-creo que es hora que me vaya a casa- dijo Fernanda algo apesadumbrada
-si yo también ya sé a hecho tarde, pero debemos hablar de todo lo qué pasó por favor escribe cuando estés en casa- dijo leonidas un poco confundido por las emociones encontradas de ambos
Fernanda y Leónidas habían pasado meses comunicándose a través de mensajes de texto, pero la distancia y el misterio que rodeaba su conexión comenzaban a pesar sobre ellos. Un día, mientras exploraba un antiguo libro en la biblioteca de su familia, Fernanda encontró una extraña inscripción que parecía ser una coordenada o criptograma. Intrigada, y luego de mucho pensarlo la compartió con Leónidas
-Leo mira esto que encontré en un libro que estoy leyendo, qué opinas?-preguntó Fernanda
Al otro lado de la pantalla, Leónidas reconoció a la inscripción al instante – si lo e visto es una referencia sobre una leyenda antigua sobre una cueva donde se supone existe hay una brecha mágica que te lleva a otras dimensiones aunque en otros datos de investigaciones sobre los mayas decían que lo que separa las distintas siete dimensiones se vuelve tenue, pero eso es solo mitología, acaso será verdad?- respondió Leónidas
-busquémosla para ver si hay podemos platicar de frente me haría mucho bien verte a los ojos por un rato nuevamente ya que no hemos conseguido volver a vernos más ata de unos instantes en los atardeceres en el árbol-expresó sinceramente Fernanda recordando a su amado fallecido
-está bien no perdemos nada con intentarlo ya que también muero de ganas de mirarte a los ojos por el resto de mi vida-dijo leonidas con una mezcla de esperanza y miedo a lo que sucederá
Armados con mapas antiguos y la ayuda de un experto en dimensiones de su mundo, Leónidas comenzó a buscar la ubicación exacta
-Le dejó claro que yo lo acompaño hasta la entrada de la gruta desde ese punto estará solo Leónidas – dijo el experto al tener a las consecuencias de violentar la realidad
-está bien igual debo entrar yo y enfrentar a mi destino con tal de volver a ver al amor de mi vida-respondió leonidas a su amigo
Fernanda, por su parte, se preparó para lo desconocido, reuniendo objetos que pudieran ser útiles en su viaje llena de emociones encontradas y nervios de volver a verlo a tocarlo pero de tanto pensarlo su corazón se aceleró y tuvo que tranquilizarse
Finalmente, después de semanas de búsqueda, de idas y venidas sin resultados ya que los mapas eran muy antiguos, un día ambos encontraron el lugar indicado. Era una cueva oculta en lo profundo de un bosque, rodeada de un aura misteriosa.
Con el corazón acelerado, Fernanda y Leónidas entraron en la cueva, adentrándose cada vez más en lo desconocido mientras se guiaban por los textos para estar tranquilos con el bienestar del otro
Al entrar en la cueva resonaba con un eco profundo, las paredes de piedra húmeda se extendían a lo infinito. Fernanda y Leónidas caminaban lentamente, adentrándose cada vez más en las sombras de aquella cueva. A medida que avanzaban, una sensación de paz y familiaridad los envolvía logrando que formen una sonrisa en sus rostros al poder escuchar pasos cerca asumiendo que eran los de su amado
-Leo estás aquí, puedes oírme?- decía Fernanda con voz tenue
-si puedo oír tu hermosa voz- dijo leonidas entusiasmado- disculpa mi emoción ante la voz de mi difunto amor- dijo sinceramente Leónidas mientras se ambos llegaban a una especie de portal de agua enorme donde poco a poco fueron visualizando la figura del otro regalándose una sonrisa nerviosa y emocionada que decían mil cosas sin hablar
De repente, el suelo comenzó a brillar con una luz suave, proyectando imágenes cambiantes en las paredes de la cueva. Eran fragmentos de sus vidas, momentos compartidos con sus parejas difuntas junto con sus sueños y anhelos. Las imágenes se entrelazaban, creando un tapiz de emociones que los unía aún más
Sin previo aviso, ambos se desplomaron al suelo, sumidos en un profundo sueño. En este estado onírico, se encontraron en un lugar idílico, una pradera verde salpicada de flores, bajo un cielo estrellado. Se miraron a los ojos, y en ese instante, sintieron una conexión muy intensa incluso más intensa que la que nunca sintieron con sus difuntas parejas
-Leo mi Leo al fin puedo verte de nuevo-dijo Fernanda con lágrimas en sus ojos
-mi amor te e extrañado mucho estas hermosa como te recordaba-dijo Leónidas muy emocionado
Se acercaron lentamente, inconscientemente sus dedos se rozaron, en su desesperación de sentir a sus amados perdidos, en cuanto sus dedos hicieron contacto una corriente eléctrica recorrió sus cuerpos. El aire se llenó de tensión, de deseo, de una promesa tácita.
Se besaron, un beso lento y apasionado que los hacía sentir como si el tiempo hubiera dado hacia atrás y hayan vuelto a los momentos felices con sus parejas
En este sueño compartido, experimentaron una intimidad que trasciende lo físico,no tuvieron sexo pero se amaron con la intensidad de mil vidas, liberando todas las emociones que habían reprimido desde el fallecimiento de sus amadas parejas. Era un amor puro y salvaje, un amor que desafiaba todas las leyes de la realidad ya que sabían que a quien besaban y abrazaban no era verdaderamente su pareja pero no dijeron nada en ese momento solo lo disfrutaron llenos de miles de recuerdos muy vividos en ese instante que atesorarían siempre hasta que de un momento a otro se sintieron adormilados hasta que cayeron dormidos abrazados nuevamente
Al despertar, Fernanda y Leónidas se encontraron de nuevo en la cueva frente a ese espejo acuoso donde el amor de su vida miraba del otro lado y sus corazones aún acelerados por la intensidad de su sueño. Se miraron, a través del portal acuoso y en sus ojos brilló una comprensión mutua. Sabían que esto había sido un sueño pero sentían que había sido real y que había fortalecido su vínculo de una manera que nunca habían imaginado y tan diferente a lo que esperaban
-creo que es hora que me vaya a casa- dijo Fernanda algo apesadumbrada al notar que ya había anochecido
-si yo también ya sé a hecho tarde, pero debemos hablar de todo lo qué pasó por favor escribe cuando estés en casa- dijo leonidas un poco confundido por las emociones encontradas en ambos