Fue una discusión de una hora donde ellos no aceptaban que fuéramos solas a un club, insistían que no era un sitio adecuado para encontrar una pareja, de cierta manera puede que tengan razón, muchas veces quienes asisten a esos lugares solo quieren pasar el rato con alguien y después olvidarlo. Mi esposo y Karla pasaron al despacho, sé que hablarían del ataque de esta noche, yo decidí ir a mi habitación, mis niñas estaban hambrientas, requerían su dosis de leche con rapidez. Las acomodé, cada una en un seno y comencé con la alimentación, pasaba mis manos por sus bellos rostros, son tan hermosas, tan frágiles que temo que el mundo no sea bueno con ellas. -Aquí estás mis mujeres.- mi esposo ingresó a la habitación.- -Hola Daddy.- mencioné -Esas niñas son muy glotonas, acabarán contigo

