Narra Araziel Me encontraba en el hospital, me había atendido y colocado suero, pues sólo tenía debilidad por la falta de comida, de mi hijo aún no se nada desde que me lo quitaron de los brazos y se lo llevaron. Estaba en una habitación, mirando al techo y deseando que me dejaran parar de aquí para poder ir a ver a mi hijo. Según aún estoy muy débil y por lo tanto no puedo levantarme aún sentir mareos, cerré los ojos y pensaba en todo lo que me había pasado, tenía que hacer que esa mujer pagará por todo lo que me hizo, no podía salirse con la suya. Abren la puerta y a un mantenía mis ojos cerrados - Araziel- escucho que me llaman y se quién es, esa voz la reconocería entre una multitud, aunque ahora suene rota y ronca, abro los ojos y veo a Alejandro parado allí sin moverse y mirándom

