Corazón roto

1290 Words
― No sabes cuanto te odio, ojalá el que estuviera en la cárcel, seas tú y no mi padre ― hablo Violeta furiosa por lo Diego la intenta besar, pero ella se aparta dándole una bofetada. ― No vuelvas a besarme ― le dijo Violeta, por lo que Diego solo se soba la mejilla. ― Cariño es cuestión de tiempo que aceptes a casarte conmigo ― le dijo Diego sonriendo maliciosamente. ― No me voy a casar contigo ¿Me has escuchado? No me voy a casar contigo ― respondía Violeta enojada, dejando a Diego solo. Mientras que Marcelo estaba en el avión esperando a llegar a su destino mientras se disponía a leer un libro para hacer más ameno el vuelo. Ah pasado más de dos meses como siempre, Marcelo se mandaba cartas con Violeta, sin embargo, su padre aún estaba en prisión, ella trataba por todos los medios sacar a su padre de la cárcel, pero de una u otra manera se hundía aún más y parecía prácticamente imposible no salir de la cárcel. ― Violeta necesitas casarte con Diego, de esa manera él va a salir de la cárcel ― le dijo Eva tratando de convencer a su hija. ― No pienso hacer eso, mama, perdóname ― le dijo Violeta sosteniendo su palabra. ― Violeta, tu padre está en la cárcel a pesar de que Héctor trata de sacarlo de prisión no es suficiente ― le dijo Eva angustiada. ― Tu padre no está bien ― le dijo Eva poniendo entre la espada y la pared, pues ella no quería que su padre se muriera en la cárcel... ― No puedo hacerle eso a Marcelo, mamá él y yo nos vamos a casar ― le dijo Violeta haciendo que su madre le chantajeara. ― Hija, por favor es tu padre, él no puede de estar en la cárcel ― respondió Eva haciendo que ella negara con la cabeza, pues Violeta no quería casarse con una persona al cual odiaba. Por lo que Eva decide irse de su habitación, dejando a Violeta entre la espada y la pared más al ver la carta de Marcelo, pues él quería casarse con ella. ― Perdóname Marcelo, perdóname por lo que voy a hacerte ― susurraba Violeta arrugando la carta de Marcelo entre sus manos. Mientras que Marcelo lo entrevistaban eran tantas las entrevistas que a decir verdad lo cansaban mentalmente, por lo que al terminar la noche decide llamarle a Violeta, quien deja su celular e iría a casa de Diego a darle su última palabra. Se subió a su carro, manejaba lo más rápido posible mientras que lágrimas corrían por sus mejillas, pues con solo pensar en casarse con una persona al cual no quería le llenaba de horror y de dolor un dolor el cual no tenía descripción alguna, por lo que al llegar a su departamento toca la puerta abriendo Michelle la amante de Diego. ― ¿Qué necesita? ― dijo Michelle mirando a Violeta de arriba a abajo. ― ¿Está Diego Salazar? ― preguntaba Violeta cruzándose de brazos. ― ¿Quién lo busca? ― pregunto Michelle enojada. ― Solo dígale que Violeta está aquí ― hablo Violeta de mala manera quería acabar con esto lo antes posible. Puesto que Michelle fue a buscar a Diego quien estaba tomando una copa de vino. ― ¿Se puede saber qué hace la estúpida de Violeta? ― preguntaba Michelle con los brazos cruzados. ― Violeta ― dijo Diego sobándose la quijada. ― Si ella que hace aquí ― respondió Michelle furiosa. ― Déjala pasar, tenemos algo pendiente ― hablo Diego sonriendo. ― ¿Algo pendiente? ¿De qué se trata? ― preguntaba Michelle insistentemente. ― Algo que no te interesa, así que por favor vete ― dijo Diego sonriendo por lo que ella se fue molesta. Diego salió de la sala recibiendo a Violeta quien le da una bofetada. ― Te odio, ¿me escuchaste? Te odio ― hablo Violeta furiosa mientras lloraba de coraje. ― ¿Terminaste? ― preguntaba Diego burlonamente. ― Acepto ― respondió Violeta tratando de quitar sus lágrimas. ― ¿Qué? ― preguntaba Diego un tanto confundido. ― Lo que escuchaste acepto casarme contigo ― hablo Violeta entre dientes. ― Sabía que tomarías la mejor decisión haces bien ― respondió Diego sonriendo ampliamente, quiso besarla, pero ella se aleja. ― No se te ocurra tocarme, solo seremos esposos de papel ― hablo Violeta tratando de poner las reglas. ― Querida las reglas las pongo, yo no tú y si nos vamos a casar tu padre saldrá libre y eliminaré la demanda a cambio de que tú que entregues a mí ― hablo Diego tratando de acercarse de Violeta, pero ella se alejaba. ― No me pienso acostar con alguien tan repugnante como tú ― le dijo Violeta furiosa. ― Piénsalo nena, de esa manera tu padre saldrá sin ninguna culpa, sin antecedentes y seguirá siendo el dueño de mi empresa ― respondió Diego tratando de chantajearla. ― Me das asco ― hablo Violeta escupiendo su rabia. ― ¿Eso no pensabas cuando que acostabas conmigo o no? ― preguntaba Diego riéndose por lo que ella se va molesta, se sentía asqueada por él, sin embargo, tenía que casarse con él con tal de que su padre Juan saliera libre de la cárcel. Era la única opción para él, era lo único que tenía que hacer para sacar a su padre de la cárcel, por lo que se sube molesta al carro golpeando con fuerza el volante, cuando de pronto escucha la llamada era de Marcelo, ella ve su llamada, pero decide no contestarle, pues sentía que lo estaba traicionando. El mes había pasado, Eva estaba escogiendo el vestido de novia de su hija Violeta, pues para ella sería la boda de ensueño de su hija, en cambio, para ella sería su peor pesadilla, mientras que Marcelo había llegado de su viaje yendo a buscar a su novia a su futura esposa contenta compra un ramo de flores el más grande que había para darle la sorpresa quería decirle que podía darle la vida que merecía. Se subió a su carro que había ganado por su trabajo, cantar y tocar el saxofón en los programas de televisión, todos querían saber quién era Marcelo, pues se estaba convirtiendo en la nueva sensación, la nueva estrella del momento luchando con su vida en ser una estrella internacional darle la sorpresa a su madre que lo esperaba en ese viejo departamento, pues ahora le compraría una nueva casa. Al llegar a la casa de Violeta agarra el ramo de flores, aquellas que había comprado para ella, toca la puerta muy emocionada sosteniendo la cajita que traía ese anillo de compromiso cuando le abre Violeta, quien se queda sorprendida al volverlo a ver. ― Marcelo ― respondió Violeta un tanto sorprendida. ― Hola mi amor ― dijo Marcelo tratando de darle un beso en la mejilla, pero ella se aparta. ― Que sucede ― hablo Marcelo un tanto desconcertado. ― Es mejor que hablemos ― hablo Violeta un tanto sería no quería ni siquiera mirarlo a los ojos. ― ¿Hablar de qué? ― pregunto Marcelo un tanto desconcertado, por lo que Violeta agacha la mirada, no le quería decir que ella se había comprometido con Diego Salazar. ― Violeta ¿Qué sucede? ― pregunto Marcelo insistentemente por lo que ella aprieta los labios tratando de no llorar. ― Por favor, Violeta, dime que está pasando ― hablo Marcelo haciendo que ella poco a poco enseñara el anillo de compromiso, dejando desconcertado y confundido a Marcelo. ― Perdóname Marcelo ― hablo Violeta llorando haciendo que él se pasara las manos por su cabello, pues no entendía qué estaba pasando.
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