En la casa de Nayara, ya en la noche, después de la cena que siempre hacen en familia, la castaña está en la cocina comiendo helado directamente del recipiente, costumbre esta que desde pequeña le discuten y nunca lograron quitársela. Sentada en una de las sillas altas de la isla de la cocina, se encuentra pensativa y en ese momento entra su amiga Elena. — ¡Amiga!, por fin te veo —se acerca Elena besando su mejilla, le quita una cucharada llena de helado y luego de comérsela se la devuelve— ¿Descansaste? ¿Cómo estuvo tu día? —pregunta a Nayara. — Si supieras de todo lo que me entere esta tarde no me lo creerías —le dice Nayara a su amiga dejándola con la incógnita. — ¿Qué pasó? — le pregunta Elena a su amiga, abriendo muchísimo los ojos, gesto que hace reír a Nayara. — Es sobre Al

