo, al contrario, sentía que este era el inicio de una hermosa relación. A la mañana siguiente ella se levanta muy temprano para irse a caminar con Marcelo, como todas las mañanas estaba por salir de la casa cuando de pronto su madre la detiene. ― ¿Dónde vas tan temprano a casa? ― preguntaba su madre mientras se tomaba su taza de café con su esposo Juan, ella estaba a punto de responder cuando su padre la interrumpe. ― Irá con sus amigas, es bueno que se distraiga ― dijo Juan cubriendo a su hija que saldrá con Marcelo. ― No la cubras, no me parece que salga tan temprano menos con sus amigas ― dijo Eva enojada. ― Déjala que salga, yo confié que no llegara tan tarde ― respondió Juan, haciendo que ella se saliera llamando a Marcelo para verlo en algún parque cerca de Uruguay. Mientras que la madre de Marcelo estaba preparando su desayuno mientras que él se alistaba, pues en la noche trabajaría. ― Hola mama ― dijo Marcelo sonriendo. ― Hola hijo, mira, te preparé tu desayuno ― le dijo su madre sonriendo. ― No era necesario mama ― respondió Marcelo besando su frente. ― no quiero que te vayas sin desayunar anda, acepta ― le respondió su madre acomodándole bien su abrigo. ― Te amo mama ― le dijo Marcelo besando su mano tomando su desayuno para irse a ver a Violeta. Su madre sonríe, estaba feliz de que su hijo se enamorara, aunque tenía miedo de que Violeta jugara con él, de que no fuese suficiente para él, pues ella tenía una vida muy bien acomodada, mientras que él era alguien que estaba luchando por subsistir vio que su hijo se salió de la casa con mucha prisa su madre lo miraba como si fuese un niño pequeño creo que para ella eso era su niño pequeño. Marcelo toma un taxi para ir al lugar, aunque sabía que se quedaría sin nada para él, solo quería que su novia no padeciera con él, no quería que se avergonzara de, él por no tener dinero. Al llegar Violeta le dio un beso en la mejilla mientras que él, la cargaba para darle vueltas por el aire, se estaban enamorando, estaban entregando su corazón el uno a otro. ― ¿Cómo estás, Marcelo? ― le pregunto Violeta por saber cómo estaba Marcelo, por lo que él decide mentirle, no le quería decir que su padre era el verdugo de su madre. ― Bien pequeña, escoge una mano ― le dijo Marcelo sonriendo en el camino, le compro unos aretes que, aunque no eran nada finos para él, significaría el principio de su gran amor. Ella escogió la mano derecha, ahí estaba esos aretes que para ella eran su más hermoso regalo. Sin embargo, Diego fue a casa de su amante, le había puesto su departamento, cada noche hacían el amor como nunca, mientras que ella le sacaba dinero solo para mantener su vida social, sin embargo, se había vuelto a ir solo para ir a la empresa a revisar los informes que tenía pendientes siguiendo con su plan de un hombre arrepentido para ganarse la confianza de Juan mandándole los mejores regalos a Violeta le regalaba flores le regalaba aretes de los más finos collares y por su puesto le mandaba notas para que Violeta lo perdonara. ― Yo sé que Violeta me perdonara con estos regalos, mostraré esta faceta de hombre arrepentido, de esta manera obtendré que ella se quede conmigo ― susurro mientras miraba la foto de Violeta. La tarde había pasado lento, Marcelo tenía que ir a trabajar mientras que ella había regresado a casa a comer cuando su madre la recibe. ― Hija Diego está muy arrepentida mira esta nota ― dijo su madre mirando la nota. ― Quémala, has lo que quieras con esa nota, no quiero nada de Diego Salazar ― hablo Violeta subiendo las escaleras para ir a su habitación al llegar su cuarto estaba lleno de flores que por su puesto era de Diego.
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