Capítulo 3

1671 Words
—Sr. Smith— la secretaría susurró mirándolo. El alfa la mira, aún distraído —El señor Black acaba de saludarnos— vuelve a susurrar. —Ah— vuelve su mirada al hombre que se encontraba parado frente suyo —Buen día, señor Black— se acercó a él y estiró su mano para saludarlo —soy Jonás Smith y a partir de hoy seré su guardaespaldas. Benjamín solo siguió su camino hasta llegar a su oficina —Secretaria. Traiga mi café— dio la orden y luego cerró la puerta. —Si, señor— susurró la mujer antes de comenzar a caminar en dirección a la pequeña habitación. León solo caminó detrás suyo —Oye— la llamó —¿Nuestro jefe es así siempre? —Si y no— responde esta —Ya te acostumbrarás a él. Por lo regular no le gusta el contacto físico con sus empleados así que no vuelvas a intentar tocarlo— dice está antes de salir con el café en las manos. Él salió detrás de ella. La mujer tocó la puerta antes de abrirla y entrar a la oficina —Aquí está su café— se acercó al escritorio y colocó la taza en una esquina del mismo. —Olivia— este la miró tratando de contener sus feromonas. —¿Que sucede señor? —Necesito un inhibidor— dice eso entre jadeos. —¿Su celo se adelantó?— pregunta la omega. —Le traeré uno de mis inhibidores— da media vuelta y sale de la habitación. —Son las malditas feromonas del nuevo empleado— susurra. La omega se acercó a su escritorio y sacó de su bolso un frasco con píldoras color rosa. Rápidamente regresó a la habitación y le dio a su jefe la píldora para que sus feromonas se estabilizaran. Benjamín tomó las pastillas y se sentó en su silla. Cuando la omega abrió la puerta las feromonas de Benjamín lograron filtrarse y llegaron a las fosas nasales de León. Su instinto de alfa lo hizo perder por unos segundos su raciocinio y se puso de pie, caminó hacia la puerta y por un segundo casi la abre. Era sencillo perder el control cuando un omega se encontraba en celo. Sus feromonas eran, incluso, más fuertes que las de un alfa y estas desprendían un aroma excitante para ellos. Leon tomó la perilla para poder abrir la puerta, pero antes de hacerlo mordió su labio inferior fuertemente para recuperar la compostura. Salió rápidamente de ese lugar y espero a que las feromonas de la persona se estabilizaran. ¿Cómo había sido posible eso? Él jamás había reaccionado ante las feromonas omega y por eso era considerado como un beta por todos sus compañeros de la escuela. Su padre alfa le había dicho que podría reaccionar ante las feromonas de su destinado, entonces ¿su destinado estaba dentro de esa habitación? (...) —¿Ya se encuentra mejor?— pregunta la secretaria a su jefe. Él asiente —No se qué pasó— se toma la cabeza —Yo jamás había reaccionado ante las feromonas de un alfa— mira a la omega —Llama al médico y agenda una cita. —Está bien— dice la omega antes de salir de la oficina. Al salir, tomó el teléfono y comenzó a marcar al médico que atendía el extraño padecimiento de Benjamín. —Hola ¿Olivia? —Si, ella habla. —¿Cuál es el motivo? —Oh claro. Quiero agendar una cita para el señor Benjamín. —¿Ocurrió algo? —Si, su instinto omega reaccionó ante las feromonas de un alfa. —Ya veo— el médico da un suspiro —Esta tarde estoy desocupado, alrededor de las seis de la tarde. —Okay. Ahí estaremos. Acabado de decir eso colgó la llamada y fue a ver a su jefe para avisarle. —Sr. Black— la omega entró a la oficina —El médico dijo que su cita está programada a las seis de la tarde. —Está bien. Cancela todas mis citas a esa hora. —Si, señor— la omega se dispuso a salir, pero Benjamín la detuvo. —Una cosa más— al decir eso, la secretaria se detuvo y se dio la vuelta —Mantén al nuevo empleado a raya, pídele que no libere sus escupidas feromonas frente a mi de nuevo. —Esta bien, yo le dire— volvió a girarse y salió. Leon se encontraba sentado en el centro pequeño sillón que se encontraba al lado del escritorio de la secretaría, así que cuando lo vio lo llamó —Sr. Smith. —¿Si?— este se giró rápidamente para poder verla. —El Sr. Black me pidió que le comunicara que mantuviera sus feromonas ocultas. Ya lo sabe, las feromonas de un alfa son irritantes para otro alfa como el Sr. Black. —Oh, claro. No se volverá a repetir. —Y también me pidió que le comunicara que se prepare ya que hoy a las seis saldremos. Leon solo asintió y volvió a pensar en lo que había sucedido minutos atrás. La inquietud no lo dejaba en paz así que preguntó a la secretaria que era lo que había sucedido —Oye— el la llamó y ella dejó de hacer lo que hacía para mirarlo —¿El Sr. Black tiene algún invitado ahí dentro? La omega se puso nerviosa al escuchar esa pregunta —¿Por qué lo dices? —Bueno, hace un momento...— se puso de pie —Olvídalo, creo que no he dormido bien últimamente— comenzó a caminar hacia el baño —Ya vuelvo. Al darse la hora Benjamín salió de la oficina y se acercó al escritorio de la omega —Es hora de irnos ¿Dónde está el guardaespaldas? —Fue al baño. Ya no tarda en venir— la omega se puso de pie y tomó su bolso y los documentos que necesitaría cuando volviera. En poco tiempo Leon regresó y luego Benjamín comenzó a caminar en dirección al ascensor. Bajaron hasta el primer piso y luego salieron del edificio en donde el chofer los esperaba. Leon subió en la parte del copiloto y la omega y Benjamín subieron en la parte trasera. El chofer comenzó a conducir hasta el hospital. Al llegar, la omega bajó del auto y el chofer abrió la puerta de Benjamín para que bajara y al final Leon bajó y comenzó a caminar detrás de Benjamín para, así, hacer su trabajo. Al llegar al consultorio Benjamín entró junto a la omega y Leon espero afuera. —Buenas tardes, señor Black— el médico saludo y luego pidió que tomaran asiento —hace mucho que no te veo por aquí. Tu secretaria me dijo que habías reaccionado a las feromonas de un alfa. —Si, necesito que me dé supresores más fuertes. —No puedo hacer eso. Necesito revisar tu situación y determinar si en verdad la necesitas. —Señor Lewis, en serio las necesito. —Pues déjeme revisarlo y yo le daré mi diagnóstico—se puso de pie y le pidió a Benjamín que se acercara a la camilla, después comenzó con su chequeo y al finalizarlo ambos volvieron a su sitio. —¿Hay algo anormal en mi? —Todo tu cuerpo funciona bien. La reacción que tuviste a las feromonas del alfa es normal, después de todo eres un omega. —Entonces ¿Aumentarás mi dosis en mis inhibidores? —No veo la necesidad. —Pero ¿no lo entiendes? Si vuelvo a reaccionar a sus feromonas mi padre me descubrirá. —¿Has considerado la opción de despedirlo?— pregunta el médico mientras escribía —Hay muchos más alfas que matarían por ser tú guardaespaldas. —No puedo hacer eso, mi padre se cuestionará el ¿por qué lo hice? —Pues entonces muévelo de puesto, mantenlo como un empleado más en la empresa, alejado de ti. —Sería conveniente. Ambos, Benjamín y la omega, se pusieron de pie y salieron del consultorio. Regresaron a la empresa y luego Benjamín fue a hablar con su padre para mover de puesto al Sr. Smith. —No lo haremos— esa fue la respuesta que recibió de su padre —Revise su perfil y él es el mejor candidato para que cuide de ti. —Pero padre, él es incompetente. —Benjamín, tú mismo lo elegiste— el hombre se pone de pie y se acerca a él —No puedes cambiar de opinión a cada rato. —Pero yo no lo quiero cerca de mi. —¿Hay algo que deba saber? ¿Ese muchacho te hizo algo? ¿Como podía decirle la verdad sin que su padre explotara? ¿Como iba a decirle a un hombre que odia a los omegas que su hijo era uno? —No es nada— da la vuelta para salir de la habitación —Tal vez aún no me acoplo a él. —Entonces, has tú mejor esfuerzo para llevarte bien con él ¿está bien? —Si, padre— Benjamín salió de la oficina y luego se dirigió a la suya. La omega se puso de pie en cuanto vio a su jefe entrar a la oficina —Olivia— la llamó y ella volteó a verlo para esperar las indicaciones —Dile al guardaespaldas que deseó verlo. —Si, señor— susurró ella mientras veía a su jefe entrar a la habitación. Al poco rato, Leon entró, no sin antes tocar la puerta —¿Me mandó llamar, señor? —Siéntese, por favor— dice él omega señalando la silla frente a su escritorio —Lo que escuchara a continuación es de clase confidencial y necesito que usted prometa que no se lo contará a nadie. —No se preocupe, soy muy bueno guardando secretos. —Bien— Benjamín tragó saliva antes de soltar lo que tenía que decirle —Soy un omega en extremo dominante— soltó de golpe.
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