Alexei Ivanov
-Podemos seguir esto en mi departamento esta noche- menciono la rubia mientras se acomodaba el vestido y yo acomodaba mi ropa.
-No Lidia, sabes que tengo que ir a casa temprano mis hijos me necesitan- mencione sin mirarla, esto era simple, sexo y solamente eso, no tendría ninguna relación con ninguna mujer, todas son iguales y yo no estaba para esto nuevamente
-Pero cariño si nos casaramos eso tendría solución- se acerco a mi y toco mi hombro haciendo que me tensara, ella era amiga de mi madre, nos divertimos algunas veces pero solo eso, sexo sin importancia pero mi madre insiste en conseguirme una mujer para la buena educación de mis hijos
-Sabes que eso no pasará nunca- hable frío y cortante, así era yo, amargado y arrogante, frívolo y calculador, por algo me llaman el magnate de acero, un hombre sin escrúpulos ante toda la sociedad- sera mejor que te vallas Lidia tu aceptaste los términos de esto no quiero reclamos después- me senté en el mi silla y me gire para mirar por el ventanal de mi oficina.
Escuche un bufido y la puerta cerrándose con fuerza, aunque sea difícil de creer nunca fui así, yo solía ser una persona alegre y daba todo de mí para alegrar la vida de los demás, vivía por mi esposa y mi familia pero todo cambia, cuando ella se fue todo cambió una muralla creció en mi interior una donde solo mis hijos pueden fundir ese acero en mi corazón.
Una llamada se hizo presente y yo me gire para mirar mi móvil, era mi madre
-¿Qué pasa madre? - pregunte apenas y respondi
-Hijo, Leo esta mal, le duele el estómago y tiene demasiada fiebre- hablo asutada
-Llévalo al hospital Gemelli voy para allá- termine la llamada, ese hospital era el más importante en Roma, aunque quedaba a una hora de distancia desde la empresa el trayecto de la casa ahi era más corto y además es el mejor.
Salí rápidamente de mi oficina e ignore a todos mientras bajaba con una rapidez inexplicable las escaleras, no tenía tiempo de esperar el elevador.
Subí a mi auto y conduje hasta llegar al hospital, el trayecto se me hizo más largo de lo normal, cuando llegué estaban por dar las 11 de la noche mi madre había quedado en cuidarlos esta noche mientras yo arreglaba unos asuntos en el trabajo.
Asuntos que terminaron acostandome con Lidia y ahora mi hijo estaba aquí, cosa que hubiera quisa evitado si estuviera en casa temprano.
El pasillo estaba lleno, los busque hasta que di con la cabellera rubia de mi hija, me acerque con rapidez pero Leo no estaba
-Papi- Levante a Emma en brazos y la abrace, ella es muy sencible en estos aspectos, sufre ataques de pánico y piensa que todo mundo la va a dejar porque su madre falleció en el parto- Leo... ¿El estará bien verdad? - bese su cabello
-Lo estará cielo- mire a mis padres- ¿Qué les han dicho? - mi padre negó y abrió la boca esperando decir algo.
-Disculpe- la voz de una mujer se hizo presente- De nuevo yo, he revisado al pequeño, tiene apendicitis, es necesario intervenirlo, he mandado a preparar el quirofano pero necesito la autorización del padre- Todo el tiempo hablo mirando a mi madre y yo no podía quitarle la vista de encima.
Esa mujer era hermosa, cabello castaño ojos verdes, piel blanca y un cuerpo que me hacía imaginar un montón de cosas pero en este momento lo único que me interesa es mi hijo
-Dígame donde firmar y lo haré- por primera vez su mirada cayó en mi, sus ojos me analizaron y paso saliva nerviosa
-Pasé a recepción, tengo que entrar con el a cirugía en cuanto antes mejor-me miro una vez más y se alejo
-Doctora- mi pequeña la llamo haciendo que se detuviera y la mirara, mi familia y yo la imitamos, Emma era muy poco social, no entablaba una conversación con nadie, ni siquiera niños de su edad y con ella parecía salirle natural- Cuide mucho a mi hermano- hablo con tristeza y la doctora se acerco a ella y toco su cabello
-Todo estará bien, en unas horas podrás verlo- acarició su mejilla y se alejo dejandome completamente anodadado.
