9.

3334 Words
Este, tal vez, fue el mejor día que había tenido en mi vida hasta ese momento. Me sentía tan feliz que podía sentirlo por todo mi cuerpo, desde mi rostro hasta mis dedos. No sé siquiera si haya experimentado esa sensación antes, pero me sentía tan bien, tan dichosa, que deseaba por las galaxias, la naturaleza o Dios mismo, que ese momento, esas horas de felicidad, se extendieran por siempre. Al menos eso habría sido bueno, antes de que experimentara lo totalmente opuesto, como vería más mi vida irse a la mierda, como nunca había estado, a tal punto en que pude joderlo todo, pero al menos, vi una luz, antes de descender a las cavernas. Como se volvió costumbre, los viernes, estaba con Igor. Por algún motivo, me sentía especial. Era increíble la forma en que podía hacerme sentir sólo con estar a mi lado, con que estuviese dedicándome tanto tiempo, tantas horas. Sé que Igor no hacía esto con alguna otra chica, ni de la escuela, ni ninguna. Su novia estaba lejos y era conmigo con quién pasaba más tiempo. Esto tal vez pudo sonar mal, que pueda parecer que el hecho de que esté comprometido no me importe o que quiera conquistarlo como sea posible, pero no es así. Algo que es indispensable dentro de mi grupo, una ley que es inviolable, es la del respeto, y la lealtad. Entre nosotros, jamás nos ofendemos, ni con palabras, ni con acciones y debemos ser leales entre nosotros. Jamás ninguno de los chicos se ha metido nunca con la novia del otro y es que ni siquiera lo hacen con la chica que les guste. Es algo que lo tenemos en cuenta no solo con nosotros, sino con los demás. Jamás me atrevería a hacer algún tipo de insinuación hacia Igor, no podría. Puedo ser salvaje, cavernícola, ignorante, pero jamás, jamás, le faltaría el respeto a él haciendo algo como eso, sabiendo que tiene un compromiso, porque sé que sería totalmente irrespetuoso, ni tampoco lo haría hacia Danna, su mujer de hace más de una década. De hecho, ni, aunque no estuviese con ella, haría algo, porque sé que es imposible, por eso trato de no pensar en eso, de no emocionarme tanto al verlo, y me prometo cada noche, que al día siguiente en que lo vea, no suspiraré de emoción ni mi corazón se agitará al verlo… pero eso no es lo que sucede al final, siempre me pierdo viéndolo. ¿Será que es un pecado moral tan sólo admirarlo? ¿estaría eso tan mal? Creo que siempre será de esta manera, al menos… no lo sé, supongo hasta que termine la escuela. Lo querré cada día, sólo en mi cabeza y en mis sueños, y cuando vaya a su boda, porque me dijo que me invitaría, no me sentiré mal al verlo unirse a ella. Estaré feliz por él, quiero que en verdad lo sea, que tenga a su esposa, que tengan muchos hijos y que nunca se separen. Al menos eso es lo que yo querría para mí, no me separaría de la persona que quisiera. No me malinterpreten. Puedo tener sólo catorce y pesar menos que un bulto de cemento, pero sé cómo funcionan las cosas. Sé que salgo con Nicolás desde hace unas semanas, no sé cuántas y sé que, esto no durará mucho. Recuerdo que Laura me decía que los chicos en la adolescencia, tienen miles de parejas con las que creen que estarán por siempre y eso al final no sucede. Incluso, en los pocos casos en que sí sucede, se arrepienten al estar con la misma persona desde niños, al perderse la oportunidad de simplemente conocer más, ver más allá y sé que Nicolás, tal vez en la universidad o después, se casará con alguna hija de un excéntrico millonario o alguna libanesa reconocida. Sé que él no está enamorado de mí, sé que tampoco lo estará y si llega a estarlo, en dos días me olvidará y se enamorará veinte veces más, y las olvidará en otros días más. No soy pesimista, soy realista y por esto, creo que siempre me he mantenido bien e incluso, veo el lado bueno a las cosas. Ser realista creo que te abre muchas oportunidades. Entonces, lo esperaba en la esquina de siempre. Lógicamente no me subo en el auto de Igor desde la escuela porque todos lo notarían y creerían que andamos en cosas raras, pero no era así. Yo le sugerí que me recogiera un par de calles atrás de la escuela, porque atrás de esta, no hay nada es nada. Sólo sigue una calle que no pasa ni la mala hora, luego sigue un bosque y luego, el río magdalena. Era el perfecto lugar para que me recogiera y hasta ahora, nadie nos había visto. Lo vi acercarse en su auto, justo a la hora acordada, quince minutos después de las tutorías. Él es muy puntual, he notado que Igor es estricto en todo y perfeccionista al extremo. Tal vez ese sea otro de los motivos porque me grite tanto, tal vez quiera convertirme en su versión mujer. Me subí, feliz y pensé que iríamos como todos los viernes, hacia la biblioteca piloto, pero noté que no tomó la vía 40, y, por el contrario, tomó la ruta hacia el norte. No sé hacia donde íbamos, tal vez por otra ruta más rápida hacia la biblioteca, por lo que no le pregunté. No quería que pensara que yo era una ignorante. Se detuvo en un barrio muy bonito y extraño, jamás había estado aquí, pero eran mayormente conjuntos encerrados y el barrio era algo como alto, se veía la ciudad debajo. No sabía dónde estaba, nos detuvimos dentro de un conjunto de casas de dos pisos, del estilo americanas. No tenía idea de nada, pero lo que sí sabía, era que era un barrio fino. No tanto como el de Nicolás, el de él ya es otro nivel de riqueza que mi plebedad desconocía. -¿Por qué paramos aquí?-Pregunté. Lo vi apagar el auto y me hizo señas de que saliéramos. Lo seguí, caminó por una hilera de casas exactamente iguales. Todas de dos pisos, con balcón, grandes ventanas, ladrillos, plantas y veía una piscina a lo lejos. No sé cómo no se pierde entre estas mil casas iguales, pero se detuvo en la que tenía el número 26 y la observé un momento. -Esta es mi casa, vivo aquí.-Dijo de lo más casual y yo no sé ni cómo me sentí. Esto era genial, por fin conocía algo más de él, moría por ver su casa por dentro, las cosas que usa, las que le gustan, lo que fuera. Moría de alegría porque me había traído a su casa, porque eso quería decir que tal vez quería que lo conociese más, algo, no lo sé, pero mi felicidad de inmediato se esfumó ante sus palabras siguientes.-Espérame aquí afuera un segundo. No quiero que tú entres.-Lo vi ingresar y no dije nada, me sentí extraño, pero no en el buen sentido. Podrías haberme dicho que esperara en el auto, no hacía falta que fueras tan descortés. No entraría sin que tú me lo dijeras antes. Lo esperé afuera por lo que pareció eterno. Hacía bastante sol y tampoco es como que hubiese en donde sentarme. Había un jardín afuera de su casa rodeado de una cerca de ladrillos. Podría sentarme sobre esos pequeños muros, pero no sé si eso te haría enojar, o si podría arruinar o ensuciar tu cerca, entonces me agaché y simplemente lo esperé. Salió después de lo que pareció eterno y me puse de pie de inmediato. Me dolieron las piernas por la posición. -Había ordenado un libro para ti y llegó hace unos días, creí que estaba acá. Probablemente lo olvidé en la oficina de la escuela. -Está bien.-Lo vi cerrar la puerta.-Entonces… supongo ya me llevarás a mi casa. -No, vayamos a otro lugar. Condujo por un rato, no fue mucho tiempo, hasta que llegó a bocas de ceniza, que es un lugar genial en que se junta el mar y el río, se puede ver la diferencia, es muy impresionante. Este sí lo conocía, vine en bicicleta con Juan hace unos meses y el muy inculto, se aventó al río en esta zona y por poco muere. Llegamos un rato después. No sé por qué me trajo hasta aquí o qué planeaba. Había mucha brisa y sol en el lugar, muchas personas jugaban con sus niños o mascotas, era una tarde preciosa, pero yo… estaba confundida. Nos detuvimos en la vía del tren, donde la brisa pegaba más fuerte y era un poco peligroso, porque de un lado estaba el río, del otro el mar y ambos, por la distancia que habíamos recorrido caminando, debían ser muy profundos, se veía la ciudad a lo lejos. Se detuvo un momento y lo vi observar los edificios a lo lejos. -Igor.-Me miró a los ojos de reojo.-¿Por qué vinimos aquí? -No sé.-Se encogió de hombros.-Usualmente paso los viernes contigo y pensé que sería bueno variar de vez en cuando en no ir a la biblioteca. -¿Por qué pasas los viernes conmigo?-Pregunté y se giró por completo. Me miró fijamente y por supuesto, me intimidé. -Porque me gusta, te pedí que fuéramos amigos. -Mmm, este es un lugar muy público. Podrían vernos fácilmente cualquier persona de la escuela. -Mierda, lo olvidé.-Se alteró y rodé los ojos. -Esta “amistad” es muy extraña.-Esa fue la primera vez que sentí que me miró completamente desconcertado, inhalé fuertemente.-No podemos estar en lugares públicos, tampoco puedes estar sólo conmigo y no creo entender por qué. No es como si apenas estemos solos vaya a lanzarme sobre ti. -Isa.-Lo miré.-Es exactamente lo que creo que harías. -¿Qué carajos? -Mmm, he notado cómo me miras.-Yo estaba que echaba humos, no entendía a dónde quería llegar.-Me agradas, en verdad quiero entenderte, pero creo que te gusto. Quise contenerme, en verdad lo quise, pero no pude resistirlo y entonces, lo pateé, fuertemente, debajo de la rodilla derecha y lo vi quejarse de dolor. Exhalé y me contuve patearlo hasta que se le fuera la vida. -Hace unas dos semanas mi pandilla y yo, fuimos hasta la casa de Nicolás Rosales, el chico de noveno que viste golpeado y sí, fui yo quién lo reventó a golpes, me las debía y después de eso, nos hicimos novios. -¿Tienes novio Isa? -Sí. -¿Por qué no lo dijiste antes? -¿Te importa acaso? -Mmm.-Pareció avergonzado de repente.-Lamento lo que dije antes, no debí pensar algo tan absurdo. Lo miré unos segundos:-¿…Absurdo…? -Sí, absurdo.-Su vista se alejó de mí.-Una chica como tú, jamás se fijaría en alguien tan mayor como yo. No entendí por qué decía eso en ese momento, pero luego, sí lo entendería. -¿Isa?-Me llamó porque me distraje en mis propios pensamientos.-Vámonos. Nos fuimos y me quedé en blanco al ver que regresamos hasta su casa. No sé por qué regresamos, no sé qué cambió ahora, pero luego, al acércanos hasta su puerta, la abrió y me hizo señas de que entrara. -¿Por qué ahora es diferente? ¿es porque ves que no me lanzaré encima de ti? -Isa… -Ni ganas de entrar tengo. -Isa… -Ni, aunque quisiera. Tocaría correr, tomar impulso y saltar, para abalanzarse sobre ti, eres malditamente alto. Es horrible.-Escuché su risa y caminó detrás de mí. Sujetó mis hombros y me hizo entrar. Su casa era bastante diferente a la mía o bueno, cualquiera casa lo sería, lo que yo tengo no sé si pueda llamarse casa. En fin, en el primer nivel estaba primero la sala de televisión, la de estar, el comedor, medio baño y la cocina. Veía a lo lejos detrás de unas puertas de vidrio, un pequeño patio con plantas. Hacía frío, creo que había una especie de aire acondicionado como el de la escuela, aunque este no lo veía. Era un lugar muy, muy bonito. No era grande, pero aún así, era lindo. Paredes blancas, una de ladrillos, techo en machimbre, muy elegante. No veía fotos, ni cosas similares. Esperaba ver alguna. Quería ver cómo era su familia, sus hermanos o sobrinos, también a su prometida, pero no había ninguna fotografía. Lo que sí vi, fue una enorme televisión, creo que jamás vi una tan grande, también libros, muchos y pinturas, mayormente de paisajes. Al fin sé algo de ti aparte de tu gusto hacia la literatura clásica, te gusta el arte y al parecer, tocas también porque vi en un rincón de la sala un pequeño piano. Uno clásico jamás entraría por la puerta. -Ven, sube.-Me encogí de hombros y lo seguí. Me mostró el segundo nivel, había tres habitaciones, una que usaba como oficina, otra supongo para invitados, un baño en el pasillo y la tercera, era la suya. No sé ni qué sentí al estar en su habitación. Era la más grande. Tenía una cama doble, un par de mesitas, una repisa llena de…¿tazas? Una televisión también, pero no tan grande, a lo lejos veía el balcón, al parecer pertenecía a esta habitación y tenía un baño enorme, con un vestidor incluso. Esta parece una casa de las películas, de esas que suelo ver los martes con Ana.-¿Te gusta mi casa? -Claro que sí. -Digo, porque no has hecho ningún comentario. -Sólo observaba.-Le dije. -¿Quieres que veamos alguna película?-Preguntó y asentí. Claro que querría ver una película contigo Igor, haría lo que sea que quisieras, si leer un aburrido libro de la historia de Grecia, aprender las notas de la sexta sinfonía de Beethoven o incluso, ver los documentales de los que tanto me habla. Haría lo que sea que me pidiera hacer, lo que sea lo vale por estar a su lado. Nos sentamos en el sofá de la sala y él puso una película que se llama: Pink Flamingos. Me resultó curioso que el sofá se abriera un poco, permitiendo reposar los pies, era jodidamente cómodo y por ello, peligraba. Podría quedarme dormida fácilmente y más, con el horrible frío que hacía. Yo estaba temblando, temblé durante los primeros minutos de la película y entonces, Igor lo notó. Lo vi ponerse de pie, subir un momento y bajar. Lo vi extender una sábana y me cubrió con ella. Luego se sentó a mi lado. No sé ni cómo me sentía a su lado. Si en el cielo por ser tan lindo conmigo, por tenerlo a mi lado, a escasos centímetros, inhalando su aroma, teniéndolo tan cerca… o si estaba en el infierno, porque sabía que jamás podría tocarlo, no me atrevería ni siquiera a tocar su brazo. No puedo, no debo, me odiaría si mis instintos me ganaran y no, yo no