La confesión de Alejandro dejó a Valeria paralizada. "La persona que ordenó tu muerte está más cerca de lo que pensamos." Las palabras resonaban en su cabeza como un eco infernal. Estaban en un apartamento desconocido, escondidos en las sombras, pero el verdadero enemigo no estaba allá afuera. Estaba entre ellos. Alguien cercano a Alejandro había dado la orden de matarla. Valeria sintió un escalofrío recorrerle la espalda. ¿Quién? ¿Quién quería verla muerta? Alejandro la observaba con atención, su mirada afilada como una navaja. —Tienes que decirme todo lo que recuerdes de la persona que te amenazó —dijo con voz firme. Valeria cerró los ojos, tratando de reunir cada detalle. —Era una mujer. Su voz era fría, segura. Dijo que eras "suyo" y que la próxima vez no fallaría.

