Miro a mis hijos con orgullo, Harold había llegado hace dos horas de la India y al igual que siempre que veía a su madre (Un princesa Hindú que conocí en la universidad) venía con toda la indumentaria. Harold había heredado la piel cobriza y ojos almendrados que su ella, pero al igual que todos mis hijos, su personalidad era fuertemente parecida a la mía, que fastidio.
- ¿Por qué contrataste una pelirroja? - pregunta ligeramente curioso cuando ve a Natasha entrar en la cocina para buscar su tasa de café, la mujer adora esa cosa.
- La pelirroja - dice ella con la espalda recta - tiene nombre, y es Natasha - Harold la mira con escepticismo antes de tomar su bagel de desayuno y salir de la cocina, lo que me hace reír, pero claro, la maldita mujer me mira como si acabara de insultar a sus muertos - ¿Qué clase de educación le das a estos niños? - chilla, rayando el histerismo, sonrío sin decirle nada, había encontrado que mi silencio conseguía exasperarla de maneras interesantes, me fulminó con la mirada antes de darme la espalda y ponerse con la cafetera.
Debo admitir, que tiene un culo digno de una mirada o dos, en especial con esas faldas de tubo que tanto le gustan. Y los tacones le daban un buen toque, le doy un par de miradas, de no ser por ese espantoso tono de cabello, la mujer sería un buen ligue, lo admito.
- j***r, dime que no estás haciendo lo que creo - salto de mi asiento (derramando mi jugo en el proceso) cuando veo a Viktor entrando en la cocina, tiene cargado a Matt, quien inclina la cabeza con curiosidad, Natasha se gira sonriendo al ver a Viktor.
- Adivina lo que conseguí - salta ella en cuanto tiene su café en la mano, de repente es toda sonrisas y mirada brillante, asqueado pongo los ojos en blanco. Viktor me dedica una mirada mientras me ve salir de la cocina, cuando paso junto a él para tomar a Matt de sus brazos, levanta una ceja con diversión. Genial, ahora mi hijo se burlaría de mi - entradas para el Football
Listo, me largo en cuanto la palabra sale de su boca, realmente el Football era irritante y molesto, nada más que hombres golpeándose y persiguiendo un balón sin sentido. Con mi bebé me dirijo a mi oficina, donde tengo que firmar varios papeles, Matt al igual que siempre se pone a jugar por toda la oficina, sin tocar nada más de lo necesario, habían llamado de la guardería, pero mi pequeño no quería ir ¿Qué podía hacer yo al respecto? el niño era feliz en casa.
Pasó una hora antes de que Viktor entrara en la oficina con mirada burlona
- ¿De verdad le estabas viendo el culo a Nath? - Pregunta sentándose en la mesa, pongo los ojos en blanco, el muchacho había hecho su pasantía en Black Industries y ahora era igual de arrogante que su mentor
- No soy de piedra - respondo encogiéndome de hombros
- Es veinte años menor que tú - me dice - y dos años menor que yo, lo que lo hace aún más perturbador.
- Solo le miré el culo, no le pedí matrimonio - le digo levantando las cejas con escepticismo, pero claro, el mocoso no me cree y decide burlarse un poco de su padre
- ¿Cuándo fue la última vez que tuviste algo de acción? - pregunta sentándose frente a mí y cargando a Matt, lo miro fijamente ¿de verdad lo estaba preguntando? - ¿hace un año o dos?
- ¿Para qué quieres saber eso? - pregunto perturbado
- Solo curiosidad, te ves más amargado de lo normal - pongo los ojos en blanco ante su comentario
- Cierra el pico y ayúdame con la siguiente junta - le pido volviendo mi atención hacia el trabajo acumulado de la última semana, aunque milagrosamente, parece menos del que pensaba.
Para la hora del almuerzo, tenemos listo casi todo el papeleo, y mis hijos ya regresaron de la escuela y de donde sea que se había metido Harold, la costumbre es pedir comida rápida y algo de diversión por la tarde, pero decido llevarlos a un lugar interesante.
- PAPI - grita Max, como siempre saltando sobre mí en cuanto salgo de la oficina, y me siento realizado en cuanto la tomo en mis brazos, Marcus se acerca luciendo devastado, y lo miro con preocupación, está mejor, pero sus ojos azules rehúyen de mi mirada, y es cuando sé que el mocoso está escondiendo un secreto.
- ¿Algo que decir, campeón? - cuestiono mientras le hago cosquillas a Max, Matt y Harold están sentados en el sofá viendo algún programa en Ruso, lo que me irrita, intenté apartarme de Rusia, nunca les enseñé Ruso a los mocosos, y allí estaban, incluso tuve que traer a una nana desde Moscú para cuidar al pequeño.
Marcus niega con la cabeza mientras corre a saltar sobre Harold, miro a mi hijo levantando una ceja, sin comprender
- Frank - Natasha me llama desde la cocina, levanto una ceja cuando me hace señas para llegar a su lado, suspiro resignado antes de ir con ella
- ¿Necesitas algo, linda? - cuestiono, sonriendo en cuanto se sonroja, sus mejillas se vuelven del mismo tono anaranjado que su cabello.
- Yo... ¿crees que pueda salir temprano, hoy? - pregunta mordiéndose el labio inferior
- Seguro ¿Irás a tinturarte? las castañas son lindas, tal vez incluso te dé una oportunidad - digo sonriendo con picardía, ella se limita a levantar una ceja y mirarme con petulancia
- Lo siento, pero cuando puedas seguirme el ritmo, abuelo
- Lastimas mis sentimientos - digo fingiendo decepción, pero recordando que tengo trabajo que hacer me cruzo de brazos, ¿hasta dónde llegarán esas pecas?
- Mi rostro está más arriba - dice, pero sacudo la cabeza, no, definitivamente no me gusta el rojo o el "naranja" extraño de su piel, ¿Cómo demonios era eso posible?
- Como sea, puedes irte - digo apartándome y maldiciéndome internamente, recordando los gritos de papá sobre los pelirrojos.
Sonríe antes de darse la vuelta, maldición, creo que las faldas ajustadas son el problema, el hecho de que mi secretaria fuera una octogenaria hace un año no era tan mala idea.