CAPÍTULO 4

1073 Words
INGLATERRA Años atrás —Es hora de conocer tu subgénero— dice el padre de Benjamín a través del móvil —Ya hice tu cita en el hospital, pero todos sabemos que no es necesario conocerlo. Mi hijo es un auténtico Alfa Dominante. —Lo se— susurró Benjamín —Aquí es demasiado tarde y mañana tengo clases temprano por la mañana. —Lo siento hijo, te enviaré la hora de la cita por mensaje de texto. —Gracias— susurró y luego colgó la llamada. Dio un suspiro y luego se puso de pie y caminó hacia el baño. Se lavo la boca y luego regreso a la cama. A la mañana siguiente, al terminar sus clases de la preparatoria, fue a la cita en el hospital. Entró al consultorio y luego el médico comenzó a sacar las muestras necesarias para que se supiera, por fin, el subgénero de Benjamín. Después de que terminaron de hacer los análisis el médico le entregó los resultados impresos en una hoja. Benjamín los leyó y el resultado no le agradaría para nada a su padre. —Esto está mal— Benjamín miró al médico. —Yo no puedo ser un omega. —Los resultaron arrojaron que lo es. Créame que nuestro laboratorio es el mejor de todos. —Verá, mis padres, ambos son alfas— lo miró directo a los ojos —Por defecto yo tengo que ser un alfa— puso sus manos en su cabeza —Mi padre no debe saber que soy un Omega, él va a odiarme si se entera— comenzó a liberar sus feromonas, estas hicieron que el alfa que se encontraba delante suyo comenzara a reaccionar. —Cálmese un poco, señor Black— trato de tranquilizarlo, ya que si sus feromonas continuaban saliendo de esa forma él perdería el raciocinio. —¿Cómo puedo hacer eso? Mi padre me matará y no es broma. —Se de alguien que puede ayudarlo así que clámese. —¿Quién puede ayudarme? Lo único que puede ayudarme ahora es que en ese papel esté escrito que soy un Alfa Dominante. —Puedo ayudarlo con eso. —En serio ¿No sería ilegal? —No se preocupe, nadie sabrá que lo he hecho. Y así Benjamín recibió el resultado de un Alfa, ese documento le serviría para que su padre estuviera orgulloso de él y no lo odiará por ser un omega. —Me han informado sobre tu peculiar caso— habla en médico que estaría llevando el caso de Benjamín. —¿Hay algo malo en mi?— pregunta Benjamín preocupado. —Para nada— responde el médico —Antes de comenzar con su consulta déjeme presentarme primero. Soy el Doctor Lewis y soy especialista en subgéneros. —Un gusto. —Permítame explicarle más a detalle su padecimiento— habló el médico —Usted sufre de un "síndrome de subgénero" —¿Qué significa eso? —El síndrome de subgénero es muy raro y usted es el segundo caso que he atendido. Usted tenía que ser un alfa según tengo entendido, pero su subgénero arrojó que es omega. No se preocupe, esto es muy normal y hay demasiados factores que influyen en ello. Por ejemplo su ascendencia, que es la más común. —¿Ascendencia? —Si— el médico lo mira —Usted tuvo o tiene algún pariente con subgénero omega y eso afecto en su genética. —¿Hay algún tratamiento para que yo pueda convertirme en un alfa? —Lamentablemente no lo hay. —Se acabó, mi padre va a matarme. —Hay supresores para su padecimiento. Algunos omegas comunes reaccionarían a las feromonas Alfa como normalmente un Omega lo haría. Pero en su caso y dependiendo su subgénero Omega tendrá una reacción diferente. Puede que entre en celo al oler el aroma o puede que no habrá reacción. —En caso de entrar en celo ¿Qué debo hacer? —Tomar sus supresores diariamente lo ayudará. Los supresores harán que usted no libere su aroma porque debo advertirle que su aroma es demasiado fuerte y un alfa puede reaccionar al igual que un omega y ambos pueden perder el control. —¿Qué quiere decir? —Que su aroma puede hacer que tanto alfas como omegas entren en celo. —Eso es bueno, creo— susurró Benjamín. —Y ¿los inhibidores tengo que tomarlos diario? —Si, durante la mañana y la noche y así evitará que su celo se descontrole. —¿Descontrolar? —A diferencia de un omega normal, usted está considerado un omega en extremo dominante, como yo lo denomino. Su celo es diferente porque sus feromonas son diferentes y se descontrolan— comenzó a explicar —En pocas palabras usted es diferente de un omega normal. (...) —¿Y bien? ¿Cuáles fueron tus resultados?— preguntó el padre de Benjamín a su hijo. —Soy un Alfa Dominante— respondió el chico un poco decepcionado de sí mismo. —Que alegría, todos lo sabíamos— el hombre dice emocionado. Su hijo, el futuro heredero de toda su fortuna, era un Alfa digno de respetar. —Si— susurró el chico. —Cuando vuelva te mostrare el documento— aún sin ánimos fue hasta su cama y se recostó —Fue un día largo y estoy muy cansado, te marco mañana ¿está bien? —Claro que si— el hombre, aún orgulloso de su hijo colgó y lo dejó descansar. A los pocos meses volvió a la casa de su padre, sus vacaciones habían llegado, así que no tuvo otra más que regresar y enfrentar a su padre. Por fortuna él se la creyó y no cuestionó a su hijo sobre su aroma. El tiempo pasó, los años pasaron y el pequeño Benjamín terminó su carrera universitaria. Ahora era tiempo de que el heredero tomara su lugar. El padre de Benjamín le cedió la presidencia y la vida del chico prosperó para bien. Las vivitas al médico eran frecuentes. Benjamín tenía que revisar constantemente su cambio hormonal, un omega en extremo dominante es diferente de otros omegas. Su médico siempre se lo decía y él tenía que obedecer las indicaciones que le dieran. Todo marchaba perfecto hasta que ese hombre llegó y arruinó todo. No podía hacer nada más que enfrentarlo y contarle la verdad. Tenía que decirle sobre su subgénero para que el alfa dominante mantuviera ocultas sus fermonas.
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