Un escalofríos le recorrió por todo el cuerpo, sus manos tomaron fuerte esos libros sobre la mesa quedándose quieta cuando todavía sentía la respiración de su jefe atrás de ella. —Tengo que irme—cierra sus ojos y traga salva para calmarse. Agarra sus libros colocándolos en su pecho, se gira para comenzar a caminar pero no logra avanzar ya que estaba en su camino Leonardo observándola fijamente. —Yo te llevo, vamos— saca sus llaves del bolsillo. —Es la Universidad hay mucha gente, no te hará bien —lo esquiva y sigue caminando —Tengo auto no te preocupes nos vemos—camina más rápido y sale por la puerta. La mirada de las empleadas estaba puesta en los dos. No sabían que decir, que hacer solo se quedaron mirandolos queriendo saber todo. —¿Crees que le hará bien al señor esa joven?— mira

