Tanto Leonard como Kevin escucharon mi idea y la calificaron como terrible. Me dieron un sermón de padre y señor nuestro, haciéndome entender que la idea no era para nada buena. Que mejor pensara en otro plan. Se me ocurrió uno más, aunque no era el más inteligente ni ingenioso, se los compartí pero ellos se mantenían renuentes. —¿Cómo estás tan seguro de que te va a perdonar si te ve en ese estado? —Sentirá lástima por mí, por haberme dejado y me dirá que volvamos, es la vieja confiable. —No sé en donde pero aquí no. —resaltó Kevin, que ahora empezaba a caerme mal por sus comentarios de mal gusto. A medida que les compartía las ideas, ellos me daban sus opiniones. La mayoría fue rechazada, solo unas pocas les parecieron creíbles y factibles. Luego tocó decidir entre ese pequeño grup

