La película fue de lo más aburrida, aparte de tener que soportar los poco sutiles coqueteos de Pierre, incluso su nuevo intento por besarme. Imposible que se lo permitiera, menos después de la experiencia que tuve con el señor Prometeo, con lo rico que me respondió el beso, aún me hacia alucinar y solo deseaba chuparle la lengua a él. —¡Ahhh!.—Me mordí los labios entre un suspiro suave, al recordarlo. Ignorando a mi amiga y a Pierre, los cuales creo que hablaban sobre las carreras técnicas que habían elegido en el instituto. —Te veo muy pensativa, mi adorada Lourdes. —El siempre me llamaba por mi nombre de pila. Queriendo parecer más respetuoso de lo normal. —¿Se puede saber qué pasa por esa linda cabecita?. « ¡Nada que te importe! ». Pensé. Por suerte antes de decirlo recapacite. E

