Recuerdos

1685 Words
Capítulo 4 Después de llegar a casa me dirigí a mi habitación tan pronto como se detuvo el auto. – señorita Molín no tengo apetito iré a descansar, por favor comuníqueselo a mi abuelo, tenga buenas noches, me dispuse a tomar un baño con sales aromáticas me sentía agotada por el día de hoy; me coloque mi pijama de seda para ir a dormir una vez tumbada en la cama empiezo a recordar y llegan muchas imágenes de cuando era pequeña con mi madre y padre a mi lado, riendo siempre estábamos riendo, como si la vida se tratara de las risas y los buenos momentos junto a ellos. En mi mente solo pienso que ya no soy esa chica alegre, llena de sueños, los cuales no recuerdo cuales son, fabrique nuevos recuerdos con el tiempo después de que no recordara nada luego del accidente, que yo estoy en una ciudad de papel y que yo soy una gente de cristal gris sin personalidad, que en cualquier momento puede romper el papel de su ciudad y caer; junto con ella puedo romperme y desaparecer en mil pedazos. Me despierto con una lágrima en mis ojos muy asustada y exaltada por no recuerdo que cosa una vez me quede dormid, me puse mi bata sobre la pijama y fui a dar un paseo matutino alrededor de la casa, estaba amaneciendo pero aún no salía el sol completamente, mientras caminaba encontré el banco y me senté y me quedé pensativa, antes de salir de la habitación tome un cuaderno y mi bultico con los lápices de colores y una vez sentada en el banco mientras habría mi cuaderno y comencé a dibujar lo que se me viniera a la mente sin control y empezando a dejar fluir mis emociones.   Jack.   En el avión siento como alguien de voz masculina me susurra en el oído, - señor despierte ya es hora para aterrizar y debe colocar su cinturón de seguridad, abro mis ojos aun pesados por el sueño y los estrujó para poder despertar bien, bostezo al mismo tiempo que engrapo mi cinturón de seguridad para después despertarme con un gemido en los labios y el aeromozo se aleja un poco y lo llamo otra vez – ¡sobre cargo! - ¿! ¿¡Si, señor dígame!?  - y pedí un capuchino con mucha crema batida y un poco menos de leche descremada. Al aterrizar el avión suelto mi cinturón de seguridad una vez el avión se detiene completamente y la voz de la sobre cargo se escucha en francés decir “pasajeros con destino a parís, hemos llegado con un buen clima y seguros; una vez desabrochen sus cinturones de seguridad espere a que su compañero salga y tome su equipaje de mano para que usted de igual forma continúe los pasos y pueda salir del avión sin ningún inconveniente, gracias por ser un fiel usuario de nuestra línea aérea Delta Air Line” me levanto y abro el porta equipaje para sacar mi bulto, no acostumbro a viajar con molestas maletas, pero traje una por si acaso, también no era que sería un viaje largo, solo quería comprobar el estado de salud de mamá y que no fuera un puto plan para que viajara a parís; dejar la universidad por un tiempo parecía entretenido y así me sacaba de encima a la pesada de Alexandra Pakiston, la más buena de la universidad, pero pesada como plomo; el recordarla se me hace agua la boca pero el solo recordar que me dijo que deseaba que fuera el padre de sus hijos me hizo reconsiderar la idea de volvérmela a follar, baje y fui a buscar mi maleta y vi a una persona con traje muy fino y ensacado al igual que tenía un cartel muy grande con mi nombre y me dirigí hacia él. - Hola joven Naismith lo estaba esperando, sus padres estarán muy contentos de verlo. -dijo con timidez, pero con precisión. -Por favor solo Jack. -respondí. -Soy su secretario por el tiempo de su estadía aquí, mi nombre es Mateo Prix – dijo y me extendió la mano. -Un gusto señor Prix, pero no trabajara conmigo, dígale a mi madre que vine de vacaciones no para ir a juntas y aburridas reuniones, que para eso mejor me hubiera quedado. - dije para luego ir y coger un taxi y decir - A la mansión Naismith por favor (le mano ir de Naismith s'il vous plaît). Ya en el taxi y camino a casa, encendí mi celular, por eso de que no se pueden prender en los aviones y usar las aplicaciones, agarré mi teléfono y pude ver un mensaje que decía: “Esa noche fue especial espero que se repita, y me busques una vez te aburras de tu querida esposita; te ama con locura” Atte.: Megan Maxwell. Me quede muy sorprendido, por el contenido del mensaje y de como ella sabía eso, a lo mejor se lo dijo borracho, pero no creo; no soy de esos ebrios que dicen la verdad borrachos y no lo recuerdan, Me dispuse a contestar ese mensaje. “Lo