(...) —Buenas tardes —habla el abogado—. Nos encontramos hoy aquí reunidos para unir en matrimonio a Caramelo y Dayron—mientras el padre habla mi cuerpo empieza a temblar—. Antes de dar lectura al acta matrimonial, me gustaría dirigir unas palabras a los novios y a todos los presentes. Ante todo, muchas felicidades por haber decidido dar el gran paso que supone unir vuestras vidas—si supiera abogado—. En este feliz momento constatamos ante vuestros seres queridos que habéis encontrado en el otro a esa persona que os completa y con la que merece la pena pasar el resto de vuestros días—eso hay que decírselo a la persona que me odia a cada instante—. Ahora tenéis frente a vosotros un viaje lleno de sorpresas: una vida entera. En el camino os encontraréis de todo—¡sí, una guerra mundial! —. E

