La misma noche New York Williams Después de ese momento incómodo en la tienda, entendí que debo dejar de dudar, de pensar tanto en mi propuesta de matrimonio, porque voy a terminar perdiendo a la mujer que amo por ser un cobarde, aunque tengo la presión que mi propuesta debe ser mil veces mejor que mi declaración, no puedo cometer otro error con Margaret, no puedo fallarle, claro que sigo repasando en mi mente como iniciar la charla, en verdad tengo la mente en blanco sabiendo que soy un desastre, es que ni siquiera entiendo cómo fue que la conquisté, como llegamos a este punto de tener una relación, y ese es el dilema más grande que tengo, porque ahora no es solo coquetear, robarle un beso, perderme en su piel, es pedirle que me escoja como su compañero en esto que llamamos vida. En

