Celos

1466 Words
Trent me mira divertido pero interrogativo, incluso algo molesto, creo. - ¿Así que noviecito? – Me molesta el muy odioso. - No es asunto tuyo. – Digo acercándome a él para que nadie nos pueda escuchar. - Claro, pero aquí no vienes para buscar romance, vienes a trabajar, concéntrate en eso. – Si, está más molesto. - Insisto, mi vida privada no es asunto tuyo. - No voy a ceder. - Te equivocas, la vida de todos en la base es de mi incumbencia. Los necesito a todos enfocados y no buscando parejas. Se aleja y se va hacia atrás en el autobús, no me importa así que dejo de mirarlo mientras los demás siguen subiendo. Una pequeña y estúpida punzada de curiosidad me hace voltear para mirarlo, su mirada está fija en la ventana mientras tiene el codo apoyado en una de sus rodillas que se encuentra más elevada que la otra, condenados demonios... ¿Porqué tiene que ser tan guapo? - Ian ¿Me puedo sentar contigo? – Teresa, una de las chicas que llegó con él le habla, Trent mueve la cabeza y le sonríe, o sea, a ella si le puede sonreir. - Claro, Varas, siéntate. - Indica con su mano. - Es que tenía un par de dudas y quería preguntarte algunas cosas – Y yo imito su tonta y chillona voz en mi mente. Seguro que se fue a sentar con él por eso… Ridícula. - Dime. - Trent responde seco. - ¿Vamos a volver a nuestra base? - No lo sé, al menos eso no está en mis planes aún. ¿Quieres volver? - No, dónde tú vayas yo voy. Sabes que siempre he querido aprender del mejor y ese eres tú. – La, la, la, estúpida. - Gracias, Varas. Me gusta saber que puedo contar contigo. – Ah no, se está pasando. Ella se acerca y le toca la mejilla simulando que Trent tiene algo en el rostro, ahora sí que la golpeo… Diablos ¿Y porqué yo haría eso? No es asunto mío lo que esos dos melosos hagan. Ugh, que asco. Vuelvo a observar sin que me noten y Trent corre la cara, no quiere que lo toque, ella retrocede su mano y la guarda colocándose colorada e incluso simula ser tímida. Bien, ja, en tu cara. - Sólo tenías algo allí, lo siento. - No te preocupes, yo lo siento, tú sabes que aún no me gusta que me toquen. Pero no es nada en tu contra. - Gracias por abrirte conmigo, Ian. - Gracias a ti por seguir confiando en mi, Varas. Ella se acomoda en el asiento intentando que sus hombros choquen pero Trent se para sorpresivamente y se disculpa con ella. - Lo siento, Varas, tengo que ir a ver si alguno tiene dudas con el procedimiento. - No te preocupes, Ian. Si quieres te acompaño. Uy si, “si quieres te acompaño” (vuelvo a imitar su voz chillona en mi mente). Debo reconocer que es una chica demasiado linda, su piel blanca como la nieve, su cabello oscuro como la noche, sus ojos grandes y azules y su cuerpo despampanante la hacen ver hermosa. Diablos, yo no le llego ni a los talones. Y tampoco es que quisiera hacerlo. ¡Puaj!. - ¿Odiando contigo misma? – Maldición, no había escuchado que el idiota de Trent se había sentado a mi lado. - ¿Qué rayos haces aquí? - Pregunto. - ¿No me puedo sentar contigo? El autobús es de uso público. - Su risa estúpida, pero sexy... Diablos, si, sexy... - Tienes muchos asientos vacíos. - Alejate de mi o voy a terminar mirándote de otra forma. - Si, pero digamos que me agrada más cuando no soy bienvenido. - Eso me sorprende pero me gusta ser honesta. - Masoquista. - Niña idiota. - Cretino. - Esta bien, tu ganas. – Me dice, se intenta parar y la verdad es que no viene con ánimo de pelear, por lo que, equivocadamente, tomo su mano para que no se vaya, no lo hago con la intención de tocarlo, no sé ni para qué lo hice. Él voltea y me mira sorprendido, no intento soltarlo, más bien le explico. - No tienes que irte si no quieres. - Ok. Si querías que me quedara a tu lado, sólo tenías que decírmelo. - Oh, no ¿Ya empezaste? - Es