lo permitiría. Al menos en ese aspecto sé controlarme o al menos eso creía. Vimos la película completa y… en verdad no entendí por qué carajos me puso a ver algo así. Esa película es algo tan bizarro que no sé si jamás vuelva a ver algo siquiera similar a eso. Fue una película tan pésima, tanto, que me gustó y creo que le diré a mis amigos que la vean. Luego, Igor me dijo que cocinaría algo y… tal vez no debí, tal vez si me hubiese descubierto habría pensado que estoy mal de la cabeza, pero lo espié un poco mientras cocinaba. Noté que era un poco torpe al hacerlo, pero lo hice simplemente por querer conocer algo más de él, si era bueno en la cocina y descubrí que no. Cenamos un par de sándwiches de atún que preparó y, por primera vez, me habló sobre él y esta vez, en serio, no superficialmente como las otras veces. Me dijo que estudió en una escuela pública en que vivía dándose palizas con sus compañeros, por diversos motivos. Fue curioso que tuviésemos eso en común. Era bueno en literatura, filosofía y principalmente, en idiomas y es por eso que decidió venir de intercambio a Colombia por la universidad, estudió una licenciatura unos meses aquí, unos allá, debía ser sólo un año aquí, pero lo extendió porque se enamoró. Extrañaba a su novia siempre que se iba, a la cual conoció en cuarto semestre de la universidad. Me dijo que se mudaron juntos al año, estando estudiando y ella, ya había terminado arquitectura y fue cuando comenzó a viajar. Al parecer, ha estado viajando durante toda su relación, se ven por cortos períodos de tiempo al año, pero él parece… amarla. Se nota por la forma tan bonita en que se expresa de ella, parece incluso, admirarla. Es una mujer muy afortunada. Por otro lado, descubrí que le gustaba la música clásica de su país, el metal europeo, sé que conoce casi toda Europa y que es alérgico a los animales. Es una fortuna que no haya visto a los gatos cuando fue a mi casa. Ahora sabía también que odiaba que le mintieran, que lo dejasen plantado o que lo ignoraran. Eso último me resultó muy curioso, lo demás ya lo sabía sin que me lo dijera, pero no que le afectara tanto que lo ignoraran. Al parecer, no lo soporta y quise reír cuando dijo eso, pero lo pensé mejor y desistí de hacerlo. Es increíble pensar en que lo haya escuchado por tanto tiempo, duró varias horas hablando, me contó anécdotas de su infancia, de la escuela, de cómo se peleaba con sus hermanos o cómo su madre le tenía un favoritismo al ser el menor. No puedo describir lo bien que me sentí al conocer tanto sobre él, lo cual lo había anhelado tanto. Me gusta incluso, verlo hablar. La forma en que movía sus labios, el gesto de sus ojos o el sonido de su voz. Me encanta tanto su voz. Más tarde, sé que era de noche, tal vez muy tarde, no lo sé, me dijo que prepararía algo de comer de nuevo. He notado que le gusta mucho comer y entonces, por algún motivo o tal vez solamente por su torpeza, tardó demasiado cocinando y yo, al estar tan cansada, porque la noche anterior estudié hasta pasada la medianoche, calculo, para poder ganar la prueba de hoy de biología y afortunadamente lo hice. Entonces, decidí cerrar los ojos, sólo unos minutos en lo que él regresaba, pero sin darme cuenta, me quedé dormida y cuando abrí los ojos, alterada al darme cuenta de que me había quedado dormida cuando él se había levantado a prepararme de comer, miré la hora en la televisión y vi que eran pasadas las 2am. Me sentí horrible y entonces, miré hacia un costado y… vi a Igor dormir a mi lado. Me quedé paralizada al verlo dormir, esto era demasiado para ser real. Creí que soñaba, es que no podía ser cierto…. Pero aquí estaba él, dormido, a mi lado y yo, quería llorar de lo feliz que me sentía. Por supuesto, no lo desperté, no me atrevería a hacerlo y menos… cuando puedo seguir durmiendo a su lado. Sé que jamás nada pasará entre nosotros, sé que nunca ni siquiera llegaré a acariciar su rostro o tan sólo su cabello… pero al menos, con dormir a su lado, sé que me bastará para ser feliz por mucho tiempo. Esto es más de lo que podría haber deseado. Así que, con cuidado, me recosté de nuevo, a su lado, estando un poco más cerca esta vez, no lo suficiente como para tocarlo, pero sí para sentir su olor y el sonido de su respiración… dormía hacia un costado, hacia mí y cerré los ojos al cubrirme un poco y cubrirlo a él con mi misma cobija, porque hacía mucho frío. Me dormí casi de inmediato. 
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