Toya la oyó volver al baño y vagó de vuelta a su habitación, esperándola. 'Las chicas son tan jodídamente lentas', pensó, mientras se sentaba en la cama. Luego se arrojó hacia atrás en frustración, se quedó completamente quieto. Su aroma ahora lo rodeaba. Cerró sus ojos, pero todavía podía ver sin poder entender lo que estaba mirando. Anoche tuvo ese mismo atisbo fugaz, pero éste le preocupó. Lanzó su brazo tapándose sus ojos para bloquear la luz y trató de aferrarse a esa visión fugaz, Kyoko estaba ahí de pie con un uniforme escolar. Ella parecía tal vez un año o dos más joven, pero era Kyoko y ella parecía estar mirándolo fijamente. El bosque se ensanchaba detrás de ella mientras el viento recorría como dedos imaginarios por su cabello y ella le sonrió. Era una memoria que no recordaba

