De pronto siento el brazo de mi padre posarse en mi hombro y susurrarme que mi madre no está en las condiciones para presenciar la furia e indignación que siento. El único consejo que me da es que lo recomendable es que se llevará al niño para hacer las pruebas de ADN. Una y otra vez sisea mi padre, “un hijo es un hijo y no se le abandona”. Con asentamiento le digo a mi padre lo que él quiere escuchar; puede que esté furioso en este momento, pero ese niño no tiene la culpa de nada y menos que tenga una madre como Caramelo. Doy media vuelta y me acerco a mi madre y le digo que la amo con todo mi corazón y que lo mejor es que se vaya con Liliam y con el bebé. —No cometas una locura Dayron —mi madre me mira examinando mi rostro. Ella sabe que soy capaz de perder la cordura y cometer cualqu