broma, niña. – Quiero soltar su mano, pero él voltea sus dedos de tal forma que ahora él no me suelta. Si, ok, se siente agradable. - Estabas incómodo allá atrás. - Si, no me gusta que me toquen. - Dios, lo siento, yo… - Vuelvo a intentar soltar su mano pero me la toma con su otra mano. - Ya te dije que prefiero no ser bienvenido. No tienes que soltarme. – Por primera vez noto a Trent algo sincero, quizá hay más de lo que yo pensaba en él. - Ian ¿Estás bien? – La odiosa de Teresa se acerca a nosotros y yo quiero quitarme de su mano pero el me la toma con más fuerza y la coloca sobre su pierna entrelazando su mano con la mía. - Si, Varas ¿Porqué? - Porqué ella te está tocando. - Es que con Díaz ya nos llevamos así. – Trent sonríe y eso lo hace verse aún más hermoso de lo que es cuando está serio. - Esta bien, no quería entrometerme en tus asuntos. Ella se aleja y se sienta más adelante sola, algo en todo esto me dice que este cretino de Trent me está usando para que ella se aleje. - ¿Ella te gusta? – Le pregunto a Trent mientras lentamente suelta mi mano y se para. - Más de lo que puedes imaginar. – Me dice y se va hacia los asientos de atrás. Es cierto, Trent está siendo sincero y se nota a leguas que siente demasiado amor por ella, es normal, ambos son hermosos. No quiero pensar más en eso, no quiero pensar en él, nos llevamos mal y nos declaramos ya la guerra, y prefiero que siga siendo así para siempre. - Vamos, todos abajo. – Trent da la orden y todos bajamos, yo me había quedado dormida un instante, despierto con su voz. - Si, señor. Todos al unísono cómo siempre, mientras bajo, busco con la mirada a Teresa, quién mira fijamente a Trent fingiendo timidez. - Salas y Decker, a la izquierda. - Varas y Robles, derecha. - Torres y Sanders, al frente. - González y Rivera atrás. - El resto arriba. - Díaz, abajo conmigo. Todos nos cuadramos y comenzamos a buscar sobrevivientes o gente que necesite ayuda, estamos prácticamente en una guerra constante por los pocos víveres y el agua que queda en la zona, nosotros debemos ayudar y defender, estamos capacitados para eso. Trent va adelante y yo voy detrás, intentamos mover cosas, es un viejo edificio abandonado, así que es más seguro que encontremos refugiados aquí. De pronto y sin aviso, la tierra comienza a moverse, un temblor, pero le temo a los temblores más que a nada en el mundo, así que me acerco rápidamente a la espalda de Trent y me mantengo ahí hasta que pasa, sin tocarlo ni nada, pero me sentía segura con el idiota adelante. - ¿Todo bien? - Pregunta volteando su rostro hacia mi. - Si, vamos, sólo me acerqué por la luz que llevas. - Digo mientras casi tropiezo y tomo su chaqueta. - Está un poco oscuro, mantente cerca, no quiero problemas. - Dice tomando mi mano y dejándola ahí en su espalda. No parece un hombre al que no le guste que lo toque. - Está bien. - Digo con mi mano en su espalda, se siente bien. El sigue caminando y una punzada de algo llamado decepción se aloja en mi. - ¿No vas a pelear? – Pregunto interesada. - No tiene sentido, tu y yo somos como el agua y el aceite, no nos llevaremos bien nunca y si cada vez que nos vemos intentamos pelear, uno de los dos tendrá que abandonar la base. - Es cierto. Sería mejor llevarnos bien. - No, sería mejor ignorarnos. - También es cierto… Entonces ¿Porqué me traes contigo? - Porqué eres tonta. Si te llega a pasar algo, prefiero que sea conmigo al lado, así te puedo ayudar y no me expongo a perder a alguien de mi grupo. - ¡No soy tonta! Tu eres un imbécil. - Y tú una niña bruta que no se sabe cuidar y mucho menos quedarse callada. - Eres insoportable, enser… Caigo estrepitosamente en un hoyo que hay en el piso, este es el fin para mí. Dios, no, por favor, no.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD