Natasha

1673 Words
Prepararme para mi "cita" con Alex no me toma demasiado tiempo, jeans y un top, mis botas de tacón y una ligera sacudida a mi cabeza para que mis rizos tuvieran algo más de vida, mi departamento sigue siendo un desastre de cajas, la sala, la cocina y mi habitación estaban a medio hacer, lo suficiente como para que estuviera sin problemas, mi teléfono suena con una llamada de mi madre, lo que me hace suspirar, la mujer va a enloquecer en cuanto se entere de que saldré con Alex.   - Hola, ma - la saludo sin demasiadas ganas, pongo el teléfono en mi hombro mientras me nuevo alrededor y busco una botella de Vino, mi madre como cada noche, se escucha más que feliz de hablar conmigo   - Tengo buenas noticias - chilla emocionada, levanto has cejas sorprendida - Hannah está embarazada   - ¿Hannah? ¿Hannah Hoffman? - pregunto definitivamente en Shock ¿mi hermana, embarazada? Mamá chilla con emoción   - Así es, estoy tan contenta, ojalá tenga Quintillizos - opina, lo que me hace soltar una carcajada   - ¿Hannah con quintillizos? Mamá, es probable que se quiera suicidar para cuando el niño tenga tres meses   - Es una tradición familiar, las mujeres de la familia tenemos buenas caderas por una razón - se defiende ella   - Se llama genética - murmuro tomando un trago grande de vino, bueno, al menos las noticias del embarazo de mi hermana alejarían los pensamientos sobre mi teniendo bebés, mi madre bufa ante mi cinismo   - Ya verás, cuando seas madre, lo entenderás - me asegura ella, aunque no estoy segura de que se supone que debo entender   Antes de que pueda añadir otra cosa, el timbre suena   - Debo irme mamá - me despido - Te Amo, adiós - añado antes de que empiece a hacer preguntas, probablemente se enteraría de esto para mañana temprano, Alex adoraba fanfarronear sobre estar conmigo.   Cuando abro la puerta, él está allí, y me saluda con una sonrisa y un fuerte abrazo   - Pero mira nada más - dice él - cada vez te pones más sexy - se burla, pongo los ojos en blanco antes de cerrar la puerta e ir con él   - Tú no estás nada mal - le concedo, Alex era un buen tipo, cabello castaño claro con mechones rubios, ojos marrones amigables y una sonrisa afable, había sufrido en persona los entrenamientos de mi padre, lleva unos vaqueros sueltos y una camisa negra que resalta su cuerpo delgado pero fibroso   - Lo intento - murmura cuando llegamos a su coche   - ¿Qué haces en Nueva York? - le pregunto una vez dentro, él se encoge de hombros encendiendo el auto   - Negocios...y placer - murmura guiñándome, lo que me hace reír, el hombre tenía algo de arrogancia en él.   Me lleva a un bar restaurante, lo que agradezco, me moría de ganas por una enorme y grasienta hamburguesa, incluso si los Hyde tenían una obsesión por la comida rápida, nunca podía decirle que no a una buena hamburguesa, y él lo sabe   - Tú definitivamente no eres de las que prefieren morirse hambre antes de comer frente a un hombre - me dice mientras soy un enorme bocado de mi hamburguesa   - Tengo cinco hermanos mayores - respondo encogiéndome de hombros - ¿conoces al general Hoffman? el hombre nos enseñó que la comida es importante   - Sí, el hombre es todo un personaje - admite riendo, él ordenó alitas de pollo, que no se salvan de mí, las cosas son gloriosas - ¿Qué hay de ti? ¿Sigues trabajando para Black?   - Nah, renuncié hace un par de meses - digo tomando un trago de mi cerveza - ahora trabajo de asistente corporativa para Harmond Inc. - él levanta las cejas   - ¿Asistente de CEO?   - Más como niñera de CEO - me mofo, contándole acerca de los mocosos Hyde - el hombre es Frank, ¿te acuerdas del padre de Viktor?   - ¿Viktor Petrov? - pregunta, ante lo que asiento, en cuanto descubrí que Frank era el padre de mi mejor amigo, me puse a investigar, incluso se lo pregunté a Black, que nos conocía desde niños   - Sí, es perturbador, incluso encontré una foto - le comento - realmente no recuerdo nada, pero cuando tenía cinco, el hombre me cuidó cerca de tres meses   - ¿A los cinco años? - pregunta haciendo una mueca, yo asiento antes de buscar la foto, Frank tendría más o menos mi edad en aquel entonces, Viktor estaba intentando hacerle una llave a su padre, incluso reconozco a Harold en su pequeña cuna, yo estaba en pañales sentada en las piernas de Frank mientras el hombre reía - te veías adorable - comenta Alex antes de añadir - con todo y pañales   - Tenía un problema en la vejiga - me defiendo, aunque sonrojándome con fuerza, sí usé pañales hasta los siete años, ¿me van a demandar?   - Ya - repone él, y puedo ver la burla en sus ojos, gruño antes de poner los míos en blanco   - Dices una palabra y te dislocaré el brazo - lo advierto poniendo mi mejor cara de chica ruda, que al parecer es inexistente porque el hombre empieza a reírse   - Dios, te extrañé - dice cuando termina, le guiño un ojo, arrepintiéndome en cuanto se acerca y toma mi mano sobre la mesa - sigo esperando, ya sabes   - ¿Esperando? - pregunto, haciéndome la despistada y sacando delicadamente mi mano de debajo la suya y tomando un trago de cerveza, él suspira, pero no se retira   - Vamos Nath, no seas así - se queja - deberías darme una oportunidad, estaré en Nueva York dos meses, ¿Por qué no divertirnos?   - Porque no quiero una relación - le recuerdo - ni nada que involucre sentir algo por alguien, a menos que solo quieras tener sexo y luego no llames ni pienses que "hubo algo entre nosotros" no me pidas nada - digo con sinceridad, ganándome una mirada reprobadora.   - ¿Desde cuando eres una rompe corazones? - pregunta luciendo consternado, lo que me hace reír   - Para romper corazones, primero hay que tenerlos - replico - acabo de conseguir un trabajo, tengo dinero, pero no viviré toda mi vida sin trabajar, mi apartamento es un desastre, no comprendo a las parejas ¿y quieres que tenga una? - me quejo antes de sacudir la cabeza   - Solo digo que no te sentaría mal un hombre que sepa manejarte - dice encogiéndose de hombros, lo que me hace reír   - Ya, porque no soy en lo absoluto demasiado para ellos - repongo con sorna, haciéndolo suspirar   - Eres peor que un mujeriego - bufa, sé que está irritado, pero no me importa, bien podría seguirme las bromas, pero es demasiado buen chico para hacerlo, ni siquiera durante el sexo podía hacerme ver estrellas   - Bueno, soy joven, definitivamente no quiero niños, al menos no ahora - aclaro, soy una mujer de familia, estaba segura de que querría una en algún punto de mi vida   - Me compadezco del pobre idiota que se enamore de ti - dice en un susurro tomando un trago de su cerveza amargamente, yo me río, pero son poder comprender por que habría de sentir lástima, soy un partido excelente.   *********   - Jódete - escupo mirando fijamente a mi jefe, ha pasado una semana desde que Alex está en la ciudad, y nos reunimos casi todas las noches, que se han convertido en mi único momento de paz, pero seguía sin conseguir mi masaje en los pies, mi periodo llegó y los cólicos me están matando, la actitud irritante de Francis no hace más que echar leña al fuego.   - Sigues diciendo eso - suspira él con dramatismo, estamos en su oficina, llenando informes y preparando la siguiente junta con unos inversionistas en Hong Kong - ya te lo he dicho, preferiría joderte a ti   - ¿Quieres dejar de decir eso? - pregunto, resistiendo el impulso de arrojarle su pisapapeles en la frente - es inapropiado   - También que mandes a la mierda a tu jefe, pero lo dejo pasar, ya ves - me responde, suspiro con cansancio, un ligero movimiento me hace querer llorar, Dios, estoy tan sensible que apesta   - Si señor - me limito a responder, dando por finalizada nuestra pelea semanal, que esta vez era sobre como las secretarias deberían ser eficientes y complacientes, empieza a dolerme la cabeza así que me dirijo a la cocina en busca de un vaso de agua para mis pastillas   - ¿Solo así? ¿Qué pasa Hoffman? nunca te das por vencida tan fácil - se burla, pongo los ojos en blanco y le enseño mi dedo medio antes de salir, escucho su risa profunda.   La casa está hecha un chiquero, la enorme serpiente de Max está tranquilamente reposando en el sofá, me detengo un segundo al ver el enorme bulto que hay en una zona de su cuerpo, y me estremezco, tiene el tamaño de un gato grande, pero no me arriesgo a preguntar, los chicos están en la escuela, excepto Marcus, a quien encuentro en la cocina, ha estado enfermo los últimos días   - ¿Te sientes mejor, cariño? - pregunto acariciando su rostro en busca de temperatura, pero por suerte no está alta, me mira asintiendo, ha estado callado desde aquél día que lo encontré en el sofá   - No soy un niño ¿sabes? - me dice poniendo los ojos en blanco - es solo resaca   - Tu padre está preocupado ¿sabes? - le digo con delicadeza, sentándome con cuidado en una de las butacas, el chico suspira   - ¿De verdad? -pregunta como si no se le hubiera ocurrido - porque sinceramente lo dudo, el hombre es todo sonrisas   - ¿Porqué los adolescentes son tan odiosos? - pregunto irritada, el mocoso se encoge de hombros   - ¿Las hormonas? - estuve a punto de refutar, pero recuerdo que soy mujer y solía culparlas de todo, así que lo acepté en silencio, antes de tomar mi pastilla y regresar a la oficina              
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD