Franco se rió exageradamente detrás de mí y yo contuve la risa apretando mis labios, sin dejar de observar con atención lo que se presentaba delante de mis ojos. Sam y Gala, Gala y Sam. Se estaban comiendo el uno al otro, mientras bailaban bajo la luz que los hacía desaparecer y aparecer frente a nosotros cada dos segundos. Nos vieron pero no les importó tenernos como audiencia, siguieron bailando entre sonrisas y besos indiscretos. Nosotros nos mantuvimos al margen de la pista, en una columna donde Franco estaba apoyado y me mantenía a mí de la cintura mientras que, con la otra mano fumaba. Bailamos juntos todo lo que les llevó a nuestros amigos tomar confianza y llevarlo a un beso, él quería fumar y para no dejarlo solo, lo acompañé contemplando la mejor vista del espectáculo que hacía

