― Perdóname Marcelo ― hablo Violeta llorando haciendo que él se pasara las manos por su cabello, pues no entendía qué estaba pasando.
― No entiendo ¡Por qué te vas a casar con él! Tú y yo estábamos comprometidos ¿Recuerdas? ― preguntaba Marcelo un tanto desconcertado, no entendía el porqué su novia se había comprometido.
― De verdad perdóname ― respondía Violeta llorando desconsolada.
― ¿Perdonarte? ― pregunto Marcelo negando con la cabeza. ― ¿Perdonar que me has engañado con tus mentiras? ― decía Marcelo furioso mientras se quitaba las lágrimas del coraje.
― No son mentiras, Marcelo nunca fue mentira decirte que te amaba ― respondió Violeta llorando para ellos aquella separación era dolorosa. Por lo que Marcelo no soporto más y se va la casa haciendo que ella intentara detenerlo. ― Marcelo ― respondió Violeta tratando de detenerlo, pero Marcelo ya no quiso escuchar nada, pues aquella noticia fue tan fuerte que ni el mismo se la esperaba.
Pero al subir al carro, él azotaba el ramo de flores furiosamente mientras lloraba amargamente, mientras que Diego tomaba de los hombros a Violeta.
― Fue lo mejor que terminaras con Marcelo ― dijo Diego haciendo que Violeta se separara abruptamente de él.
― ¿Lo mejor? ¿Acaso terminar con el amor de mi vida fue lo mejor? ― preguntaba Violeta quitándose las lágrimas, pues estaba llena de rabia.
― Si fue lo mejor porque estás pensando en tu padre, porque siempre serás mía ― le dijo Diego tratando de besarla, pero ella le da una bofetada.
Subiéndose las escaleras furiosas mientras que Diego vio por la ventana haciendo que Marcelo lo viera, quería matarlo por robarle el amor de Violeta Ferrara o mejor dicho quitarle a la mala la mujer de su vida.
Por lo que maneja furioso, tanta era su furia que casi choca por ir en exceso de velocidad, mientras que Violeta lloraba desesperadamente, pues había perdido al gran amor de su vida a Marcelo.
Pasaron los días más lentos de su vida para Violeta escoger su vestido de novia, era su verdadero martirio, su madre estaba emocionada, checaba los vestidos y estaba súper al pendiente de la fiesta, mientras que Marcelo llego al estudio, parecía como muerto en vida era tanta la angustia que parecía que iba a morir viendo en el teléfono que ella se iba a casar anunciando su gran boda por lo que él agarra el periódico odiaba esa noticia odiaba que el destino fuese cruel.
Él empezó a grabar su sencillo, la carrera todos hablaban de él, su fama subía como la espuma era algo sin precedentes, era algo nuevo, algo que de verdad le gustaba a la gente, aunque para él nada de eso importaba, solo quería recuperar a Violeta Ferrara.
Pasaron los meses la boda de Diego y Violeta se estaba anunciando, la fiesta de compromiso era algo de alta categoría, de gente muy fina, Juan había salido libre manejando la empresa como lo manejaba, pero no estaba de acuerdo con esa boda, él prefería morir en la cárcel a permitir que se casara con Diego Salazar mientras que Marcelo decide ir aquella fiesta de compromiso al llegar toca la puerta y entra a la casa agarrando una copa.
― Vengo a felicitar a los novios ― dijo Marcelo alzando su copa.
― Hágame el favor de retirarse, usted no es bienvenido ― dijo su madre furiosa.
― Solo vengo a felicitar a los novios ― respondió Marcelo alzando la copa en señal que quería brindar Violeta, lo miraba desconcertada haciendo que Diego la abrazara por la cintura.
― ¿No escucho? Le dijo que se fuera ― dijo Diego soltándose de Violeta.
― Estoy Feliz porque el amor de mi vida se casará bueno, al menos eso creía yo que era el amor de mi vida ― respondió Marcelo haciendo que Violeta agachara la mirada.
Por lo que Marcelo tomaba la copa de vino brindando por Violeta, quien ella fue con él tratando de sacarlo, pues no quería que hiciera un escándalo.
― Vámonos Marcelo, por favor, vámonos ― dijo Violeta tomándolo del brazo sacándolo de la fiesta.
― ¿Por qué estás haciendo eso Marcelo? ― pregunto Violeta tratando de no llorar.
― ¿Hacer qué? ¿Crees que estoy echando a perder tu fiesta? ― pregunto Marcelo con coraje en cada una de sus palabras. ― Esto lo estoy haciendo contra mi Violeta ― hablo Marcelo haciendo que ella llorara.
― Marcelo, yo ― dijo Violeta intentando hablar, pero simplemente no podía articular palabra.
― No digas nada, Violeta solo dime una cosa ¿Me amaste? ― pregunto Marcelo haciendo que ella agachara la mirada. ― No es necesario que me respondas con tu silencio, me has respondido todo ― respondió Marcelo dándose la media vuelta, por lo que ella quiso detenerlo, pero no pudo, ya que él se había marchado.
― perdóname Marcelo perdóname por no poder luchar por nuestro amor ― hablo Violeta mientras lloraba amargamente.
Pasaron los días más lentos de su vida, Violeta se miraba vestida de novia mientras que lágrimas caían por sus mejillas, pues esa boda no la disfrutaba, por el contrario, estaba siendo la más amarga de su vida bajo las escaleras y su madre estaba más feliz que nunca.
― Te vez hermosa hija estás yendo rumbo a tu felicidad ― dijo su madre sonriendo.
― ¿Felicidad? No te equivoques, madre, no le puedo llamar felicidad a la persona que más me ha hecho daño ― respondió Violeta con los ojos llorosos.
― Tienes que saber que esto era por tu bien ― dijo su madre de vuelta.
― ¿Mi bien? ¿Acaso casarme con mi verdugo es mi bien? ― pregunto Violeta tratando de calmarse.
― Era eso o casarte con el muerto de hambre de Marcelo ― dijo su madre cruzándose de brazos.
Por lo que Violeta simplemente se va con el molesto vestido de novia, mientras que Diego la esperaba impaciente y sonriendo como nunca, pues él estaba contento de casarse con ella, aunque para ella comenzaría su infierno.
Puesto que Marcelo tuvo que grabar para la nueva cara del disco, en cada canción recordaba a Violeta, su mirada, sus labios, todo de ella le gustaba, pues para él su único cielo era ella... su único amor era Violeta, quien era ya la mujer de Diego Salazar.
En la noche salió a caminar por el parque, no quería tomar, solo quería recuperarla a ella, a su único amor, mientras que Diego y Violeta habían llegado a su nuevo departamento.
― Bienvenida a tu nuevo hogar ― le dijo Diego besando su mano, pero ella la aleja rápidamente.
― Este no es mi hogar ― respondió Violeta negando con la cabeza.
― Lo será de ahora en adelante ¿Te queda claro? ― le dijo Diego sosteniéndola del brazo fuertemente, por lo que ella se suelta.
― Esta jamás será mi casa nunca ¿Me oíste? Nunca ― hablo Violeta subiéndose las escaleras.
― Recuerda que tenemos un trato ― hablo Diego tratando de amenazarla.
― Si tenemos un trato y hasta que no cumplas con ello no me entregaré a ti ― respondió enojada Violeta. ― Y si no tienes nada que decir, me voy a la recámara, nos vemos después ― hablo Violeta yendo a la recámara mientras que Diego aventaba la copa de licor que estaba tomando.