Después de que me cerrara la condenada puerta en la cara, yo la toco con tanta fuerza que parece que la voy a romper.
- ¿Ahora me dirás a qué demonios debo la impronta de tu visita? – Dice abriendo la puerta con su polera en la mano, pero no se la ha colocado aún.
- ¿A usted nunca le enseñaron modales de niño? – Me mofo de él, se nota que él y yo no nos caeremos bien jamás, y eso no es algo que me quite el sueño. Por mí, que se vaya al diablo.
- ¿Y a ti nunca te enseñaron a mantener la boca cerrada? – Una clara amenaza de él.
- ¿Con alguien como usted? Jamás. – Diablos, me siento estúpidamente atraída por él. ¿Qué diablos me sucede con este cretino? ¿Desde cuándo me pasa algo así con un imbécil?
- ¿Y cómo es alguien como yo? – Dice mirándome y acercándose..
- Idiota, por decir lo menos. - Sin tapujos, así me crió mi madre.
- ¿Y entonces a qué mierda vienes? ¿O sólo te paras aquí para mirarme? - ¿Que?
- Uuuf, por favor, le aseguro que, si fuese por mirar a alguien guapo, aquí ya hay muchos y son mucho más simpáticos.
- O sea que si te parezco atractivo entonces. – Dice acercándose más a mí.
- Atractivos me parecen los modales, el respeto y usted no tiene nada de eso. – Soy tajante.
- Insisto ¿A qué vienes entonces? – Dice volteando su rostro.
- Me mandó el capitán para ver si necesitaba algo para su estancia, que espero sea corta. – Digo la última parte más bajito, aunque sé que me escuchó igual.
- ¿Realmente usan mujeres para ver las necesidades de un hombre? - ¿Qué rayos?
- No entiendo. – Digo un tanto sorprendida y él me sonríe con unas tonta mirada de soslayo.
- Se nota. – Ahora él es quién se mofa de mí.
- ¿De verdad? ¿Lo traumaron de pequeño? ¿O definitivamente sus padres no le enseñaron a tratar con gente?
- Bien, suerte la tuya que tuviste unos que te enseñaron a ser tan molesta como un puto grano en el trasero. – Wow, no me esperaba esto del muy idiota.
- ¡A mí no me habla así! – Levanto la voz.
- ¿Y que esperas que te diga si eres odiosa? – Me habla fuerte también.
- Usted no es precisamente una maravilla. - Mi turno de reír ahora.
- Pues bien, somos dos idiotas entonces. – Se acerca más a mí, lo que me causa un poco de miedo o de alguna sensación que no sé explicar.
Quiero golpearlo, definitivamente quiero hacerlo, pero en cuanto intento levantar la mano el me la toma y me corre hacia la muralla de su habitación cerrando la puerta tras él.
- Sólo inténtalo. – Me dice con mi mano en alto y su cuerpo completo presionando el mío contra la muralla. Mierda.
- Suéltame. – Pido con un jadeo, lo sé, mi propio cuerpo me falla.
- Ah, ¿Ya nos llevamos así? – Se acerca aún más y me causa miedo lo que me pueda provocar este hombre.
- No sé a qué te refieres, sólo suéltame. – Vuelvo a pedir mirando hacia otro lado.
- Soy tu superior, me debes respeto. – Su cálido aliento cayendo en mi cuello.
- Pero no por eso dejas de ser un idiota. – Giro mi cabeza y lo miro a los ojos, pero mi corazón agitado me traiciona, si yo puedo oírlo, sé que él también lo hace.
¡Rayos!.
- Y tú una odiosa y antipática niña. – No me gusta esto, necesito salir de aquí.
- Pues bien, dejaré de serlo cuando me sueltes. – Está bien, a veces es necesario ceder un poco.
- Te enviaron a ver mis necesidades, entonces deberías cumplir con todas. – Su rostro se acerca a mí tanto que hasta podría tocar sus labios con los míos si me acerco un par de milímetros más.
- Sigo sin entenderte. – Vuelvo a responder pero casi sin respiración.
- Creo que entiendes sólo lo que quieres entender. – Me dice más cerca, diablos, si se acerca un poco más…
- Que me sueltes, Trent. – Digo bajando mi cabeza, es cuando rompemos el contacto visual y la tensión se desvanece.
- Está bien.
Me suelta y se aleja de mi. Debo reconocer que su cuerpo desnudo rozando contra mi piel fue algo sin igual, pero eso no le quita lo engreído y facilote a este cretino, me pudo haber besado y eso no le habría importado, pero a mí sí, quiero que mi primer beso sea con el hombre de mi vida, no con un odioso hombrecito como este, necesito recordar eso.
- Tengo una necesidad. ¿Puedes ayudarme? – Dice sin mirarme.
- Ni en un millón de años. Ahora atiéndete solo. – Me siento molesta otra vez con él, aunque ya no sé ni porqué.
- No es forma de tratar a tu superior, niña metiche y bocona, debes aprender a guardar tu distancia de mí. – Se voltea y me mira, la habitación vuelve a arder, estoy segura de que hay fuego entre nosotros, pero de ese malo... Muy malo.
- No es forma tampoco de tratar a una mujer, esa que usaste recién conmigo es una manera horrible. - Estoy enojada, muy enojada.
- Dirígete a mi como Señor. – Me dice con su tono amenazante y molesto pero sin mirarme.
- Dirígete a mi como Díaz y no como niña metiche y bocona.
- Tu no aprendes. – Sonríe y si, debo reconocer que es algo hermoso de ver, pero de muy lejos.
- ¡Pues tú tampoco! - Reclamo molesta.
- ¿Quieres que aprenda o... Me quieres enseñar? - Me toma de los brazos y se acerca a mi rostro... Uuy no estaba en mí la idea de matarlo, pero ahora juro por dios que lo haría sin pensar.
-¡De ti no quiero nada! ¡Suéltame!
- Ah ¿Ahora te quieres alejar de mi? Estoy seguro de que recién pedías a gritos que me acercara. - ¿Que diablos cree que está haciendo? ¿Porqué lo hace?
- Eso nunca, no es comparable con alguno de los chicos de la base, todos son respetuosos. Podrías aprender de ellos.
- Insisto ¿Me enseñarás tu? - Cretino, arrogante y narcisista.
- ¡Eres un idiota de profesión!
- Pero podría aprender mucho de ti, no eres precisamente un amor.
- Contigo jamás.
- Niega que te parezco atractivo.
- Lo niego, ya le dije, los modales son atractivos y usted no tiene nada de eso.
- ¿Volvemos a tratarnos de usted?
- Ojalá para siempre mantener la distancia de alguien como usted.
- Eso es lo que menos quieres de mi. - Y es ahi que me doy cuenta de que nos estamos acercando demasiado, no me había percatado de lo cerca que estábamos. Diablos, tengo que salir de aquí.
- ¡Mentira!
Me enferma lo cerca que está de mi y me molesta que se crea tanto por ser teniente, me suelto de su agarre en una técnica usada por nosotros, me apresuro hasta la puerta y salgo azotandola, el muy desgraciado me hizo sentir horrible esos momentos que estuve con él, ojalá y se vaya luego.
Dios ¿Qué diablos me sucede con este cretino?