No fue nada grave. Por eso fue peor. Un error pequeño, casi invisible, surgido de una cadena de decisiones bienintencionadas. Un carro mal colocado, un cálculo adelantado, una orden dada antes de tiempo. El tipo de cosa que el clan suele resolver sin ruido… salvo cuando ocurre delante de todos. Aisling estaba en el centro del patio cuando se dio cuenta. La vi detenerse de golpe, como si el aire se hubiera vuelto más denso a su alrededor. Sus ojos recorrieron la escena con rapidez, atando causas y consecuencias en segundos. Lo había previsto todo… menos aquello. —Un momento —dijo, con voz firme—. Detened eso. Pero ya era tarde. El carro se ladeó lo justo para que el contenido se deslizara y golpeara el suelo con un estruendo seco. No hubo heridos. No hubo gritos. Solo un silencio inc

