La mañana había llegado, me desperté antes de la hora habitual, debía prepararme así que comencé con mi rutina.
Un buen baño, mis cremas no pueden faltar, comencé a recordar todo lo que la asistente de belleza me había explicado, mis rizos debían estar bien definidos, un maquillaje ligero con brillo en los labios para que resaltara mi color natural.
Hoy me he puesto un pantalón de cuero n***o tiro alto, una buso tejido del mismo color, era suelto con manga larga pero corto, puedo ver que se me nota el abdomen si levanto las manos.
Los botines no pueden faltar, me miro al espejo y noto que se marca por completo mi trasero y cintura, tomo los accesorios, son pequeños y muy delicados.
Un bolso nuevo va a juego así que paso mis cosas allí, mientras termino de arreglarme escucho la puerta abrirse.
Es mi daddy quien ingresa, ni siquiera toca la puerta, él simplemente abre sin pedir permiso.
-Es hora.- lo escucho decir
Me doy la vuelta a verlo, el como siempre está vestido de manera impecable, sus trajes son exquisitos, creo que son hechos a su medida por el más fino sastre del país.
-Si.- respondo saliendo
Los dos cambiamos por el inmenso pasillo de esta casa, al pasar por la habitación de mi mamá escucho algunas palabras subidas de nivel, es seguro que está tomando su mañanero, pero me asombra no ver a Yáñez en su puerta,
-Daddy dime ¿es Yáñez quien complace a mi madre?- preguntó
-No lo sé.- respondió de la manera más fría posible.-
Pase al comedor, me trajeron mi desayuno de costumbre, enciendo el televisor y pongo el canal de las noticias, la imagen de mi padre está en todos lados, como siempre malas decisiones es lo que toma.
-Daddy siéntate conmigo.- mencioné
-Sabes que no está bien.-
Que hombre tan irritante, por qué no puede ser amable solo una vez.
-Por favor hazlo, solo toma un poco de café pero acompáñame.- mencioné haciendo ojos de cachorro.-
-Está bien, será solo un café.-
Lo vi como se sentó a mi lado, él se sirvió el café, yo solo lo observaba, hasta para tomar una bebida se ve exquisito este hombre.
-Gracias- le susurré
El solo me miró de reojo.
El desayuno fue en silencio al menos entre nosotros dos no había nada que decir, yo me concentré en las noticias, una en particular me dio coraje, era mi adorada prima Alicia, la hija del primer ministro anunciaba que pronto contraerá nupcias con Thomas Halls el heredero del Automotriz Halls.
-Se hace tarde.- mencionó Carson sacándome de mis pensamientos.
Tome mis cosas y salimos de la casa, pude notar uno que otro par de ojos, por obvias razones hoy me veía diferente, aún no estaba convencida de lo que hacía pero no tenía vuelta atrás.
Me subí en el auto, seguía revisando mi celular, le escribí a Camila, le supliqué que me esperara en la entrada de la universidad, necesitaba su apoyo en este momento.
La universidad estaba delante de mí, mis nervios estaban en el punto mas alto, yo buscaba por todos lados a Camila pero no la encontraba.
Carson abrió mi puerta, yo estaba inmóvil, creo que estaba viviendo un ataque de pánico.
-No puedo.- mencioné
Vi como extendió su mano, él me regalaba una bella sonrisa, por un momento tuve paz, en ese momento yo la tomé.
Él me ayudó a salir del auto, cerró la puerta del auto aún sin soltar mi mano.
-Tu primera materia es Contabilidad ¿verdad?- preguntó
-Si.- respondí
-Bien, vamos entonces.-
El se puso sus lentes negros, arregló su traje y comenzó a caminar, yo iba agarrada de el, estoy segura que todos nos veían pero yo solo me fijaba en el hombre que me llevaba de una manera especial.
-¿Evangelina?- escuché decir.-
De reojo vi que Thomas estaba con algunos amigos, él era quien se asombraba que fuera yo.
Habíamos llegado al salón de clase, antes de ingresar Carson movió algunos de mis rizos que cubrían mi rostro.
