El restaurante que eligió su papá era más lujoso del que alguna vez iba a entrar en mi vida, si bien estaba acostumbrada a cenas extravagantes cuando mi papá tenía eventos del trabajo, el elegido por el suyo era más fino de lo que recordaba haber entrado antes. El cristal era el material principal de todo lo que nos rodeaba y espejo como paredes contorneaba el salón, donde nos pude ver desde que entré y ninguno de los dos cumplía en aspecto con la formalidad del lugar, Franco mucho menos y parecía que no le importaba por la seguridad que me llevaba de su mano. — ¿Por qué no me dijiste que era un lugar así de fino? —Ni yo sabía, pero estás bien. —dijo tranquilo y me encaminó de la cintura hacia la mesa donde identificó a su papá. Enseguida estuve frente a la vista del señor, fingí cortesí

