Las oportunidades en las que nos podíamos ver eran escasas cuando mi papá se negaba a dejarme salir sabiendo que tenía muchos exámenes, desde el colegio les enviaban una notificación para que estuvieran al tanto y eso me condenaba porque no había excusa que me creyera para dejarme ver a Franco. Durante la semana, hubo pocos momentos para vernos y esa sensación de vacío la sentía incluso cuando trataba de distraerme, en mi cabeza no dejaba de pensar en él y lo mucho que lo extrañaba, sin importar que habláramos el mayor tiempo posible por w******p y nos viéramos en sus aburridas clases. A las instancias que nos encontrábamos, sin poder hacer nada fuera del colegio, durante la clase de Broder me envió un mensaje para pedirme que saliera antes del recreo así nos veíamos en el ático del gimna

