" El Modelo"

1292 Words
Narra Damián Extasiado de placer en la oficina de mi jefa disfrutando de la satisfacción de un oral que una chica pelinegra me practica con tanto éxtasis y fascinación. Seguía con movimientos bruscos sin parar mientras me deleitaba en ella , solo contemplaba la imagen que tenía enfrente, el rostro de la chica estaba ruborizado con lágrimas que corrían hasta sus mejillas mientras que la embisto. Sus labios y garganta con un gran placer que toma el control de mi cuerpo, hasta llegar al clímax presionando bruscamente a la chica hacia mí, que al soltarla provoca que se ahogue ligeramente Luego de varios minutos me levantó dispuesto a salir de allí. —¡Listo!— Exclamo al colocarme los pantalones de cachemira y así prepararme para salir de aquel lugar, antes de que me encuentren, aunque no sería la primera vez que lo hago, o me descubrían haciendo lo mío. —¿Cuándo nos volveremos a ver? Dice de manera sonrojada la chica, un poco precipitada a mi parecer, esperando una buena respuesta de mí. —¡Digamos que, Nunca no pienso volverte a llamar!—Solte con descarado Se que no debi de hablar de esa manera, pero prefiero no mentirle, y decir algo que se que nunca haré. —¡Lo siento pero no buscó algo solo a alguien! ¿Entiendes? La chica asiente y su semblante se vuelve duro hacia mi, no me importa. Me levanto arreglando mi vestuario para salir de allí, dejando a la chica en aquella oficina, y será mejor que se dé prisa a salir de allí. —¿Y qué hay del acuerdo?—Pregunta esperando encontrar una esperanza que le permita estar conmigo lo sé, el desespero es mucho buscando excusas para atarme a algo que no quiero Compromiso. La escucho y me regreso hacia ella, si hay algo que más odio es el chantaje no lo tolerare si piensa que con eso podra tenerme en sus manos. —Es un acuerdo de confidencialidad, si lo infringes te demandare ¿Vale? —Asevero con un semblante serio y neutral. Sonrió un poco acercándome a besar ligeramente los labios de la pelinegra, y retirarme de allí a mis labores correspondientes. La chica sale de aquel lugar indignada, aunque sabe que chicos como yo siempre serán así, no podría esperarse más de un fuckboy como Damián y si soy yo. Observó mi teléfono en medio de mi camino y ver el mensaje de Emily. Tendré que ir con ella eso de, invitar una amiga no me importa la idea pero debe ser interesante conocer rostros nuevos. Una pequeña e insignificante sonrisa se hace notar en el pliegue de mi comisura. Coloco mis manos dentro de los bolsillos mientras que camino por el pasillo del lugar, a la siguiente sesión de fotos. Horas más tardes… —¡Quieres darte prisa llegaremos tarde!— Exclamo un poco exasperado al tener que lidiar con mi molesta hermana. Se supone que deberías ser puntual ni siquiera soy yo quien tiene una ridícula fiestas del te. Me siento irritado así que me colocó en la entrada de la puerta de Emily, esperando a que salga de aquella habitación, antes de que yo la saque a ella de allí. Siempre me han caracterizado por ser puntual, perfeccionista y carismático, aunque en esta ocasión esta mujer hacia todo lo contrario a mí, provocando mi ira a niveles desconsiderados, se podrías decir mi mayor desvirtuad. —¡Ya hermanito no sabes que está de moda llegar tarde, tu eres modelo deberías saberlo! . Dice de manera jocosa. Enserio como odio los malos hábitos de mi hermana, siempre tan calmada sin ningún tipo de preocupación. Ella sale y la observa con desdén dando a entender lo mucho que me molesta . La conexión con mi familia no es la mas cercana, pero al menos trato de lidiar con eso. —¡ok, ok ya nos vamos!—Exclama levantando sus manos en señal de paz, lista para ir a su reunión—Recuerda que no todos somos perfectos como tú—Alega en tono de burla, aunque puedo decir que tiene razón. además de tener ojos rasgados heredados por mi padre quien era un asiático que hace unos poco años había fallecido, Emili es mi media hermana además de tener a un hermano mucho menor que yo ,quien se encuentra afuera por sus estudios, que con tanto entusiasmo costeo para él. —Si tienes razón no todos son como yo— Confieso dándole la razón, y hago énfasis pensado en mi vida y de seguro no tiene comparación. —¡Listo!—Exclama vamos hermano. *** Aurora Luego de haber pasado por el edificio para colocarme un poco más presentable, visto un vestido de tirantes casul de color azul además de calzar unas bellos zapatilas que hace mucho no uso. Ya de camino al lugar de encuentro me percato de que ese restaurant no era uno cualquiera, se trata de uno de los mejores de Manchester. —¡No puede ser es el más lujoso de todos! — Mr encuentro abrumada ante tanta clase. Lo observo a lo lejos mientras que camino despacio sabiendo la cantidad de personas que se encuentran allí reunidas. El teléfono vibra dentro de mi bolsa, lo saco para atender entre nervios mezclados con mis ganas de no haber aceptado la invitación. —¿Si?—Respondo la llamada. —Estamos al frente de ti— Alega Emily después de tomar un sorbo de su bebida con tanta modestia y clase. Me acerco a la mesa que por ovbias razones no veía debido a la cantidad de personas, me dirigo a ellos y tomo asiento, mientras que el sujeto a mi lado lee detenidamente la cartilla de menú, para decidir con sutileza que platillo sería el de su agrado esta noche. —¡Hola!— Suelta la hermosa chica de aspecto cálido, y tez blanca con su cioq de vino en mano — ¡Al fin llegas han pasado años sin verte! —Exclama. Habían transcurrido ya siete años desde la última vez que nos vimos en el pueblo en donde vivíamos en Gales. — ¡Déjame agradecerte por haber aceptado mi invitación!— Sonrie. Emili luce un lindo vestido, corto n***o mate de hombros caídos, un peinado pompear que es un peinado corto hacia atrás que la hacía lucir muy bien, de color rubio con reflejos castaños e intensos ojos azules debajo de sus largas pestañas. Luego de haber hablado y recordado nuestra infancia Emili pasó por alto a su hermano, quien se encuentra aún lado de mí leyendo la cartilla de menú, no porque era indeciso, solo que este tipo de reuniones no era de su agrado por lo visto, ya que desde que llegue no he visto su rostro. —¡Aurora! ¿Recuerdas a Damián?—Pregunto tomando un sorbo de vino blanco. Enseguida el hombre detrás de la cartilla escucha esas palabras, baja el menú que ocultaba su hermoso rostro, lo miro fuera de sí mientras que el con una cálida sonrisa me extiende la mano, con la otra puesta en la nuca un poco apenado. Extiendo mi mano hacia el con un tono ligeramente sonrojada, he impresionada por creer que ese era el tierno chico de aspecto débil, quien ahora se había vuelto todo un hermoso hombre. «¿Fue el todo este tiempo?» Lo observo mientras Emili habla no podía sacar de mi mente que estaba en frente de mi modelo favorito a quien tanto seguía en la agencia en donde trabajo, y que todo este tiempo lo conocía. —¡Me caso!—Suelta de inmediato Emili y aunque había dicho muchas palabras, esas fueron las únicas que mi cerebro capto desconcertándome.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD