Diana pasó el resto de la tarde y noche dando vueltas por la casa como un animal enjaulado. La nota seguía en su bolsillo, arrugada de tanto sacarla y volver a meterla. “Mañana es la noche de Z’osthar. Que te encuentres limpia y deseosa.” Cada vez que la leía, se le ponía la piel de gallina. ¿Quién coño la había dejado allí? ¿Y por qué sonaba como una orden? Acaba de llegar al pueblo, nadie la conocía, ¿y esa gente la hablaba así? ¿y encima dejando notitas misteriosas? Se sentó en la cocina con el móvil, intentando buscar algo. Tecleó “Z’osthar” en Google. Nada. Ni una sola mención. Probó variaciones: “Zosthar”, “Zosthar pueblo”, “Z’osthar ritual”. Cero. Solo salían resultados de juegos de rol antiguos y páginas de foros muertos. - Genial, soy la única loca que recibe not