siento Preciosa, Yo no repito nada con nadie, solo una noche es la regla... Amor.” Pdta.: dile a alguien más que repita contigo… Besos Cerré el teléfono y me dije - ¿quién será no me acuerdo de ella?, la única con la que estuve recientemente fue la rubia del vestido de dos colores, que era bastante buena en la cama, - pero bueno se quedara con las ganas. El conductor me veía con deseos de preguntar algo y lo ignore cogiendo el teléfono marque el número y acercándolo a mi cara esperaba mientras sonaba que alguien contestara. Natalia. -Señorita que hace fuera de la casa tan temprano y con este clima; dijo Rosa entregando me una manta la cual puso sobre mis hombros y acomodo a mi alrededor. - ¿me puedo sentar señorita? Me pregunto tomando asiento sin siquiera esperar la respuesta.  -No podía dormir y el dibujo me ayudo a relajarme. -dije cómoda dónde estaba. Dibujé a muchas chicas modelando la ropa que les quise poner, me encanta el arte de la indumentaria, por eso cada vez que puedo convino mi ropa como me siento en ese momento. Mire qué bello quedó señorita, pero ahora entre a la casa, me dijo señalando me la dirección hacia la entrada que se encontraba cerca de nosotras por donde ella salió con la manta. -Está bien y gracias nana, dije y me fui en dirección a la casa junto con la manta abrigándome todavía. Cuando estuve dentro fui a mi habitación a ducharme con agua caliente ya que había cogido bastante brisa fría mientras estuve sin la manta, Salí del cuarto de baño y busqué en mis gavetas mi ropa interior de encajes color carmesí para después ponerme un suéter rojo vino y unos jeans largos negros y con roto en el tobillo y unos botines blanco con n***o, ya que la blusa de tirantes que había conseguido era blanca, no podía andar como un carnaval andante en la calle. Bajé a desayunar y el abuelo me regaló una libreta que tenía el nombre de mi padre bordado a mano con un broche parecido a un anillo que mi madre me había dejado antes de morir como parte de un regalo que le había dado a mi padre cuando se hicieron novios... -tu padre antes de fugarse con Elissa me dijo que algún día se la entregara a su hija o hijo, ya que este sería su regalo de cumpleaños cuando cumpliera la mayoría de edad. -me dijo, mientras yo miraba embelesada el color y la forma de la libreta. -Si abuelo. -dije sorprendida al coger la libreta con ambas manos y sentir que a través de ella sabría cómo pensaba mi padre, como fue su juventud y el amor que tenía hacia mi madre, me quede a desayunar y cuando termine me fui para después subir a mi habitación y empezar a hacer las maletas, mientras armaba la maleta no sabía que entrar si entraba remeras o entraba camisas, talvez vestidos cortos hasta las rodillas o vestidos largos hasta los tobillos, los nervios me empezaron a invadir; por no saber qué cosas entrar en la maleta, me pedí a mi misma calmarme mientras me sentaba en la cama al lado de la maleta, respire profundo y decidí entrar primero la ropa interior, mis medias pantis de encajes, medias pantis lisas, lejeans, una que otra blusa de gala, un vestido elegante (según mi entender de la elegancia) uno que otro vestido casual y alguno que otro pijama grande y abrigador; terminé de entrar el maquillaje dentro del neceser y cerré ambos. Esa misma noche comencé a leer las páginas de la libreta y decía: Hoy nació mi hermosa Natalia, se lo pueden imaginar una bebé pequeña con el color de su cabello rubio y marrón con esos ojos que me miraron y me enamoraron una sonrisa que hizo que mi corazón se derritiera, fue de esa pequeña aún no ha cumplido una hora bien de nacida y no me puedo imaginar una vida sin ella. Su madre y yo estamos muy felices por su nacimiento, llenos de alegría; lástima que sus abuelos no puedan estar con nosotros para compartir esta felicidad por su nacimiento, papá estaría asombrado del parecido que tiene con mamá de cuando era pequeña en las fotos que me había mostrado cuando cumplí mi mayoría de edad. Pero tu abuelo es demasiado orgulloso para venir a verte; pero tengo seguro que, si tuviera que criarte en algún momento se haría cargo de ti, como si fueras su propia hija. Al leer esto mis ojos se anegaron de lágrimas y lloré como cada noche que intentaba recordar el accidente que me los arrebato y por primera vez en años pude dormir realmente bien después de quedarme dormida de tanto llorar, sabía que no había llorado la muerte de mis padres; eso me dijo la psicóloga las últimas veces que fui a la consulta.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD