Planes

2297 Words
Capítulo 5 Al despertar me apresuró en preparar la ropa que iba a usar para el viaje y revisar las maletas para no obviar nada. Después de hacer el chequeo a mis maletas bajo para ir a ver la piscina, y que tenia deseos de nadar y mi abuelo se me acerca. -Tienes el mismo aire de serenidad de tu abuela, - me dice. - ¡¿Si?! Lástima que ella ya no está con nosotros. - respondí un poco triste bajando la cabeza para mirar el agua que corría por mis pies cuando me encontraba en la orilla sentada.  - ¿pero, abuelo que pasó para comprometerme así de la nada y con ese muchacho? que agregándole al caso no sé nada de él; agregue mirándole nueva vez a mi abuelo que se encontraba de pie junto a mí mirando hacia el frente con la vista perdida en alguna parte del gran jardín que había frente a la piscina. -Bueno tú sabes los abuelos no están para siempre y nosotros queremos lo mejor para nuestros nietos y tú solo eres una, - respondió para después agregar; - te quiero ver feliz con la persona que yo elegí para ti, considerando que podría ser lo mejor. - Si; - abuelo dije con voz triste para volver a mirar al agua. -pero yo quiero amar a alguien, no a la persona que me pongas en mi camino; proteste aun mirando el agua mientras hacía círculos en ella con las piernas. -tu abuela dejo un regalo y creo que te darás cuenta pronto, mi cara marco una expresión de curiosidad al momento que murmuraba para mí; - ¿una sorpresa? –cuando alcé la vista para mirarle vi cómo se alejaba. Jack. Al bajar del taxi, salieron todos los del personal a recibirme salieron junto con mis padres y mi hermana pequeña Ana Paula quien expectante y curiosa realizo la pregunta más obvia de la tierra. - ¿Anabel dónde está? - Fue a Canadá señorita Paula; -oí decir al personal. - ¿¡Por qué no me avisaron?! - dije molesto, para que mi madre saltara a abrazarme y responderme. -Ella está bien solo fue por una competencia de ballet- dijo soltando nuestro abrazo y mirando mi rostro. - déjala vivir que al cabo ya te nos vas a casar, y ella será la más consentida de la familia. - Deberías haber dicho eso desde el principio y ¿quién se casa?  Pregunte con un ápice de sarcasmo - ¿¡no yo?!, que todavía no se quien carajos es. –respondí y me deshice de su abrazo por completo para dirigirme a mi habitación, subiendo las escaleras vi que algunas cosas de la casa habían cambiado, terminé de subir las escaleras dobles hacia el fondo del pasillo donde estaba mi habitación abrí la puerta y pude observar agregando con voz audible: - está igual a como la deje. Natalia. Al terminar de hablar con mi abuelo me dispuse a irme de la alberca, pero de pronto una voz me retuvo haciendo que me quedara helada y decía: -         ¡Natalia, corre! - se me salieron varias lágrimas al recordar algo de lo sucedido ese día. Mi abuelo me agarró fuertemente preocupado y yo miraba fijo a ninguna parte, como si mi mirada estuviera perdida en algún otro lugar y me decía:  - todo va a estar bien, nunca fue tu culpa. -Yo me decía a mí misma y por primera vez se lo dije a él; - al escuchar eso tantas veces uno se lo cree, ¿verdad abuelo? -Si niña - respondió con voz fuerte pero cariñosa. -pero duele tanto que creo que algún día se saldrá de mi pecho – guardo su nudo en la garganta y una lagrima salió de sus ojos anegados por ellas pero que aduras penas sí pudieron salir. Se acercó el secretario entregándole un maletín con forma de violín - un regalo para que nunca llores - me dijo mi abuelo entregándome el maletín. A lo que asentí con la cabeza y dije, - un tímido gracias por el regalo; - para dirigirme a mi habitación y quedarme un rato acostada esa imagen fue tan fuerte y clara parecía tan real y en ese momento recordé lo que la psicóloga dijo sobre la hipnosis y sus efectos secundarios. No encontraba respuesta a esa voz y la imagen que había pasado justo en ese momento, pero algo si tenía bien seguro si continuaba de esa manera podría recordar todo lo del accidente y esto no quería contarlo; tirada en mi cama me pregunte ¿Porque soy tan apegada?... Jack. - Una voz chillona me decía y me sacudía fuerte, así como empezaba a brincar en mi cama; - ¡Jackie despierta!, ¡mamá te llama! Despierta dormilón me susurro en el oído y pude sentir su olor fresco a menta y lavanda de su pasta de dientes. - déjame dormir Pau, le dije girándome y doblando la almohada en mis oídos al mismo tiempo que giraba para el otro lado. - estarás en serios problemas si no te despiertas ahora, -han encontrado una foto tuya en un sobre con varias chicas y mamá esta que vota chispa. -Si dije con voz ronca, me levanto ahora. Para después levantarme de la cama y estregar mis ojos con los nudillos de mis manos, quite la sabana de encima y Pau tiro un grito de horror y asco: - ¡AHHGG! ¿Por qué duermes desnudo? - Chillo tapándose los ojos con ambas manos y mirando al piso. Yo me reí caminando sin darle la más mínima importancia y entrar al baño para lavarme los dientes, mientras estaba limpiando mi boca con el cepillo me preguntaba que había sido eso de las fotos que dijo Paula con varias chicas; ¿mi madre no pudo ser capaz de mandarme a vigilar en la universidad? Me pregunte ladeando la cabeza para negar al ponerla derecha y decir con el cepillo aun dentro de garganta – no puede ser cierto. Baje con unos pantalones de dormir que encontré en el baño cerca del cesto de la ropa sucia, los olí y me los puse, ya que no tenían ningún tipo de olor porque la noche anterior me los puse y debido a la incomodidad para dormir fui al baño a expulsar mis orinas y me lo quite, al salir de la habitación tome una polera gris que había dejado tirada en la cama cuando por el calor me la quite y la tire. Al estar en la sala nos sirven el desayuno, Y se escucha una voz que dice:  - ¡llegué familia y traje conmigo a una muy buena amiga! – inmediatamente reconocí esa voz alarmante y coqueta que gritaba para que todos notaran su presencia. Al mirar confirme que era Anabel con una chica castaña. Mis padres se pusieron de pie junto con Pau y seguidos de mi quien quería que Ana terminara sorprendida por mi presencia en la casa. Ella abrazo a mis padres y fue en busca de su amiga la cual se presentó a nuestros padres -Un gusto mi nombre es Natalia Sanz. - dijo la chica. cuando escuche su nombre alce la vista y pude ver quien era y en definitiva el sorprendido fui yo; ¿Quién iba a decir que esa chiquilla grosera y petulante estaría justamente en mi casa y con mi hermana? No pude contenerme cuando la escuche y escupí la pregunte desde mi fuero interno:  - ¿Qué haces en mi casa? - dije con cara de sorpresa y queriendo mostrar un evidente desagrado. - ¿quién eres tú? - me mira confundida y allí mi cara de desagrado y sarcasmo salió disparada de mi para poner una de descontento y decepción con el orgullo herido por la pregunta anterior la mire con cara de malicia y espete. -Con la persona que te vas a casar- suelto de golpe y quien resulta realmente sorprendida es ella, abriendo la boca sin palabras para luego tragar en seco, mirarme con horror y nerviosismo, el cual no puede interpretar si era por agrado o porque no se esperaba encontrarme allí. -No sabía que ella era tu hermana y siento presentarme así – pareciera que tuviera escrúpulos la niña rica. -Mal educado -dijo mi madre girándose para brindarme una mirada fulminante para después ir hacia donde Natalia y decir: -Pero qué hermosa eres en persona y agradable también para abrazarla y luego colocarse a su lado poniendo una mano en su hombro izquierdo y haciéndome un mohín con los labios para señalarle que pase a la sala de estar con nosotros, a lo que ella respondía. -Lo lamento, pero mi chófer espera, -les brindo a los presentes una sonrisa agradable por supuesto menos a mí; a quien miro con desdén y aire arisco; despidiéndose: - ¡adiós! - para después marcharse. - una vez la chica se fue se escuchó por toda la casa la estruendosa voz de… ¿¡Que mi nueva amiga es la esposa del tarado de mi hermano?! - dijo Anabel molesta, sorprendida con los ojos llenos de ira y subiendo a su habitación dando pisadas tan fuertes que podría romper los escalones a medida que subía. - ¡Soy mayor por tres años respétame niña mimada! - le respondí girándome hacia las escaleras dándole la espalda a mis padres que se encontraban en el sofá más pequeño que estaba contiguo al que daba frente a la escalera; pero una vez me gire riendo y moviendo la cara por la obvia respuesta de su enojo; reconozco que soy todo un patán. - ¡Todo lo bueno lo dañas! - dijo Ana Paula con cara de enojada para agregar. - Sabía que ambas tenían la razón por eso no me importaba que me señalaran; son mis hermanas y son lo más que quiero; pero le agregué más leña a su enojo y le dije en tono burlo y con mucho sardismo, - ¡Me apiadó de esa pobre chica! – alzando los hombros y abriendo las manos hacia ambos lados divertido, pero con cara de no hay más remedio y le estoy haciendo un favor, para después está ultima irse detrás de Anabel. - ¡Si pobre chica! tener que soportarte. - dijo mi padre para irse a su despachó. - ¿Que hice yo mal para que todos se vallan? Abaniqué la mano izquierda hacia fuera mientras le hacia la pregunta a mi madre con tono molesto, pero en realidad estaba divertidme en mi interno. -Descúbrelo tu hijo, - dijo mi madre colocándome una mano en el hombro para después ponerse de pie he ir detrás de él. - ¿Que hice mal?, ¡¿hola!? -pero nadie respondió y complete la frase diciendo - me voy de fiesta hoy no me esperen coloque ambas manos en mis rodillas me puse de pie sacudí mi ropa y camine hacia la repisa del espejo donde había colocado mis gafas cuando llegue, me mire en el espejo y abrí la puerta para salir. Al escuchar eso Anabel salió de su habitación y corrió a las escaleras en donde se detuvo a mitad como loca y dijo - Natalia vino conmigo en un taxi ella no trajo a su chófer, ¡hermano! Haciendo énfasis en esa última palabra y grito señalándome con su dedo índice; - ¡sal a buscarla ahora y vienes para que la traigas a cenar! -         No me interesa sal y busca la tú, -dije sin mostrar importancia mientras arreglaba el cuello de mi camisa respiraba encantado el aire frio que soplaba en ese momento y bajaba los pequeños escalones de la entrada. - ¡Mama!... ¡Jack no quiere traer a Natalia para cenar! Es un bastardo desgraciado -grito para que yo sacara mi teléfono y las llaves del coche de mi pantalón; mientras me decía a mí mismo lo increíble que se escuchaban los gritos de Anabel en toda la casa. - Pero no la traeré a cenar, me escucharon - grite en la casa, desde el último escalón. - Cuando la encuentre y vea que esta entera me iré de viaje a Italia con los chicos. Salgo de la casa por completo y cojo uno de los coches que descubrí al presionar el botón de la alarma, ya que había más de uno y el mío se quedó en el parqueo de mi apartamento. Llamo a Joshua, mientras estoy entrando en el lado del conductor, tomo mi celular con la otra mano para poder cerrar la puerta del coche. Una vez contesta luego de repique contesto: - bon juor… que hay viejo. - Compremos los boletos para ir a Italia y dile a los demás para encontrarnos en los próximos días para planear todo como es debido –dije sin darle tiempo a que contestara nada más. Y agregue - dile a los demás para que se encargue de comprar lo necesario o reservar las habitaciones. - ¿Estás aquí? ¿y cuándo llegaste? - solo dijo, al parecer muy asombrado para mi gusto. -En estos días, pero puedes creer que mis padres me engañen a estas alturas de la vida –respondí con tono indignado. - ¿Que te hicieron esta vez? –pregunto, en vez de sorprendido algo frustrado, ay me lo imaginaba colocando sus dedos en el puente de su nariz y moviendo los dedos. - ¿Aparte de queredme casar con una chica que no conozco? ¡nada! – respondí, encogiéndome de hombros como si pudiera verme. -Estamos igual, pero te dejo; tengo cosas que atender en la empresa para poder largarme con ustedes este fin de semana - dijo antes de cortar la llamada. -Adiós, hermano.
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