Capítulo cincuenta y nueve Me siento horrible y la verdad es que sé que tanto yo como él tenemos la culpa. Yo por dejar que sus emociones y lo que el haga afecte a m vida y él por seguir insistiendo con algo que ni al caso ya. Quito mi brazo de encima del rostro y me ruedo hasta el borde de la cama donde pongo mis pies en la baldosa fría y me estiro justo al levantarme, camino hacia la ducha y me baño, así mismo como me alisto para salir directo a la cocina y comer algo para luego ir a la empresa que es donde se supone que un nuevo día me espera. Un nuevo día y nuevos problemas son los que me esperan, porque después de que le contase todo de pie a cabeza a mis padres lo único que hicieron al terminar de escucharme fue levantarse de donde estaban, conseguir el numero de Leo y citarl

