Actualidad. Un mes después. -¿Estas bien?- Pregunto preocupada. -Si, fue mi culpa no hice lo que el cliente quiso.- Comento con amargura en su voz. Kiara se quedó callada tomando un pedazo de algodón con alcohol para así limpiar la herida de la ceja de rosalee. -Lo lamento. - Susurro con lastima. -¿Porque?, Esto no ha sido tu culpa. - Aclaro. La puerta de la habitación fue abierta mostrando a cesar un hombre de unos 39 años de tez morena el cual se encargaba de cuidar a las chicas. Las jóvenes lo miraron sin decir nada. -El jefe quiere que vaya a su oficina. - Comentó. La joven tan solo asintió. -Vendré más al rato, ¿si?- -Gracias kiara. - Agradeció. -Descansa, vengo al rato.- sonrió para salir de aquel cuarto y seguir al hombre. Al llegar a la oficina toco dos veces y