-Te ves hermosa, entra que te espero aquí.-
Sentí como tocó la punta de mi nariz con complicidad, sonrió y se marchó.
Por primera vez en la vida no tuve miedo de ingresar al salón de clases, creo que era al revés, deseaba estar encerrada lejos de Carson, él es mi guardaespaldas, un hombre que al menos me lleva unos 10 años, estoy segura que jamás me vería como una mujer, el problema es que yo me estoy ilusionando.
-Eva amiga lo siento mucho, el tráfico estaba pesado, pero aquí estoy.-Mi amiga por fin había llegado.-
-Tranquila Cami, lo importante es que ya estás aquí.-
-Quiero decirte que te ves hermosa, siempre lo haz sido pero por fin el patito feo se convirtió en cisne.- mencionó
Camila era la mejor en cuanto se trata de subir la autoestima, ella sabe qué decir para que me sienta feliz, la clase comenzó, a lo lejos veía a Thomas, él tenía una mirada extraña todo el tiempo.
No entiendo que le pasa, por qué su interés repentino en mí, supongo que hay otra apuesta en camino y él necesita ganarla.
Salimos de la clase, hoy todas serían el el mismo bloque así que no tuve que moverme mucho para hacer los cambios, cada que salía veía a Carson vigilando, más de una chica estaba a su alrededor, un hombre como él no era común en este lugar.
Era hora de salir, sé que tenía una cita con el investigador, Camila se quedó adelantando unas cosas, yo comencé a caminar hacia la salida, era momento de irnos.
Antes de llegar sentí que me tomaron del brazo, al girarme a ver me encontré con el malnacido.
-¡Thomas!-
-Evangelina, necesito hablar contigo ¿por qué me evitas?-
-Yo no tengo nada de hablar, así que suéltame.-
-Quiero pedirte perdón, me comporte como un idiota lo acepto, pero me gustaría que volviéramos a…
-¿ A qué?- pregunté
-Déjame hacerte el amor.-
-¿Qué? ¿Te volviste loco?-
-Por favor vamos a otro lugar, quiero que lo hablemos, yo sé que tú también lo deseas.-
-Thomas amor que haces hablando con la gorda.- Alice había llegado con un grupo de personas.
Yo me solté de su brazo, todo el mundo nos estaba observando, seguro este idiota me va a humillar en público.
-Alice mi amor ya conoces como es Evangelina.- mencionó él mirándome a los ojos.
-Gorda deja de molestar a mi novio, como verás pronto nos casaremos, debes resignarte que personas como tú jamás encajarán en la alta sociedad, solo aquellos que nacimos bellos y poderosos estamos aquí.-
Todos me veían, yo estaba quedando como la tonta que trataba de arrebatarle el novio a mi prima, los ojos de Thomas jamás dejaron de mirarme.
-Se equivocan los dos, yo no estoy buscando a nadie, fue ese idiota quien me sujetó el brazo, comenzó hablar estupideces.-
-Eres una mentirosa.- mencionó Alice
-Saben que, los dos se pueden ir a la mierda, me vale cinco lo que piensen ustedes, eso sí te digo Thomas, en la vida te me acerques por qué juro que te rompo los dientes.-
-Mírenla se hace la víctima cuando sabemos que es una acosadora.- Alice hablaba y su grupo de amigas plásticas se reían de mí.-
En ese momento iba a lanzarme a destrozar la la cara pero sentí como me tomaron de la cintura haciendo que girara.-
-Es hora de irnos.- Mencionó Carson.-
-Miren llegó el niñero por la gorda.- mencionó Alice.-
-Carson tomó mi rostro en sus manos, yo estaba perdida en sus ojos enigmáticos.-
-Daddy.- susurré
-No lo valen, vamos que hay cosas más importantes que hacer.- mencionó
Yo solo asentí, él pasó su brazo por encima de mi hombro, me abrazó con fuerza y comenzamos a caminar, sé que él lo hace por protegerme pero a mí me encanta, desde este momento voy a ponerme en situaciones complicadas solo para que él me rescate como un príncipe azul.