― El día de ayer fue maravilloso. Alondra olía un jarrón lleno de Amapolas color rosa que Vicent había enviado a mi habitación. Las hizo traer de Austin para mí. Era un hermoso detalle que trajese las flores de tan lejos para consentirme. Se estaba ganando mi corazón con creces. Dicen que el hogar está donde se encuentra tu corazón, quizás Aspen sería mi nuevo hogar porque mi corazón estaba allí. ―Si tan solo Barthes fuera como él de detallista. Suspiró como resignación, y se levantó de su silla. Las cosas entre ella y Barthes se mantenían en el mismo lugar. No había avances, ya que Barthes había estado fuera de palacio tantos días y ahora que estaba de vuelta, estaba más alejado de ella que nunca. Alondra sufría en silencio, “el amor no correspondido tiende a ser cruel”, me decía

