Mientras tanto Fabián D´Alessandro en su casa: ― Si papá, todo bien por aquí ―responde Fabián a su padre, con quien habla por teléfono― ¿Y tú y mamá cómo están? ― escucha a su padre. ― Tranquilo papá, por eso ni te preocupes, afortunadamente Octavio y yo nos llevamos muy bien, así que sigan disfrutando de sus muy merecidas vacaciones. Luego de otro rato hablando se despiden. Fabián está en su hermoso pent-house en una adinerada zona del este de Caracas, ve por los ventanales la enorme cola de vehículos que hay en la ciudad, ya es casi de noche, por lo que se ve oscuro y eso hace resaltar más las luces de todos los autos que están avanzando a paso lento en la cola. Tiene un trago en la mano, se quitó la chaqueta al llegar y se sacó la corbata quedando con la camisa desabotonada, relajá

