Sólo un sector de las gradas que rodeaban las rampas eran ocupadas por los espectadores, el lugar se había preparado especialmente para Franco y Sam, y cómo era un evento privado para que Yamaha se convenciera de firmar el contrato a sus promesas de pilotos de motocross, la atención estaba puesta concretamente. Yo senté a Clara en mi regazo para que siguiera jugando con mis pulseras mientras Fernanda y Amanda, las mamás de los chicos, calmaban su ansiedad juntas hablando a mi lado de la locura que estaban por cometer sus hijos, y el miedo que tenían por ellos. De por sí yo no me sentía bien anímicamente y mi parte emocional era un desastre, la mezcla de los nervios que me causaba a mí misma por todo lo que estaba pasando alrededor de mi vida, más los que ellas me provocaban, era suficient