¿Como era posible que Emma conectará así con ella?
-Es por esto que debes casarte, si tuvieran una madre, una mujer en casa nada de esto pasaría- mi madre me miro
-Ya hablamos de esto madre, buscaré una esposa pero será a mi tiempo- caminamos a la recepción para firmar los documentos requeridos
-Puedes casarte con Lidia es una chica agradable y se lleva bien con los niños- mi padre me miro y negué varias veces.
-No, debe ser alguien mas- hable seguro, Lidia era una chica preciosa su cabello n***o y ojos oscuros marcaban su rostro, su piel blanca y un gran cuerpo, era una gran empleada y amante y mis hijos la adoran pero hay algo que no me gusta y es su carácter, es un tanto explosiva y obsesiva lo que ocasionaba que pelearamos muy seguido y eso no lo quería para mis hijos, Leo ya había vivido esto antes y no estaba dispuesto a dárselo de nuevo.
-Puede ser la doctora- Emma me miro y yo sonreí, podría ser buena opción
-No digas tonterías Em necesitas una madre que esté contigo todo el tiempo y una doctora nunca tiene tiempo- mi madre habló y yo suspire
-Es algo que debo decidir yo, no quiero más citas a ciegas madre- la señale- Y dejemos este tema por zanjado mi hijo esta en quirofano y es lo único que me importa- regresamos a la sala y esperamos a que todo saliera bien.
Por la madrugada mis padres se fueron y se llevaron a Emma a casa.
-Señor- la voz de la doctora me sacó de mis pensamientos- Hemos pasado a su hijo a la habitación puede pasar a quedarse ahí- caminamos hasta la habitación de mi pequeño, ella hablaba de la condición de mi hijo y yo la miraba, era una mujer muy guapa- Por la mañana vendré a ver como sigue lo más probable es que le den el alta por la noche- asentí y ella sonrio
-Gracias doctora... - sonrio
-Jones, Adriana Jones- sonreí y ella estrechó mi mano- Hasta luego- se giro para alejarse
-Alexei Ivanov- se detuvo y se giro para verme
-Es un placer conocerlo- sonreí y ella se alejo.
No acostumbraba hacer esto con nadie pero le había salvado la vida a mi hijo y al parecer mi pequeña la adora y sus motivos debería tener, por lo que ella se ganó un poco de amabilidad pero no era para que se acostumbrara a ello.
En la habitación mi hijo mayor, Leonardo estaba acostado sobre la cama, se había dormido, su semblante era tranquilo, se parecía mucho a mi, en mis facciones y mis ojos, lo contrario a Emma ella se parecía más a su madre y eso dolía más.
Conocí a Stela cuando iba en la universidad, había comenzado a invertir en algunas empresas, me enamore perdidamente de ella, nos casamos, nació Leo quien ahora tenía 8 años, vivíamos felices hasta que lo descubrí, descubrí su mentira y después todo fue demasiado rápido.
Emma mi princesa llegó a este mundo pero en consecuencia mi mujer se fue, me dejó solo con una niña idéntica a ella, al inicio tenerla cercas era doloroso pero se supo ganar mi corazón, ella al igual que Leo derritieron el acero y entraron en el muro para después cerrarse de nuevo.
La persona que fui hace años jamás volvería, nadie me dañaría de nuevo y mucho menos permitiré que dañen a mis hijos, soy frívolo y calculador y lo seguiré siendo.
Me casaría, le daría una madre a mis hijos y tendría una mujer en casa pero solo eso, nada de amor, eso ya no existe en vida.