Valerie continuaba su recuperación en el Hospital de Los Ángeles, Joseph ya había ido a su casa en un par de ocasiones, estaba descansado y más atento a su chica que antes, varias semanas habían pasado desde aquel atroz evento que les cambió la vida totalmente. Las heridas le estaban sanando de una manera perfecta e ideal, sus terapias de movilización habían comenzado de igual forma, estaba dando sus primeros pasos y por suerte la bala de su pierna no le golpeó ningún nervio, ni mucho menos ningún hueso así que el caminar le resultó un poco más fácil que a otras personas. Sin embargo, la herida de su abdomen era muy delicada así que no podía esforzarse tanto como quería, pero el pequeño progreso que hacía diariamente sumaba más y más. Durante su estadía en el hospital, Valerie recibió muc

