― Si tenemos un trato y hasta que no cumplas con ello no me entregaré a ti ― respondió enojada Violeta. ― Y si no tienes nada que decir, me voy a la recámara, nos vemos después ― hablo Violeta yendo a la recámara mientras que Diego aventaba la copa de licor que estaba tomando.
Por lo que Diego furioso se fue con Michelle quien era su amante al llegar ella se ríe sarcásticamente.
― ¿Qué? ¿Tu mujer no te satisface? ― pregunto Michelle sonriendo.
― Por favor, Michelle déjate de estupideces ― hablo Diego pasando al departamento.
― ¿Y bien qué se te ofrece? ― preguntaba Michelle haciendo que Diego la tomara de la cintura obligándola a sentar en sus piernas, ella le acaricia el pelo mientras que él besaba su cuello haciendo el amor desesperadamente.
― Me encantas ― hablo Diego besando su cuerpo.
― Entonces por qué no dejas a Violeta es obvio que yo soy más mujer que ella ― hablo Michelle mientras gemía.
― No puedo dejarla, sabes que tengo otros intereses ― hablo Diego moviéndose lentamente de ella.
Por lo que ella solo gemía mientras que Violeta se quitaba el vestido de novia y se desmaquillaba, vio su celular en él veía las fotos que tenía con Marcelo, era como si se estuviese torturando o mejor dicho recordaba los momentos más felices de su vida.
Mientras que Marcelo tomaba su copa de whisky, recordó a Violeta vestida de novia, su rostro, sus ojos, tenía el impulso de ir por ella y humillarse si fuese necesario, estaba por salir a caminar cuando la sorprende la llamada de Violeta.
― Violeta ― hablo Marcelo haciendo que ella llorara desconsoladamente.
― Perdóname ― hablo Violeta.
― Violeta, dime donde estás, vámonos juntos ― respondió Marcelo desesperado.
― Quiero que sepas que te amo siempre te amararé ― hablo Violeta colgando la llamada, por lo que Marcelo intento llamarla de nuevo, pero ella ya no respondía.
Pasaron las horas y Diego llego tomado mientras que Violeta solo tomaba de su te sentada en el sillón.
― Miren quién está aquí la esposa modelo, la que no puede cumplir con su papel de esposa ― respondió Diego en tono borracho.
― No pienso entregarme a un ser despreciable como tú ― le dijo Violeta furiosa.
― Te vas a Entregar a mí, quieras o no, ¿Me has escuchado? ― hablo Diego tomando a la fuerza a Violeta, quien gritaba para que él no le hiciera nada, pero él la estaba besando a la fuerza.
― Déjame, no quiero estar contigo ― hablo Violeta gritando haciendo que Diego quisiera hacerle el amor, estaba fuera de sí, por lo que ella le da un golpe con la jarra de flores.
Por lo que Diego la suelta, pues, el golpe resulto ser algo fuerte.
― ¡Maldita perra! ― gritaba Diego sobándose la cabeza.
― ¡Te dije que no me tocaras! ― gritaba Violeta respirando asustada.
Por lo que Diego se va de la habitación haciendo que ella llorara desesperadamente, por lo que Marcelo quiso buscar a Violeta, por lo que su madre lo detiene.
― No Vayas Violeta es una mujer casada ― dijo su madre por lo que Marcelo golpea la pared.
― Mamá, tengo que ir a buscarla ― hablo Marcelo tratando de irse, por lo que Su madre lo detiene.
― No puedes ir, entiende, trata de olvidarla, es lo mejor para todos ― respondió su madre haciendo que él solo se sentara pasándose las manos por su cabello.
― Qué fácil es decir que la olvide cuando mi corazón no puede olvidarla ― respondió Marcelo viendo a su madre.
― el tiempo cura las heridas, hijo mío, verás que la olvidaras ― hablo su madre por lo que él niega con la cabeza.
― No puedo olvidar la madre, no creo que pueda olvidar al gran amor de mi vida, a esa chica que me ha robado el corazón de la nada ― decía Marcelo yéndose a su habitación, por lo que su madre quiso detenerlo, pero sabía que él estaba dolido.
Era un dolor tan grande que no se lo imaginaba, quería a Violeta, quería tenerla a su lado, aunque fuese por última vez.
Pasaron los días y Diego había cumplido con su palabra a pesar de que Violeta le había roto la cabeza, pues su matrimonio era un rotundo fracaso, pues ella lo odiaba con cada fibra de su ser.
― Listo, Violeta ya cumplí con mi parte, tu padre está libre ― hablo Diego mostrando que su padre había salido libre, por lo que Violeta cierra los ojos, tenía que cumplir con su prometido, aunque ella le dé asco.
Puesto que Marcelo tenía que ir de gira por toda Latinoamérica, era bueno para olvidarse de Violeta, aunque él sabía que no lo lograría.
― ¿Listo para la gira? ― preguntaba el representante por lo que él asiente, no tenía que pensarlo más, él tenía que ir a esa gira, pues era lo mejor para él.
― Más que listo ― hablo Marcelo haciendo que él sonriera.
Por lo que el representante decide irse a su departamento preparando la ropa que necesitaría durante esos días, por lo que al llegar la noche Diego llega a la casa haciendo que Violeta estuviera lista en la habitación, tenía que entregarse a él, tenía que cumplir con la parte de su trato.
― No sabía que estabas aquí, pensé que no cumplirías ― hablo Diego cruzándose de brazos.
― Tengo que cumplir con esta parte del trato ― hablo Violeta desabrochándose el camisón para que él pudiera hacerle el amor.
― Sabes recuerdo que antes hacíamos el amor como loco ― decía Diego acariciando su piel.
― Solo acaba con esto ― decía Violeta tratando de ocultar el asco que tenía hacia él.
Le parecía una persona repugnante, detestable, solo cerraba los ojos y se imaginaba que era Marcelo que estaba ahí con ella o mejor dicho haciendo el amor.
Los meses pasaron, Marcelo triunfaba en la música, era la sensación del momento, trataba de olvidarse de Violeta, salía con una chica llamada Karen, era periodista, tenían buena química, pero él no podía olvidarse de ella, era como si fuese un embrujo que no lograba olvidarla.
― ¿Nos vemos en la noche? ― preguntaba Karen acariciando la mejilla de Marcelo.
― Si nos vemos en la noche ― hablo Marcelo tratando de sonreír.
― ¿Qué sucede? Por qué tienes esa cara ― preguntaba Karen, de nuevo quería saber qué le sucedía, por qué se tensaba cada vez que ella le acariciaba la mejilla.
― No es nada ― dijo Marcelo tratando de dejarla, pero ella lo detiene.
― ¿Es por Violeta Ferrara verdad? ― pregunto Karen cruzándose de brazos.
― ¿Cómo sabes de Violeta? ― preguntaba Marcelo un tanto desconcertado.
― El otro día vi en tu celular fotos de ella ― dijo Karen cruzándose de brazos. ― Dime que es de ti ― le dijo Karen exigiendo una explicación.
― No tengo que darte explicaciones, nos vemos en la noche ― dijo Marcelo cruzándose de brazos.
― Soy tu novia por si no lo recuerdas ― respondió Karen cruzándose de brazos, por lo que Marcelo decide irse dejándola con la palabra en la boca.
― Marcelo es mío, no dejaré que esa estúpida se quede con él, no lo permitiré ― susurraba Karen furiosa.