Capítulo 24. La Prohibición de Sangre. POV Antonella. Llevamos un mes. Treinta días de ciclos viciosos: la frialdad protocolaria de la Dinastía, la distancia tensa con Fabián, y la liberación explosiva en el caos ordenado de Dimitri. Mi vida se ha convertido en un péndulo entre la lealtad que debo y la verdad que me consume. Estoy agotada, física y emocionalmente, pero no puedo parar. La adrenalina es mi único alimento. El distanciamiento con Fabián es un acto cruel, pero necesario. Me mira en la sala de estrategia, y en sus ojos veo la furia del Guardián traicionado y la pregunta silenciosa que no me atrevo a responder. Yo lo evito, sabiendo que una mirada más rompería la fachada que me protege del colapso. Con Dimitri, la dinámica es la única verdad que reconozco. Mi celular es un

